15-01-2025, 12:35 AM
Kisuke abrió mucho los ojos y no daba crédito a la criatura que se acercaba a ellos dirigiéndose con una familiaridad que no era propia de un desconocido, lo cual le resultaba desconcertante y le hizo desconfiar de aquel enorme puerco. Instintivamente, llevó su mano derecha a la empuñadura de Sode no Shirayuki, dispuesto a hacer torreznos con aquel cerdo de proporciones bíblicas. Las continuas emboscadas que habían sufrido a lo largo de todo su viaje habían hecho que el germen de la desconfianza se instalase en el antiguo pescador y le hiciese ser más precavido de lo que era cuando vivía en Ballywood. Para variar, sacó su mal genio ante el desconocido.
-Eh, eh, tranquilo Mister Panceta. No nos conocemos de nada así que no creo que esas familiaridades sean apropiadas.
En ese momento, ocurrió algo que desconcertó aún más si cabe a Kisuke. Don Bambú se separó de ellos sin mediar palabra y se encaminó a seguir a un tipo que iba también bien cubierto con una capa azul con capucha. No tenían idea de que estaba pasando pero, a su criterio, no era buena idea separarse sin reconocer antes un poco el terreno por lo que se giró a Zorak ignorando al gran gorrino y le dijo:
-No deberíamos separarnos, ¿seguimos a Panda?
El marrano por su parte seguía haciendo preguntas, que Kisuke ignoró completamente, como si eran minks también y cosas por el estilo, pero para el antiguo pescador lo más importante era hacer una batida para ver como estaba el panorama y luego ya tomar acciones más concretas. No quería que de nuevo les pillasen con el culo al aire, ya que estaban en el punto de confluencia de mitad del Grand Line. Todos los que se aventuraban a hacer la gran ruta marítima, tenían que pasar si o si por aquel punto, por lo que las probabilidades de encontrarse a gente poderosa y peligrosa, se incrementaban exponencialmente. Y encima estaba aquel enorme cerdo que se les había pegado nada más bajar. Por lo que fuese, ese tipo se había acercado a Panda mientras caminaba en silencio preguntándole si iba a por algo de comer y ofreciéndose a pagar él la comida; aquello era surrealista, era demasiado sospechoso, pero a la vez tan inocente, que Kisuke no sabía como responder y sacó a relucir de nuevo su mal talante.
-A ver Porky... no se si no me he explicado bien. Deja de dar el cante, lo cual lo tienes difícil, y sigue tu camino, no tenemos ganas de comer cochinillo hoy, pero me están empezando a entrar ganas.
Dijo esto lanzándole una mirada peligrosa y dejó entrever la empuñadura de sus katanas, sujeta una de ellas con su mano derecha, a través de la abertura de su capa, a modo de amenaza. No quería que los descubriesen, al menos, no tan pronto, por aquel tipo extraño que se acercaba a ellos de aquella manera tan impropia y sospechosa. Pese a ello siguió caminando detrás de Panda a ver a donde quería ir persiguiendo a aquel tipo.
-Eh, eh, tranquilo Mister Panceta. No nos conocemos de nada así que no creo que esas familiaridades sean apropiadas.
En ese momento, ocurrió algo que desconcertó aún más si cabe a Kisuke. Don Bambú se separó de ellos sin mediar palabra y se encaminó a seguir a un tipo que iba también bien cubierto con una capa azul con capucha. No tenían idea de que estaba pasando pero, a su criterio, no era buena idea separarse sin reconocer antes un poco el terreno por lo que se giró a Zorak ignorando al gran gorrino y le dijo:
-No deberíamos separarnos, ¿seguimos a Panda?
El marrano por su parte seguía haciendo preguntas, que Kisuke ignoró completamente, como si eran minks también y cosas por el estilo, pero para el antiguo pescador lo más importante era hacer una batida para ver como estaba el panorama y luego ya tomar acciones más concretas. No quería que de nuevo les pillasen con el culo al aire, ya que estaban en el punto de confluencia de mitad del Grand Line. Todos los que se aventuraban a hacer la gran ruta marítima, tenían que pasar si o si por aquel punto, por lo que las probabilidades de encontrarse a gente poderosa y peligrosa, se incrementaban exponencialmente. Y encima estaba aquel enorme cerdo que se les había pegado nada más bajar. Por lo que fuese, ese tipo se había acercado a Panda mientras caminaba en silencio preguntándole si iba a por algo de comer y ofreciéndose a pagar él la comida; aquello era surrealista, era demasiado sospechoso, pero a la vez tan inocente, que Kisuke no sabía como responder y sacó a relucir de nuevo su mal talante.
-A ver Porky... no se si no me he explicado bien. Deja de dar el cante, lo cual lo tienes difícil, y sigue tu camino, no tenemos ganas de comer cochinillo hoy, pero me están empezando a entrar ganas.
Dijo esto lanzándole una mirada peligrosa y dejó entrever la empuñadura de sus katanas, sujeta una de ellas con su mano derecha, a través de la abertura de su capa, a modo de amenaza. No quería que los descubriesen, al menos, no tan pronto, por aquel tipo extraño que se acercaba a ellos de aquella manera tan impropia y sospechosa. Pese a ello siguió caminando detrás de Panda a ver a donde quería ir persiguiendo a aquel tipo.
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