17-01-2025, 01:42 AM
Cuando di la orden de ponernos en marcha, volví a girarme y me percaté que delante de mí estaba Daisen ¿Cómo es posible que no lo viera según plantaba mi mirada en aquella gran entrada y puente? Da igual, avancé hacia él con una sonrisa mientras se estaba presentando de manera cordial y militar, diciendo su nuevo rango dentro de la jerarquía, el cual era el mismo que el mío, pero sabía que eso le duraría poco las formalidades. Cosa que se confirmó cuando hizo su característica risa a todo volumen, una vez ya estaba delante de él, con mi cabeza hacia arriba para observarle bien — Se presenta el Comodoro Joe Joestar, en función de entrega de prisionero — Contesté mientras se agachaba para darme un abrazo. En ese momento, podía haber sentido que iba a ser aplastado dado su enorme tamaño, pero nada más lejos de la realidad, me quedé quieto, dejando que me abrazase, para luego ponerme sus manos sobre mis hombros. Le contesté llevando mi mano derecha a su mano izquierda, dándole unos golpecitos — ¡Qué alegría verte, Daisen, te veo bien! — Le dije con una sonrisa. Me comentó sobre Tenma, el cual estaba entrenando duramente y por eso no estaba allí entre más cosas. Mientras tanto, los soldados traían a Yojimbo detrás de mí para entregarlo, a lo que esto, Daisen hizo su movimiento.
Utilizando su peculiar fruta, metió al capitán de los Alas Negras dentro de un libro gigantesco, como si fuera un truco de magia de un cuento de hadas. Quedé sorprendido ante tal habilidad, la cual me comentó que más bien era un método de transporte hacia su próxima celda dentro de la prisión, para acabar con un chasquido de dedos y hacer desaparecer el libro. Me alegraba que un poder tan fuerte estaba en la Marina — Increíble, Daisen. Desde luego has estado entrenando duro... — Dije aún sorprendido.
Mientras caminábamos hacia la puerta, terminó de comentarme que tanto el Alcaide como el Vice-Alcaide no estaban de momento por allí, pues un conflicto en las platas de la prisión había que solucionar, pero lo que me sorprendió fue otra frase que salió de su boca, el cual parecía que uno de los almirantes de la Marina estaba aquí — ¿Tucrow otra vez? — Pensé rápidamente, pues el hecho de tener que parecer un joven para impresionarle ya me agobiaba. Parece ser, que esta charla con mi amigo iba a tener que darse en otro momento, pues llegamos a otra puerta diferente de la primera vez que pasé por allí, y Daisen me dijo que tenía que entrar yo solo sin él, dándome ánimos, incluso que tuviera coraje, ya que hice un gran trabajo — Gr... Gracias, amigo — Dije algo nervioso — Fue una dura pelea, hice lo mejor que pude — Comenté sin añadir más sobre ello — ¡Pero gracias por tus palabras, me animan mucho! Ahora no es posible, pero otro día me gustaría poder pasar una tarde hablando de más cosas, acompañado de una buena cerveza, ¿verdad que sí? — Finalicé mientras avanzaba hacia la puerta, con mi capa de Marine ondulándose por el viento — ¡Nos vemos! — Finalicé mientras cruzaba aquella puerta nueva.
No sabía que me encontraría allí, pero como siempre, intenté diferenciar algún olor peculiar en la zona para al menos tener un indicio de algo.
Utilizando su peculiar fruta, metió al capitán de los Alas Negras dentro de un libro gigantesco, como si fuera un truco de magia de un cuento de hadas. Quedé sorprendido ante tal habilidad, la cual me comentó que más bien era un método de transporte hacia su próxima celda dentro de la prisión, para acabar con un chasquido de dedos y hacer desaparecer el libro. Me alegraba que un poder tan fuerte estaba en la Marina — Increíble, Daisen. Desde luego has estado entrenando duro... — Dije aún sorprendido.
Mientras caminábamos hacia la puerta, terminó de comentarme que tanto el Alcaide como el Vice-Alcaide no estaban de momento por allí, pues un conflicto en las platas de la prisión había que solucionar, pero lo que me sorprendió fue otra frase que salió de su boca, el cual parecía que uno de los almirantes de la Marina estaba aquí — ¿Tucrow otra vez? — Pensé rápidamente, pues el hecho de tener que parecer un joven para impresionarle ya me agobiaba. Parece ser, que esta charla con mi amigo iba a tener que darse en otro momento, pues llegamos a otra puerta diferente de la primera vez que pasé por allí, y Daisen me dijo que tenía que entrar yo solo sin él, dándome ánimos, incluso que tuviera coraje, ya que hice un gran trabajo — Gr... Gracias, amigo — Dije algo nervioso — Fue una dura pelea, hice lo mejor que pude — Comenté sin añadir más sobre ello — ¡Pero gracias por tus palabras, me animan mucho! Ahora no es posible, pero otro día me gustaría poder pasar una tarde hablando de más cosas, acompañado de una buena cerveza, ¿verdad que sí? — Finalicé mientras avanzaba hacia la puerta, con mi capa de Marine ondulándose por el viento — ¡Nos vemos! — Finalicé mientras cruzaba aquella puerta nueva.
No sabía que me encontraría allí, pero como siempre, intenté diferenciar algún olor peculiar en la zona para al menos tener un indicio de algo.
Resumen
