17-01-2025, 04:06 AM
Tras las indicaciones del sanguinario capitán y acatarlas todos sus hombres, el inocente o confiado Quetzalli decidió hablar con los enfurecidos hombres que perseguían al anciano, y la respuesta no se hizo esperar. Una bala de cañón - del tamaño para entrar en la palma de una mano - fue lanzada desde la parte más posterior del grupo como una pelota hacia su rostro y dio de lleno en él, mientras la parte más adelantada del mismo se lanzaron contra el luchador y comenzaron a golpearle con todo lo que tenían a mano. Sus puños, codos, rodillas, piernas... algunos daban mordiscos, otros usaban palos y barras de hierro. Estaban enfurecidos y eran unos salvajes y no iban a atender a razones contra nada ni contra nadie, motivados en exceso por lo que fuera que estaba transportando aquel hombre consigo.
El anciano escuchó las palabras de Gaeru y comenzó a llorar lleno de frustración y pena - Por favor - dijo suplicando al gyojin - ¡Por favor! - repitió y miró hacia atrás, hacia donde estaba estallando la pelea - Quieren robarme ¡esto es mío! - dijo volviendo a mirar al gyojin - Lo he ganado en una partida de cartas ¡es mi premio! ¡cuando la venda podré sacar a mi hija de la casa de subastas y marcharnos de aquí - añadió mostrándole sólo al gyojin lo que portaba: una akuma no mi. Era una fruta algo ovalada, con un color lila suave y espirales azuladas, con unas hojas de color verde muy claro y dos tallos retorcidos y extraños. Y tan rápido como la enseñó, la volvió a guardar en sus ropajes - Por favor ¡por favor! - suplicó mientras las lágrimas caían por su rostro, llevando una mano para agarrar las ropas en el pecho del gyojin - Van a matarme y algún noble loco comprará a mi hija - imploró con la voz desgarrada tratando de conseguir protección en estos nuevos y aparentemente fuertes hombres que se había encontrado. Estaba completamente desesperado y sus lágrimas sinceras abogaban el miedo al terrible destino que le esperaba si no recibía auxilio, tanto él como su hija.
Mientras tanto, la turba enfurecida seguía vapuleando a Quetzalli sin miramientos, al grito de que era una escoria y que todo el que se interpusiera iba a morir. Que ese ladrón no iba a escaparse y que esta era su "isla". Aunque esto no fuera una isla, como obviamente ya había reseñado antes este apuesto narrador.
El anciano escuchó las palabras de Gaeru y comenzó a llorar lleno de frustración y pena - Por favor - dijo suplicando al gyojin - ¡Por favor! - repitió y miró hacia atrás, hacia donde estaba estallando la pelea - Quieren robarme ¡esto es mío! - dijo volviendo a mirar al gyojin - Lo he ganado en una partida de cartas ¡es mi premio! ¡cuando la venda podré sacar a mi hija de la casa de subastas y marcharnos de aquí - añadió mostrándole sólo al gyojin lo que portaba: una akuma no mi. Era una fruta algo ovalada, con un color lila suave y espirales azuladas, con unas hojas de color verde muy claro y dos tallos retorcidos y extraños. Y tan rápido como la enseñó, la volvió a guardar en sus ropajes - Por favor ¡por favor! - suplicó mientras las lágrimas caían por su rostro, llevando una mano para agarrar las ropas en el pecho del gyojin - Van a matarme y algún noble loco comprará a mi hija - imploró con la voz desgarrada tratando de conseguir protección en estos nuevos y aparentemente fuertes hombres que se había encontrado. Estaba completamente desesperado y sus lágrimas sinceras abogaban el miedo al terrible destino que le esperaba si no recibía auxilio, tanto él como su hija.
Mientras tanto, la turba enfurecida seguía vapuleando a Quetzalli sin miramientos, al grito de que era una escoria y que todo el que se interpusiera iba a morir. Que ese ladrón no iba a escaparse y que esta era su "isla". Aunque esto no fuera una isla, como obviamente ya había reseñado antes este apuesto narrador.
Información
Apariencia de la fruta

![[Imagen: aktN8em.png]](https://i.imgur.com/aktN8em.png)