17-01-2025, 10:24 AM
Estaba algo nervioso por saber que encontraría una vez cruzase esa puerta, pero para mi sorpresa, lo que encontré fue un despacho normal y corriente; con sus estanterías, mesa, silla... nada raro, salvo que entre la mesa y yo, había un hombre, bastante grande por cierto, menos que Karl, pero aun así era de un tamaño a tener en cuenta. En cuanto se percató de mi presencia, dijo mi cargo y nombre a modo de saludo, añadiendo que esperaba que fuera más alto mientras giraba su cuerpo por completo para vernos cara a cara los dos. Su brazo derecho, el cual era literalmente un arma, era de lo más llamativo y que no podía pasar desapercibido. Se presentó como el Almirante Markus Whitend mientras hacía el saludo militar con su brazo izquierdo — Un placer conocerlo, Markus, gracias por el recibimiento — Dije como respuesta.
Tras esto, comenzó a hablar. Yo solo me mantuve atento a sus palabras sin interrumpirle, no dejaba de estar frente a una figura de las más importantes dentro de la Marina. Era mucho más serio que Tucrow, al menos sabía que no iba a ponerme a bailar o hacer rimas, cosa que ya era un alivio. Desde un primer momento dejó claro que no le hacía especialmente gracia, que Yojimbo me hubiera dado tantos problemas, sus expresiones de descontento con mis heridas hablaban por sí solas. Tras leer un informe que había encima de la mesa, comentó sobre la misión que Tucrow nos dio de ir a la isla del cielo, preguntando si eso era verdad, añadiendo que le dijera mi nombre real. Otra vez, ¿Cómo iba a explicar que no sabía mi nombre real? Simplemente, me dejé llevar y contesté — Sí, así es. El Almirante Aoyagi nos encargó ir precisamente a vigilar un evento que se celebra allí, una especie de olimpiadas — Dije con firmeza, sin titubear — ... En los cuales tuvimos que participar. Pero se quedó en eso, unos simples juegos — Tras esto, miré a la ventana que había al fondo — En cuanto a mi nombre... Me gustaría poder decírselo, pero no lo sé. Mis padres me abandonaron y Joe fue el nombre que me puso mi padre adoptivo. Así que, dadas las circunstancias, supongo que mi nombre real es Joe Joestar, el cual acepté como un bautizo, señor — Finalicé, esperando que la respuesta fuera de su agrado.
De repente, de la nada, comenzó a enumerar ciertas cosas sobre la historia de la División. Primero, el nombre de mi fruta, la cual sabía perfectamente cuál era, para continuar con los nombres de mis compañeros que cayeron hace tiempo, Vulkan y Minato, el cual ya había superado, pero no dejaba de doler, como si una pequeña aguja se clavase dentro de mí. Continuo con Daisen, Tenma, Ikirami, Sephi... planteándose de sí les enseñé bien. Estaba algo confuso, arqueé una ceja, pues parecía molesto por algo en concreto, cuando de repente, como un cubo de agua fría, soltó como si nada una noticia de la cual no tenía ni idea. Abrí los ojos muy despacio, mientras mi mirada se perdía en el suelo de aquel despacho, me costaba hasta creerlo. No dejé de escucharle, hice un esfuerzo titánico para no perder el hilo, el hombre estaba enfadado totalmente por algo que se me escapaba, pero sí que pude entender la última pregunta que hizo. Tras esto, volví a mirarlo, estaba nervioso, se notaba que se había sobresaltado un poco, pero mantenía la compostura.
— No... — Me costaba hablar, aún no había procesado aquella corta frase que dijo como si nada — No sé qué hubiera pasado si otro de mi División hubiera estado en mi lugar. Lo que sí tengo claro es que hubieran luchado de la misma manera que lo hice yo. No dejaba de ser un pirata con una recompensa, fuera cual fuera la cifra, había que capturarlo, y cualquiera de los míos no lo hubiera hecho por demostrar más poder que otro... no ... Lo hubiera hecho por el sentido de la Justicia, porque es nuestro deber como Marines, y no menos importante, porque nos protegemos los unos a los otros. Y lo sé con certeza, pues fue lo que yo hice en ese momento. Solo me queda volverme más fuerte, para que estas heridas no se repitan en un futuro. Eso es todo... — Dije, respirando lentamente, pues notaba como me faltaba el oxígeno, hasta que interrumpí con una pregunta.
Tras esto, comenzó a hablar. Yo solo me mantuve atento a sus palabras sin interrumpirle, no dejaba de estar frente a una figura de las más importantes dentro de la Marina. Era mucho más serio que Tucrow, al menos sabía que no iba a ponerme a bailar o hacer rimas, cosa que ya era un alivio. Desde un primer momento dejó claro que no le hacía especialmente gracia, que Yojimbo me hubiera dado tantos problemas, sus expresiones de descontento con mis heridas hablaban por sí solas. Tras leer un informe que había encima de la mesa, comentó sobre la misión que Tucrow nos dio de ir a la isla del cielo, preguntando si eso era verdad, añadiendo que le dijera mi nombre real. Otra vez, ¿Cómo iba a explicar que no sabía mi nombre real? Simplemente, me dejé llevar y contesté — Sí, así es. El Almirante Aoyagi nos encargó ir precisamente a vigilar un evento que se celebra allí, una especie de olimpiadas — Dije con firmeza, sin titubear — ... En los cuales tuvimos que participar. Pero se quedó en eso, unos simples juegos — Tras esto, miré a la ventana que había al fondo — En cuanto a mi nombre... Me gustaría poder decírselo, pero no lo sé. Mis padres me abandonaron y Joe fue el nombre que me puso mi padre adoptivo. Así que, dadas las circunstancias, supongo que mi nombre real es Joe Joestar, el cual acepté como un bautizo, señor — Finalicé, esperando que la respuesta fuera de su agrado.
De repente, de la nada, comenzó a enumerar ciertas cosas sobre la historia de la División. Primero, el nombre de mi fruta, la cual sabía perfectamente cuál era, para continuar con los nombres de mis compañeros que cayeron hace tiempo, Vulkan y Minato, el cual ya había superado, pero no dejaba de doler, como si una pequeña aguja se clavase dentro de mí. Continuo con Daisen, Tenma, Ikirami, Sephi... planteándose de sí les enseñé bien. Estaba algo confuso, arqueé una ceja, pues parecía molesto por algo en concreto, cuando de repente, como un cubo de agua fría, soltó como si nada una noticia de la cual no tenía ni idea. Abrí los ojos muy despacio, mientras mi mirada se perdía en el suelo de aquel despacho, me costaba hasta creerlo. No dejé de escucharle, hice un esfuerzo titánico para no perder el hilo, el hombre estaba enfadado totalmente por algo que se me escapaba, pero sí que pude entender la última pregunta que hizo. Tras esto, volví a mirarlo, estaba nervioso, se notaba que se había sobresaltado un poco, pero mantenía la compostura.
— No... — Me costaba hablar, aún no había procesado aquella corta frase que dijo como si nada — No sé qué hubiera pasado si otro de mi División hubiera estado en mi lugar. Lo que sí tengo claro es que hubieran luchado de la misma manera que lo hice yo. No dejaba de ser un pirata con una recompensa, fuera cual fuera la cifra, había que capturarlo, y cualquiera de los míos no lo hubiera hecho por demostrar más poder que otro... no ... Lo hubiera hecho por el sentido de la Justicia, porque es nuestro deber como Marines, y no menos importante, porque nos protegemos los unos a los otros. Y lo sé con certeza, pues fue lo que yo hice en ese momento. Solo me queda volverme más fuerte, para que estas heridas no se repitan en un futuro. Eso es todo... — Dije, respirando lentamente, pues notaba como me faltaba el oxígeno, hasta que interrumpí con una pregunta.
— ¡Disculpe, Almirante Markus! — Grité algo nervioso — ¿Qué... es eso de la muerte de Kurowashi Sephiroth? —
