18-01-2025, 04:52 AM
Si tras la batería de inocentes preguntas de Kenzo, la picardía de Sasha respaldada por la naturalidad y desparpajo de Jolyne, el incómodo asedio por parte del sátiro de Garnet, Emerald seguía con la idea en la cabeza de seguir demandando ayuda a los Alas Negras, era porque realmente estaba desesperada. En sus verdes ojos se reflejaba la congoja y ese tono desenfadado con el que se había presentado se tornó aciago. Comprendió el interés que había mostrado Tobías en saber quien iba detrás de ella y por qué, como una muestra de implicación en el asunto. Dirigió la mirada al suelo y despejó las incógnitas antes de volver a alzar sus ojos empapados en lágrimas.
La razón por la que huía alimentó el espíritu del joven barba naranja, con un buen plato de amarga ira. La terrible injustica del esclavismo, el exagerado abuso de poder, la desquiciada opulencia, el más puro egoísmo, los delirios del exceso, los vergonzosos caprichos de aquellos que se creen superiores por poseer un derecho imaginario. Para Tobías, esa resumida lista definía lo que era un Tenryuubito. La familia O'Heil, una de tantas que se hallaban en esa corte de verdugos de la libertad. Las lagrimas en los ojos del vaquero, ya no eran las de un niño mirando su globo volando cada vez más alto, eran las de un paladín furioso y triste, dispuesto a dar su vida por la libertad. El vaquero se incorporó secándose los ojos, entonces vio como la muchacha les enseñaba la marca de su muslo y lo que guardaba en el saquete. Parecía una fruta del diablo aquello que había robado antes de lograr fugarse, anaranjada y con peculiares escamas con espirales. Su idea era venderla y salir de aquella isla como fuera, pero si los Alas Negras la ayudaban en su cometido, se convertiría en su recompensa. Lo malo era que su valor era tan alto, que una de las hijas del patriarca de los O'Heil en persona, se había movilizado para encontrar a Emerald. La describió como una joven muy fuerte, con el pelo rosa y un parche en el ojo. Eran rasgos bastante característicos, los cuales quedaron grabados en la consciencia del vaquero, preparándose para reaccionar ante esa imagen. A Tobías le vino la imagen de Finn a la mente, recordando que éste y su tripulación se dedicaban a raptar a otros piratas y a civiles para venderlos como esclavos, quizás hubieran tenido conexión con esta familia de desalmados. También en Toko había visto esa y otras injusticias. A lo largo de ese ancho mar, iban apareciendo capítulos negros que describían la cara más sórdida de la sociedad. El vaquero no lograba entenderlo y solo quería detener, como fuera, esa espiral de odio y dolor.
Los siete comenzaron el camino hacia los astilleros, adelantándose Garnet al resto para cubrir el frente, no sin soltar otro comentario subido de tono y afirmando que no parecía percibir ninguna amenaza por el momento. Triana reafirmó que podía contar con ellos, que por su parte haría los posible para que lograra salir del alcance de los esclavistas y organizó al resto de la tripulación. Emerald iría flanqueada por Kenzo a su izquierda y Triana por la derecha. En la fila de atrás, Tobías tras la capitana en funciones, Jolyne detrás de la escoltada y Sasha a la espalda de su mejor amigo, el cual se quedó sin camiseta tras un tirón de la joven semioni. El plan era crear un señuelo intercambiando la fruta por el trapo que antes cubría el torso del jovenzuelo. También le dio a Bepso para que pudiera cubrir sus facciones con sus ramas cargadas de hojas. Eso animó al carpintero a colaborar, quien se quitó su sombrero para estirarlo hasta la cabeza de Emerald para cubrirla. - Cuanto menos se te reconozca mejor. ¿Quieres mi poncho para cubrirte también? Si te gusta puedes quedártelo. - Cogió de su cabeza a Pascal y lo introdujo en el bolsillo izquierdo de su camisa color ocre, se quitó el poncho y se lo ofreció a la morena para que ella misma lo utilizara, si quería. Tobías se centró entonces en su entorno, concentrando su haki en el entorno y con la imagen de la joven pelirrosa del parche bien presente. Por ayudar, aunque fuera a un solo esclavo a recuperar su libertad, el vaquero estaba dispuesto a perder el otro brazo, incluso su propia vida. Esa era su determinación.
La razón por la que huía alimentó el espíritu del joven barba naranja, con un buen plato de amarga ira. La terrible injustica del esclavismo, el exagerado abuso de poder, la desquiciada opulencia, el más puro egoísmo, los delirios del exceso, los vergonzosos caprichos de aquellos que se creen superiores por poseer un derecho imaginario. Para Tobías, esa resumida lista definía lo que era un Tenryuubito. La familia O'Heil, una de tantas que se hallaban en esa corte de verdugos de la libertad. Las lagrimas en los ojos del vaquero, ya no eran las de un niño mirando su globo volando cada vez más alto, eran las de un paladín furioso y triste, dispuesto a dar su vida por la libertad. El vaquero se incorporó secándose los ojos, entonces vio como la muchacha les enseñaba la marca de su muslo y lo que guardaba en el saquete. Parecía una fruta del diablo aquello que había robado antes de lograr fugarse, anaranjada y con peculiares escamas con espirales. Su idea era venderla y salir de aquella isla como fuera, pero si los Alas Negras la ayudaban en su cometido, se convertiría en su recompensa. Lo malo era que su valor era tan alto, que una de las hijas del patriarca de los O'Heil en persona, se había movilizado para encontrar a Emerald. La describió como una joven muy fuerte, con el pelo rosa y un parche en el ojo. Eran rasgos bastante característicos, los cuales quedaron grabados en la consciencia del vaquero, preparándose para reaccionar ante esa imagen. A Tobías le vino la imagen de Finn a la mente, recordando que éste y su tripulación se dedicaban a raptar a otros piratas y a civiles para venderlos como esclavos, quizás hubieran tenido conexión con esta familia de desalmados. También en Toko había visto esa y otras injusticias. A lo largo de ese ancho mar, iban apareciendo capítulos negros que describían la cara más sórdida de la sociedad. El vaquero no lograba entenderlo y solo quería detener, como fuera, esa espiral de odio y dolor.
Los siete comenzaron el camino hacia los astilleros, adelantándose Garnet al resto para cubrir el frente, no sin soltar otro comentario subido de tono y afirmando que no parecía percibir ninguna amenaza por el momento. Triana reafirmó que podía contar con ellos, que por su parte haría los posible para que lograra salir del alcance de los esclavistas y organizó al resto de la tripulación. Emerald iría flanqueada por Kenzo a su izquierda y Triana por la derecha. En la fila de atrás, Tobías tras la capitana en funciones, Jolyne detrás de la escoltada y Sasha a la espalda de su mejor amigo, el cual se quedó sin camiseta tras un tirón de la joven semioni. El plan era crear un señuelo intercambiando la fruta por el trapo que antes cubría el torso del jovenzuelo. También le dio a Bepso para que pudiera cubrir sus facciones con sus ramas cargadas de hojas. Eso animó al carpintero a colaborar, quien se quitó su sombrero para estirarlo hasta la cabeza de Emerald para cubrirla. - Cuanto menos se te reconozca mejor. ¿Quieres mi poncho para cubrirte también? Si te gusta puedes quedártelo. - Cogió de su cabeza a Pascal y lo introdujo en el bolsillo izquierdo de su camisa color ocre, se quitó el poncho y se lo ofreció a la morena para que ella misma lo utilizara, si quería. Tobías se centró entonces en su entorno, concentrando su haki en el entorno y con la imagen de la joven pelirrosa del parche bien presente. Por ayudar, aunque fuera a un solo esclavo a recuperar su libertad, el vaquero estaba dispuesto a perder el otro brazo, incluso su propia vida. Esa era su determinación.
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