[EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 26 - Niebla de Guerra
#31
Las nobles intenciones de Korg y Rapax habían sido solapadas por la negación de aquel que necesitaba nuestra ayuda, que nos imploraba como si fuéramos héroes, como si pudiera decidir sobre su miserable y patética existencia... Un padre que no puede proteger a su hija no es un padre, es un desecho. El hombre agarraba con su miserable mano mis ropajes, manchados por la sangre de mis enemigos y mancillados por su debilidad y lágrimas. Farfullaba presa del pánico, como un mero espectador de los acontecimientos, un hombre que no es capaz de defenderse a si mismo no debería ni si quiera plantearse proteger a nadie. 

- Patético - Pronuncié con la crudeza y la apatía que se remolinaba en mi ser mientras con un golpe brusco soltaba el agarre de aquel pusilánime. Mis ojos se turbaban sobre lo que me ofrecía. ¿Una caracola como pago por su vida? La agarré con desdén y la observe mientras aquella alimaña seguía musitando.  

¿Qué no éramos suficiente para derruir ese sitio? ¿Qué era un tenryubitto ante una espada? ¿Quién era yo si no generaba miedo, dolor y mis filas caían sobrepasadas ante un turba de imbéciles embravecidos intentando robar aquella puta mierda que guardaba el anciano en aquel fardo de tonos morrones? La ira y la frustración empezaban a corromper el pequeño limite de mi paciencia, el cual, tiene una distancia irrisoria y solo llega hasta donde me cuelgan los cojones. Las venas de mi sien bombeaban como una locomotora, mi respiración se entrecortaba, el humo quería bailar y yo siempre se lo permitía. 

Una vez más, el anfibio volvió a ignorar el peligro y los hombres que quedaron vivos tuvieron la oportunidad de dañarle por la espalda. ¿Honor? ¿Estaba hablando de honor? El honor esta muerto. El que puede sustrae y el débil padece. Esas son las premisas de la vida... Una vez cercenas una vida estas obligado a seguir el camino de la pena y el ruin sendero de los blasfemos. Si una vez mataste con hierro nunca podrás recriminar que el hierro acabe con tu vida, o por lo menos que lo intente. 

No, no me estaba divirtiendo. Para mi divertirme hubiera sido haber avanzado yo mismo y haber echo yo el puto trabajo, sin que mancharan la gloria de mi bandera, sin que se dudara del absoluto poder que se supone ser uno de los nuestros. Para mi divertirme esta muy lejos de lo que estaba pasando y Rapax me dio la razón, pues tuvo que terminar el trabajo que los 2 nuevos no habían podido. 20 miserables hombres. 20 patéticos don nadie. 20 vidas que habían persistido más de lo que merecían. 

El caracol que se escondía en mi chaqueta habló con la voz de Artur. 

Capitán, aquí Águila vigilante, ¿Se me escucha? ¿Me recibe, Capitán? – Tenéis un individuo encapuchado delante vuestra, esta a unos veinte metros de vuestra ubicación actual – 

- GATCHA! - Ese sonido cortó la comunicación. ¿Así que eso hacía aquel molusco? Una vez había pensado en comérmelo para ver a que sabía, supongo que era más útil si era capaz de ver mediante los ojos de Artur y usar su voz para que no me asustara. 

Miré alrededor y ubiqué al encapuchado. El cual, se acercaba a la altura de Rapax y los demás tranquilamente caminando. Dejé caer la espada de la zorra marine.

- Suficiente. Destino. -  El humo me absorbió y salí despedido. Ya estaba cansado. No sabía quien era, ni que quería, pero... Alguien tenía que pagar por la bochornosa situación que estaba viviendo y como Capitán de estos hombres, como su cabeza y responsable, debía enseñar con el ejemplo, además, había delegado y las cosas no habían salido como esperaba. Me quedaría con la vida del viejo, lo que llevara en el macuto y la puta caracola - que ya tenía en mi poder -y nadie sobre este suelo sería capaz de impedírmelo. Pero bien podrían intentarlo.

El mundo empezó a moverse con celeridad, me encantaba esta forma, me sentía yo, en consonancia con mi esencia, surcaba el aire en forma de una neblina turbada, los haces de humo se arremolinaban y danzaban ritmicamente mientras avanzaba hacía mi nueva presa. El tipo empezó la carrera y su capucha se levantó. ¿Otro pelirrojo? Avanzó 5 metros a la carrera dejando atrás a los nuevos junto a Rapax. Emergí de la columna de humo, las cual generó una cortina de humo tras mi brusca parada, negándole la visión al pelirrojo de lo que mis compañeros hacían con el anciano a mi espalda. Mis manos se formaron agarrando con fuerza mi espada y sentí la voz del arma, exigiendo, ordenando - Mátalo. Mátalo. Mátalo - ¡DOLOR! - El filo chilló y mi muñeca cascó imprimiendo el leve subidón de velocidad del que ese movimiento me dotaba lanzando el golpe hacia sus ojos, las sangré manó y mi sedienta arma se regocijó al encontrar de nuevo la carne viva. 

La celeridad de su movimiento y que avanzara hacia nosotros había asegurado nuestro encontronazo. Mientras sus ojos aguantaban el dolor lancé otros dos golpes rápidos hacia su cuello intentando rebanárselo, pero en el primero golpe había sentido más resistencia que de costumbre. Ese hombre no era una persona normal. Observé sus facciones y me sorprendí al darme cuenta de con quien me estaba midiendo. 

- Zorak. 477 millones - Me recordó Nicolás. Había visto su wanted en el periódico con Korg. Se suponía que valía más que yo. Tendría que quitarlo de en medio o sumarlo a la tripulación para hacer valer que yo era mucho más peligroso que él. 

- Zorak - Pronuncié mientras veía la sangre brotar de su testa - Únete a mi tripulación o muere - 


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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 26 - Niebla de Guerra - por Ashura - 19-01-2025, 07:33 PM

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