[EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 49 - Buque Acorazado.
#24
La emoción de la gente me ayudó enormemente. Aquellas cinco desquiciadas me meneaban de un lado a otro como si fuese una pelota y me usaban de montura como si estuviesen hechizadas por vete tú a saber qué, actuando sin control. Por suerte sus propias emociones taparon sus sentidos ya que no se habían dado cuenta de que, tras haberme convertido en un fino polvo ámbar, me pude escaquear de entre sus agarres cual raposo, dirigiéndome hacia un callejón cercano. No por nada la imagen de un zorro rojo recubría completamente mi espalda en forma de tinta, me había vuelto a salir con la mía.

Paulatinamente recuperé mi forma corpórea oculto a los ojos de la muchedumbre alborotada, generando primero mis pies y progresivamente dándole forma a mi cuerpo hacia mi parte superior. Suspiré con una mezcla de cansancio y alivio, apoyando las yemas de los diez dedos de mis manos sobre la pared de una edificación, arqueando la espalda y mirando al suelo. Mi pelo dorado aparecía en mi campo de visión, cayendo por los laterales de mi cabeza y ahí me di cuenta. Me toque la testa y pude notar como, efectivamente, mi gorra había desaparecido — ¡Esas niñatas se han llevado mi gorra, me cago en la p...!

No me dio tiempo a terminar mis palabras cuando de fondo, escuché un estallido, como si alguien hubiese disparado un fusil. Haber pasado tantos años en Ballywood siendo un lugar tan polarizado entre el pueblo sin recursos y las clases más adineradas, me había enseñado que una revuelta civil se podría provocar de una forma sencilla si se usase la violencia gratuita. Mi rostro cambió completamente y de forma consecuente mi buen humor se esfumó con ese disparo. Golpeé con los nudillos de mi puño derecho la pared, agrietándola con el puñetazo, y con la mano izquierda me eché el pelo hacia atrás mirando fijamente el suelo. Los vítores con los que habíamos sido recibidos fueron callados con esa bala, provocando a continuación otro tipo de ruido. La gente había empezado a amotinarse como si de repente nosotros fuésemos los malos, provocando caos y cargas entre bandos. — Seréis imbéciles, ¿qué cojones hacéis? — dije enfadado para mí mismo, puesto que no entendía la necesidad de haber disparado al aire. La situación había sido pacífica, yo había animado el ambiente cantando con mi grupo, estaba jugando con una pelota con unos niños y ahora quizás podrían llevarse una mala imagen de la Marina.

¡Los niños!. Acto seguido volví a convertirme completamente en arena para ascender de forma vertical por el aire al lado de la pared del callejón en el que me encontraba. Me subí a una especie de azotea. La edificación constaba de dos plantas con una extraña y enorme esfera en lo alto. Ahí volví a mi forma corpórea y me asomé al borde, para observar la calle desde lo alto. Los adultos en sí me importaban más bien poco, por lo normal solían ser bastante imbéciles y tenían comportamientos egoístas e interesados... no me habría molestado levantar una tormenta de arena para dispersar la revuelta pero mis poderes eran bastante destructivos y eso traería demasiadas bajas. Los niños en cambio sí me importaban, son seres puros, influenciables y vulnerables. Había que protegerlos y eso estaba haciendo antes. Por mi parte se habrían llevado una buena imagen al pararme a jugar con ellos, a darles importancia con un simple gesto. Sin embargo ahora podría suponer un problema que esas mentes aún por construir, pudiesen ver que somos el enemigo al disparar y cargar contra ellos sin tener motivos. ¿Qué mundo les puede quedar si no les damos motivos para que crean que alguien les puede ayudar y proteger? Realmente la situación me había molestado.

Entre el ruido de la gente pude oír como alguien exclamaba que querían a Joe, que él jamás haría nada contra ellos. Ante esas palabras lo único que pude hacer fue apretar los dientes y chistar en negación. — Joe sería el primero en levantar la mano a las primeras de cambio — dije para mí mismo, recordando el momento en el que nos conocimos, cuando me golpeó sin venir a cuento de forma cobarde. Pero de pronto la voz de Karl empezó a oírse a través de la calle. Al principio sentía a través del waki, como su aura emitía una especie de cóctel de sentimientos de rabia, miedo e inseguridades como si la situación le estuviese sobrepasando. Poco a poco este aura fue calmándose con su mensaje.

Mientras la comodoro hablaba dejé caer mi mochila por mi brazo izquierdo para empezar a rebuscar dentro de ella. Saqué el pequeño Den Den Mushi que había robado... o mejor dicho, tomado prestado del barco de los Zodiacool para a continuación volver a coger mi bolsa junto a mi skate y hacerlos desaparecer poco a poco dentro de mí, como si mi cuerpo se hubiese tornado en una especie de arenas movedizas que todo atrapaban. Después de que me hubiesen robado la gorra y el pañuelo toda precaución era necesaria, vaya.

Karl se estaba disculpando ante todo el mundo asumiendo responsabilidades. Yo estaba seguro de que ella no pudo haber disparado, ya que no usaba fusiles, así que ese gesto le honró. Sostuve el pequeño Den Den Mushi sobre la palma de mi mano derecha e intenté comunicarme con el suyo para transmitirle un mensaje — No podemos hacer mucho más, te cubro la espalda, compañera. Estoy desde una posición alta observándolo todo, ¿me sigues? — hablaba mientras miraba de un lado a otro, recorriendo con la vista toda la calle por si la cosa iba a más y tenía que actuar de otra forma. No sabía si las palabras de Karl funcionarían o no pero al menos quería que supiese que no estaba sola.



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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 49 - Buque Acorazado. - por Apolo Bahía - 20-01-2025, 03:22 AM

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