20-01-2025, 08:19 PM
(Última modificación: 20-01-2025, 08:21 PM por Kovashi Shimatsu.
Razón: Puntos de energía y espíritu
)
Los hilos del destino se entrelazaban entre sí cuando el Shimatsu se encontró de bruces con la figura de la persona a la que tanto había ansiado encontrar durante tanto tiempo. Tres años, tres malditos años habían pasado ya desde que no veía a esa maldita bola de pelo intelectual que tan nervioso le ponía. Tres años en los que había esperado pacientemente este ansiado y unilateral encuentro. Y ahora estaban allí, en el manglar número 18, un islote que servía de conexión entre otras zonas del Archipiélago y que ahora, como si un ente superior hubiera construido este momento por y para los dos, se encontraba desolado salvo por el encapuchado y el mink panda. La persecución había finalizado al fin, y ahora llegaba la hora de la confrontación.
La entidad fruto de un pasado trágico, le instó a que se aproximara, mientras llevaba su mano robótica derecha hacia el picho de su capucha, permaneciendo Don Bambú a una distancia prudencial de 10 metros. Sin aún revelar su identidad, Kovashi escuchó como el oso panda aseguraba reconocer su aura, además de haber visto sus cicatrices y mencionar a Sohem, ese merluzo que conoció hace años en Terminal Gray.- ... - Permaneció en silencio, negando con la cabeza para acompañar la acertada hipótesis del panda. Fue al escuchar la siguiente suposición cuando una sonrisa maliciosa se dibujó en el rostro de el Shimatsu. El mink había acertado de lleno, alegando que todo este tiempo creía que había estado muerto, para después preguntar de dónde había sacado el implante robótico que sustituía a su brazo derecho de carne y hueso. Podía sentir en su alma como el aura de Panda fluctuaba entre emociones y sentimientos negativos. Y eso le gustaba a Kovashi.
- Ohisashiburidana...- Empezó a saludar en su idioma natal, sin deshacer su sonrisa, al mismo tiempo que apartaba lentamente la capucha de su cabeza, revelando paulatinamente las facciones y rasgos tan identificables del rostro que pertenecía a alguien que, hasta ese entonces, creía muerto. Con la capucha completamente retirada, el fantasma del pasado revelaba su faz. Una gran herida recorría el lado izquierdo de su rostro, una terrible herida que culminaba con un parche ubicado sobre el ojo de ese respectivo perfil. Aún con ese gran cambio, el resto de características, como la cicatriz en forma de "X" de su cara - aunque ahora parecía más una "V" girada 90º -, sus ojos azules y pelo albino, hacían ver claramente quién era aquella persona.- Panda - Finalizó el saludo, soltando la capucha y llevando la mano robótica hacia delante, a la altura de su cadera y con su palma mirando hacia el cielo.- ¿Este brazo, dices? - Preguntó, abriendo y cerrando intermitentemente los dedos de su mano, fijando su mirada en ella.- Lo conseguí pagando una gran suma de dinero, después de sobrevivir yo solo en una isla infestada de gigantes. - Aclaró, enfatizando en el "solo" con tal intensidad que la sonrisa juguetona que tenía en su cara se desvaneció, cambiando su expresión por una más seria.- Pero bueno, tanto tiempo sin vernos, ¿y esto es lo primero que me dices y preguntas? - Recriminó con calma e intentando no dejarse llevar por sus emociones, extendiendo sus brazos hacia ambos lados.- Parece que a ti te va bien, en cambio. - Llevó sus manos a la cintura y se giró 90 grados en sentido horario, dando el perfil izquierdo con el parche.- No paraba de ver tu maldita y apestosa cara en el periódico o en los cárteles de "Se Busca". - Empezaba a dar uno de mis discursos.- Sobreviviste, saliste de Little Garden y formaste un nuevo equipo, por lo que he podido ver antes. - Prosiguió, girando levemente su cabeza, con el ceño fruncido, hacia el panda para poder verle.- ¿Y qué hacía yo mientras? Vivir un auténtico infierno, una pesadilla sin fin y ver como Nadja, Enma y Kruner eran asesinados frente a mis ojos. Todos y cada uno de ellos, ¿sabes? - Espetó, señalándose con el índice de su mano derecha el ojo que le quedaba para, a continuación, juntar las dos palmas de sus manos.
- Sin poder mover ni un músculo vi primero, como, al pobre y tímido Enma lo cogió un gigante de las piernas y cabeza para separarlo en dos mitades como quién parte una barra de pan. Aún recuerdo las vísceras y la sangre del chico saltando sobre mi cara - Explicó, siendo lo más explícito posible, separando dichas palmas para acompañar al relato.- A Khruner, el que era como mi hermano, lo metieron vivo en una olla de aceite hirviendo, sin ninguna clase de compasión, para atravesarlo con un palo y comérselo como un pinchito moruno. Aún puedo escuchar sus gritos llenos de agonía y sufrimiento, implorando "por la raza" que le sacaran de allí. - Siguió, mostrando una maniática sonrisa, y señalándose ahora con su dedo robótico su oído derecho.- Por último, Nadja, ¡menuda mujer! Ella intentó escaparse del yugo de los gigantes, transformándose en la zorra que era. - Hizo una pausa para suspirar, llevándose las manos a las caderas, quedando en forma de jarra.- Intentó buscarte para que tu poder nos ayudara a liberarnos, pero la pillaron y, como castigo, la agarró un gigante de las nueve colas que tenía y, como si una honda fuera, empezó a hacerla girar y girar hasta que la estamparon contra una roca de la aldea. - Hizo girar su brazo derecho a la par que seguía relatando su trágico pasado.- La fuerza fue tal que estalló como una bolsa, quedando sólo sangre sobre la roca. - Matizó, chocando la palma de su mano artificial con su puño izquierdo.- Días después, conseguí escapar. Tuve que luchar cada día en ese infierno para sobrevivir y lamentarme por no haber podido salvarlos. - El interior de Kovashi empezaba a arder con cada palabra que salía de su boca, de su alma. En ese momento, introdujo su mano izquierda en el bolsillo de su pantalón, sacando un onigiri.- Pude pagarme el implante gracias a que encontré la fruta de Nadja y conseguí venderla en el Mercado Negro. - Dio un bocado a la bola de arroz, tragándoselo sin siquiera masticarlo.- Con ese dinero, también pude costearme un buen barco y un alojamiento para recuperarme de las heridas - Y siguió otro mordisco, saboreando ahora la ciruela que llevaba en su interior.- Y una vez recuperado, podía ir finalmente en tu búsqueda. - Detrás de su tono inofensivo y su aparente templanza, se escondía un rencor y una ira tan profunda, unos sentimientos que se habían anclado tan adentro durante esos interminables tres años.- Nos has olvidado, Panda. No sólo nos dejaste abandonados a nuestra suerte, sino que también nos has olvidado a todos nosotros, incluyendo a Derya. - Pronunciar ese nombre, el nombre de la mujer que amaba le producía un escozor en su interior. Esas palabras eran combustible que alimentaban las llamas que ardían en su corazón. De otros dos bocados, terminó de ingerir la bola de arroz. Estaba hambriento, pero de venganza.- ¡Qué bien me habría venido una botella de licor y dos rubias en cada brazo para acompañar la comida! - Comentó con desparpajo, después de eructar, como si hasta ese entonces no hubieran estado hablando de temas triviales, volviendo a girar 90º en sentido antihorario, para volver a encarar al panda.
En ese momento, extendiendo los dedos índices de su pulgar e índice de su zurda, como si de una pistola se tratara, apuntó a Don Bambú generando, en ese momento, un cubo minúsculo de aire comprimido, desde la punta de su índice.- ¡Torippukyūbu! - Y, después de esas palabras, ese cubo salió disparado, como si fuera una bala, hacia la rodilla derecha de Don Bambú.- El día que salí de Little Garden hice un juramento, Panda. - Dijo, con una hilera de dientes asomando de su boca.- Me juré buscarte sin parar y que, cuando te encontrara, me cobraría mi fría venganza.- Negó con la cabeza en ese momento.- Es irónico, irónico que, después de tanto querer huir de mi pasado, de mi linaje de esclavistas, sea en una de las islas más importantes de tráfico de personas donde vaya a conseguir mi objetivo.- Declaró, con calma, para seguidamente fruncir el ceño, sintiendo una vez más esa llama intensificarse en su interior.-¿Asesinarte con mis propias manos o acabar con tu libertad vendiéndote como esclavo al mejor postor? ¡Averigüémoslo! - Se preguntaba mientras se agachaba, apoyando la palma de su zurda en el suelo, bajo él mismo, generando, primero, un cubo un metro y medio bajo sus pies y, seguidamente, volver a apoyar dicha mano en el terreno, más allá de los límites del cubo sobre el que estaba, quedando estático y esperando a la acción que su viejo amigo, y ahora enemigo, realizaría.
La entidad fruto de un pasado trágico, le instó a que se aproximara, mientras llevaba su mano robótica derecha hacia el picho de su capucha, permaneciendo Don Bambú a una distancia prudencial de 10 metros. Sin aún revelar su identidad, Kovashi escuchó como el oso panda aseguraba reconocer su aura, además de haber visto sus cicatrices y mencionar a Sohem, ese merluzo que conoció hace años en Terminal Gray.- ... - Permaneció en silencio, negando con la cabeza para acompañar la acertada hipótesis del panda. Fue al escuchar la siguiente suposición cuando una sonrisa maliciosa se dibujó en el rostro de el Shimatsu. El mink había acertado de lleno, alegando que todo este tiempo creía que había estado muerto, para después preguntar de dónde había sacado el implante robótico que sustituía a su brazo derecho de carne y hueso. Podía sentir en su alma como el aura de Panda fluctuaba entre emociones y sentimientos negativos. Y eso le gustaba a Kovashi.
- Ohisashiburidana...- Empezó a saludar en su idioma natal, sin deshacer su sonrisa, al mismo tiempo que apartaba lentamente la capucha de su cabeza, revelando paulatinamente las facciones y rasgos tan identificables del rostro que pertenecía a alguien que, hasta ese entonces, creía muerto. Con la capucha completamente retirada, el fantasma del pasado revelaba su faz. Una gran herida recorría el lado izquierdo de su rostro, una terrible herida que culminaba con un parche ubicado sobre el ojo de ese respectivo perfil. Aún con ese gran cambio, el resto de características, como la cicatriz en forma de "X" de su cara - aunque ahora parecía más una "V" girada 90º -, sus ojos azules y pelo albino, hacían ver claramente quién era aquella persona.- Panda - Finalizó el saludo, soltando la capucha y llevando la mano robótica hacia delante, a la altura de su cadera y con su palma mirando hacia el cielo.- ¿Este brazo, dices? - Preguntó, abriendo y cerrando intermitentemente los dedos de su mano, fijando su mirada en ella.- Lo conseguí pagando una gran suma de dinero, después de sobrevivir yo solo en una isla infestada de gigantes. - Aclaró, enfatizando en el "solo" con tal intensidad que la sonrisa juguetona que tenía en su cara se desvaneció, cambiando su expresión por una más seria.- Pero bueno, tanto tiempo sin vernos, ¿y esto es lo primero que me dices y preguntas? - Recriminó con calma e intentando no dejarse llevar por sus emociones, extendiendo sus brazos hacia ambos lados.- Parece que a ti te va bien, en cambio. - Llevó sus manos a la cintura y se giró 90 grados en sentido horario, dando el perfil izquierdo con el parche.- No paraba de ver tu maldita y apestosa cara en el periódico o en los cárteles de "Se Busca". - Empezaba a dar uno de mis discursos.- Sobreviviste, saliste de Little Garden y formaste un nuevo equipo, por lo que he podido ver antes. - Prosiguió, girando levemente su cabeza, con el ceño fruncido, hacia el panda para poder verle.- ¿Y qué hacía yo mientras? Vivir un auténtico infierno, una pesadilla sin fin y ver como Nadja, Enma y Kruner eran asesinados frente a mis ojos. Todos y cada uno de ellos, ¿sabes? - Espetó, señalándose con el índice de su mano derecha el ojo que le quedaba para, a continuación, juntar las dos palmas de sus manos.
- Sin poder mover ni un músculo vi primero, como, al pobre y tímido Enma lo cogió un gigante de las piernas y cabeza para separarlo en dos mitades como quién parte una barra de pan. Aún recuerdo las vísceras y la sangre del chico saltando sobre mi cara - Explicó, siendo lo más explícito posible, separando dichas palmas para acompañar al relato.- A Khruner, el que era como mi hermano, lo metieron vivo en una olla de aceite hirviendo, sin ninguna clase de compasión, para atravesarlo con un palo y comérselo como un pinchito moruno. Aún puedo escuchar sus gritos llenos de agonía y sufrimiento, implorando "por la raza" que le sacaran de allí. - Siguió, mostrando una maniática sonrisa, y señalándose ahora con su dedo robótico su oído derecho.- Por último, Nadja, ¡menuda mujer! Ella intentó escaparse del yugo de los gigantes, transformándose en la zorra que era. - Hizo una pausa para suspirar, llevándose las manos a las caderas, quedando en forma de jarra.- Intentó buscarte para que tu poder nos ayudara a liberarnos, pero la pillaron y, como castigo, la agarró un gigante de las nueve colas que tenía y, como si una honda fuera, empezó a hacerla girar y girar hasta que la estamparon contra una roca de la aldea. - Hizo girar su brazo derecho a la par que seguía relatando su trágico pasado.- La fuerza fue tal que estalló como una bolsa, quedando sólo sangre sobre la roca. - Matizó, chocando la palma de su mano artificial con su puño izquierdo.- Días después, conseguí escapar. Tuve que luchar cada día en ese infierno para sobrevivir y lamentarme por no haber podido salvarlos. - El interior de Kovashi empezaba a arder con cada palabra que salía de su boca, de su alma. En ese momento, introdujo su mano izquierda en el bolsillo de su pantalón, sacando un onigiri.- Pude pagarme el implante gracias a que encontré la fruta de Nadja y conseguí venderla en el Mercado Negro. - Dio un bocado a la bola de arroz, tragándoselo sin siquiera masticarlo.- Con ese dinero, también pude costearme un buen barco y un alojamiento para recuperarme de las heridas - Y siguió otro mordisco, saboreando ahora la ciruela que llevaba en su interior.- Y una vez recuperado, podía ir finalmente en tu búsqueda. - Detrás de su tono inofensivo y su aparente templanza, se escondía un rencor y una ira tan profunda, unos sentimientos que se habían anclado tan adentro durante esos interminables tres años.- Nos has olvidado, Panda. No sólo nos dejaste abandonados a nuestra suerte, sino que también nos has olvidado a todos nosotros, incluyendo a Derya. - Pronunciar ese nombre, el nombre de la mujer que amaba le producía un escozor en su interior. Esas palabras eran combustible que alimentaban las llamas que ardían en su corazón. De otros dos bocados, terminó de ingerir la bola de arroz. Estaba hambriento, pero de venganza.- ¡Qué bien me habría venido una botella de licor y dos rubias en cada brazo para acompañar la comida! - Comentó con desparpajo, después de eructar, como si hasta ese entonces no hubieran estado hablando de temas triviales, volviendo a girar 90º en sentido antihorario, para volver a encarar al panda.
En ese momento, extendiendo los dedos índices de su pulgar e índice de su zurda, como si de una pistola se tratara, apuntó a Don Bambú generando, en ese momento, un cubo minúsculo de aire comprimido, desde la punta de su índice.- ¡Torippukyūbu! - Y, después de esas palabras, ese cubo salió disparado, como si fuera una bala, hacia la rodilla derecha de Don Bambú.- El día que salí de Little Garden hice un juramento, Panda. - Dijo, con una hilera de dientes asomando de su boca.- Me juré buscarte sin parar y que, cuando te encontrara, me cobraría mi fría venganza.- Negó con la cabeza en ese momento.- Es irónico, irónico que, después de tanto querer huir de mi pasado, de mi linaje de esclavistas, sea en una de las islas más importantes de tráfico de personas donde vaya a conseguir mi objetivo.- Declaró, con calma, para seguidamente fruncir el ceño, sintiendo una vez más esa llama intensificarse en su interior.-¿Asesinarte con mis propias manos o acabar con tu libertad vendiéndote como esclavo al mejor postor? ¡Averigüémoslo! - Se preguntaba mientras se agachaba, apoyando la palma de su zurda en el suelo, bajo él mismo, generando, primero, un cubo un metro y medio bajo sus pies y, seguidamente, volver a apoyar dicha mano en el terreno, más allá de los límites del cubo sobre el que estaba, quedando estático y esperando a la acción que su viejo amigo, y ahora enemigo, realizaría.
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