21-01-2025, 07:49 PM
Si había algo que deseara más el Shimatsu que la propia tortura y muerte del mink oso, era poder meterse en su psique, saborear de primera mano la desesperación que podría estar sintiendo al enterarse de la amarga existencia de su presunto difunto amigo además de las muertes de los que, un día antaño, fueron sus camaradas. Su haki no era suficiente, no. Se tuvo que contentar tan sólo con las expresiones faciales y corporales de Don Bambú. Pero necesitaba más. Y vaya que si lo iba a tener.
Habiendo esquivado grácilmente su disparo, una vez que Kovashi creó el cubo bajo sus pies, y volvió a situar su mano en el terreno, más allá del cubo que había originado, la faena estaba hecha.- Burokku Jinshin - Enunció, con una sonrisa dibujada en su rostro, tras lo cuál, el suelo bajo los pies de Kovashi y Don Bambú se transformó en multitudes de cubos, en un área cuadrangular de 30 x 30 metros con el peliblanco en medio. Dichos cubos, mientras el panda intentaba excusarse al decir que luchó, lloró por ellos y que jamás les olvidó, comenzaron a agitarse y sacudirse de forma agresiva, los unos respecto a los otros, emulando un terremoto que destrozaba y pulverizaba todo lo que se encontrara en su paso, todo salvo el cubo sobre el que iba montado el antiguo líder del Escuadrón de Asalto X, que se elevó unos pocos centímetros sobre el suelo. El mink revolucionario no pudo evitar perder el equilibrio y caer al suelo, fruto de la sacudida y de la incesante fuerza que ejercía aquel terremoto de bloques, justo cuando afirmaba que el Shimatsu estaba dispuesto a matarle.- ¡Perdona! Igual he sido un poco brusco. - Se burló, buscando desmoralizarle lo máximo posible. Con el panda de bruces en el suelo, no lo tendría muy difícil para matarlo, pero algo dentro de Kovashi le imploraba que jugara un rato más con su presa.
Conforme la sacudida de bloques cesaba, el peliblanco volvió a poner la palma de su zurda en el suelo.- Kyūbuwārudo - Musitó, pero a un volumen fácil de captar para los oídos de Don Bambú y, en ese momento, además de los cubos que ya había creados bajo los dos protagonistas de esta historia, todo el terreno a un alcance de 40 metros de Kovashi se fragmentó en una suerte de cubos de diferentes tamaños que empezaron a levitar alrededor de los dos revolucionarios. La cantidad de cuerpos geométricos que se levantaron del suelo debido a la técnica, hizo que el terreno sufriera una hendidura de dos o tres pares de metros, de la misma forma que un meteorito deja su huella al impactar contra la corteza terrestre. Fácilmente podría haber cientos o incluso miles de cubos, estando algunos estáticos y otros desplazándose de forma errática, buscando entorpecer los movimientos del panda mientras estuviera dentro de aquella caótica área. Kovashi conocía perfectamente las aptitudes bélicas de su antiguo camarada y sabía que, la velocidad de la que disponía, era su mayor baza sin lugar a dudas.
-Respóndeme una cosa, Panda - Dijo, mientras se bajaba del cubo sobre el que estaba subido, aterrizando en el suelo, cruzando sus brazos, en forma descendente, para llevar sus manos a los mangos de sus dos katanas.- Si de verdad no te has olvidado de nosotros, ¿cuántas veces has llamado a Derya desde que se fue?-. Agarró con la zurda el de Shishui, y con la diestra su otra katana, desenvainándolas lentamente a la par que descruzaba sus brazos. Mientras tanto, sin contar con los que ya estarían atosigando al panda, doce cubos - entre los cuáles se incluye sobre el que iba apoyado, empezaron apilarse, formando un bloque de 3 cubos de ancho y 4 cubos de alto en su flanco izquierdo.- ¡Kotaero, Panda! - Gritó, exaltado, a la vez que quedaba expectante y a la espera, tanto de la respuesta, como de que el oso se levantara y actuara. El duelo no había hecho nada más que empezar.
Habiendo esquivado grácilmente su disparo, una vez que Kovashi creó el cubo bajo sus pies, y volvió a situar su mano en el terreno, más allá del cubo que había originado, la faena estaba hecha.- Burokku Jinshin - Enunció, con una sonrisa dibujada en su rostro, tras lo cuál, el suelo bajo los pies de Kovashi y Don Bambú se transformó en multitudes de cubos, en un área cuadrangular de 30 x 30 metros con el peliblanco en medio. Dichos cubos, mientras el panda intentaba excusarse al decir que luchó, lloró por ellos y que jamás les olvidó, comenzaron a agitarse y sacudirse de forma agresiva, los unos respecto a los otros, emulando un terremoto que destrozaba y pulverizaba todo lo que se encontrara en su paso, todo salvo el cubo sobre el que iba montado el antiguo líder del Escuadrón de Asalto X, que se elevó unos pocos centímetros sobre el suelo. El mink revolucionario no pudo evitar perder el equilibrio y caer al suelo, fruto de la sacudida y de la incesante fuerza que ejercía aquel terremoto de bloques, justo cuando afirmaba que el Shimatsu estaba dispuesto a matarle.- ¡Perdona! Igual he sido un poco brusco. - Se burló, buscando desmoralizarle lo máximo posible. Con el panda de bruces en el suelo, no lo tendría muy difícil para matarlo, pero algo dentro de Kovashi le imploraba que jugara un rato más con su presa.
Conforme la sacudida de bloques cesaba, el peliblanco volvió a poner la palma de su zurda en el suelo.- Kyūbuwārudo - Musitó, pero a un volumen fácil de captar para los oídos de Don Bambú y, en ese momento, además de los cubos que ya había creados bajo los dos protagonistas de esta historia, todo el terreno a un alcance de 40 metros de Kovashi se fragmentó en una suerte de cubos de diferentes tamaños que empezaron a levitar alrededor de los dos revolucionarios. La cantidad de cuerpos geométricos que se levantaron del suelo debido a la técnica, hizo que el terreno sufriera una hendidura de dos o tres pares de metros, de la misma forma que un meteorito deja su huella al impactar contra la corteza terrestre. Fácilmente podría haber cientos o incluso miles de cubos, estando algunos estáticos y otros desplazándose de forma errática, buscando entorpecer los movimientos del panda mientras estuviera dentro de aquella caótica área. Kovashi conocía perfectamente las aptitudes bélicas de su antiguo camarada y sabía que, la velocidad de la que disponía, era su mayor baza sin lugar a dudas.
-Respóndeme una cosa, Panda - Dijo, mientras se bajaba del cubo sobre el que estaba subido, aterrizando en el suelo, cruzando sus brazos, en forma descendente, para llevar sus manos a los mangos de sus dos katanas.- Si de verdad no te has olvidado de nosotros, ¿cuántas veces has llamado a Derya desde que se fue?-. Agarró con la zurda el de Shishui, y con la diestra su otra katana, desenvainándolas lentamente a la par que descruzaba sus brazos. Mientras tanto, sin contar con los que ya estarían atosigando al panda, doce cubos - entre los cuáles se incluye sobre el que iba apoyado, empezaron apilarse, formando un bloque de 3 cubos de ancho y 4 cubos de alto en su flanco izquierdo.- ¡Kotaero, Panda! - Gritó, exaltado, a la vez que quedaba expectante y a la espera, tanto de la respuesta, como de que el oso se levantara y actuara. El duelo no había hecho nada más que empezar.
INFO
Habla/Piensa/Narra
