Estuve pateando los cadáveres de aquellos veinte hombres durante un tiempo, me sentía algo avergonzado por la actuación que habíamos dado, debido a que sabía que podía dar más de mi, por lo cual no podía evitar sentir frustración dentro de mi ser. “Ya les demostraré que puedo hacer más que esto… Y Quetzalli jr el águila de oro y plata también”. Fue lo que pensé antes de girarme para ver a mi compañero. Cuando de golpe, como si de una centella se tratara un tipo encapuchado salió de la nada, me pareció reconocerle, pude apreciar su cabello rojizo, tal como en la foto de la recompensa de aquel revolucionario por el cual nos separamos de Oxxy.
Pero antes de poder siquiera dudar en si era el o no Ashura, aquel demonio se desplazó directo hacia él, asestándole un golpe tras otro. ¿Tendrían algún asunto del pasado no resuelto? ¿O tal vez habían podido llegar a hablar algo que no había podido discernir? Por un segundo me quedé observando aquel duelo, o más bien asalto por parte del Oni, dándome cuenta de un pequeño detalle. “Usa katana”. Nada más pensarlo una sensación de nervios o emoción recorrió mi ser. Debía ser un samurai, solo los legendarios guerreros usaban una… Bueno y yo, que no era aún samurai pero iba a serlo algún día.
Seguía en mi cabeza, fantaseando aún con conocer a un samurai de verdad cuando aquel hombre de pelo azul blanquecino nos pidió seguirle, y que no nos metiéramos en aquel combate entre su capitán y el tipo pelirrojo. Yo le seguí de cerca sin dudarlo demasiado, además pese a no haber sido nuestro mejor desempeño aquel grandullón pareció valorar mis esfuerzos, lo cual me hizo aún sentir más eufórico, por si no fuese poco conocer a un samurai.
Antes de llegar al barco nos paramos ante, justamente donde estaban un oso blanco también enorme, todos en esta tripulación eran bastante altos salvo Quetzalli y yo. Este parecía tener a su lado al zorro, el causante de todo esto, pero este actuaba extraño, no se movía y parecía que apenas respiraba. Mientras mantenía el ojo en él, Tenoch pareció no tener respeto por él, se levantó un poco la máscara para escupirle. Era cierto que por su culpa nos habíamos metido en este lío, y más que por él, esto lo había hecho para enseñarle una lección a aquellos tipos, por no ejercer un combate igualado contra aquel anciano. -¿Está bien? No parece respirar y apenas se mueve. Pero tampoco parece estar muerto~gero. -Pregunté mientras seguía analizándole. -Por cierto yo soy Gaeru, algún día seré el samurai más fuerte, pero hasta entonces me pueden dar una paliza hasta veinte personas. -Me presenté finalmente, también tratando de bromear con nuestro desempeño anterior.
Al estar pendiente del zorro, no pude prestar atención en Quetzalli jr el cual pensando que era algún tipo de medicina del doctor, éste mordió la fruta del diablo. Haciendo hincapié en su asqueroso sabor. Cuando oí aquellas palabras, miré a mi compañero con los ojos como platos. Esa fruta era del viejo, era lo que quería vender para salvar a su hija, y lo que aquellos veinte hombres trataban de conseguir. Era cierto que este no la había visto ya que la horda había comenzado a atacarle antes de que me la mostrase. -Quetzalli… Esa fruta era del tipo al que acabas de escupir~gero. Por ella estaba siendo perseguido~gero. -Dije algo nervioso y tenso, era obvio que no era una fruta normal. ¿Pero que era lo que hacía? ¿Que era lo que la hacía tan valiosa? Suponía que no íbamos a tardar mucho en averiguarlo
Pero antes de poder siquiera dudar en si era el o no Ashura, aquel demonio se desplazó directo hacia él, asestándole un golpe tras otro. ¿Tendrían algún asunto del pasado no resuelto? ¿O tal vez habían podido llegar a hablar algo que no había podido discernir? Por un segundo me quedé observando aquel duelo, o más bien asalto por parte del Oni, dándome cuenta de un pequeño detalle. “Usa katana”. Nada más pensarlo una sensación de nervios o emoción recorrió mi ser. Debía ser un samurai, solo los legendarios guerreros usaban una… Bueno y yo, que no era aún samurai pero iba a serlo algún día.
Seguía en mi cabeza, fantaseando aún con conocer a un samurai de verdad cuando aquel hombre de pelo azul blanquecino nos pidió seguirle, y que no nos metiéramos en aquel combate entre su capitán y el tipo pelirrojo. Yo le seguí de cerca sin dudarlo demasiado, además pese a no haber sido nuestro mejor desempeño aquel grandullón pareció valorar mis esfuerzos, lo cual me hizo aún sentir más eufórico, por si no fuese poco conocer a un samurai.
Antes de llegar al barco nos paramos ante, justamente donde estaban un oso blanco también enorme, todos en esta tripulación eran bastante altos salvo Quetzalli y yo. Este parecía tener a su lado al zorro, el causante de todo esto, pero este actuaba extraño, no se movía y parecía que apenas respiraba. Mientras mantenía el ojo en él, Tenoch pareció no tener respeto por él, se levantó un poco la máscara para escupirle. Era cierto que por su culpa nos habíamos metido en este lío, y más que por él, esto lo había hecho para enseñarle una lección a aquellos tipos, por no ejercer un combate igualado contra aquel anciano. -¿Está bien? No parece respirar y apenas se mueve. Pero tampoco parece estar muerto~gero. -Pregunté mientras seguía analizándole. -Por cierto yo soy Gaeru, algún día seré el samurai más fuerte, pero hasta entonces me pueden dar una paliza hasta veinte personas. -Me presenté finalmente, también tratando de bromear con nuestro desempeño anterior.
Al estar pendiente del zorro, no pude prestar atención en Quetzalli jr el cual pensando que era algún tipo de medicina del doctor, éste mordió la fruta del diablo. Haciendo hincapié en su asqueroso sabor. Cuando oí aquellas palabras, miré a mi compañero con los ojos como platos. Esa fruta era del viejo, era lo que quería vender para salvar a su hija, y lo que aquellos veinte hombres trataban de conseguir. Era cierto que este no la había visto ya que la horda había comenzado a atacarle antes de que me la mostrase. -Quetzalli… Esa fruta era del tipo al que acabas de escupir~gero. Por ella estaba siendo perseguido~gero. -Dije algo nervioso y tenso, era obvio que no era una fruta normal. ¿Pero que era lo que hacía? ¿Que era lo que la hacía tan valiosa? Suponía que no íbamos a tardar mucho en averiguarlo
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