22-01-2025, 05:02 PM
Tras mandarle el mensaje a Karl a través del Den Den Mushi, el silencio se apoderó de la avenida. La voz autoritaria de la comodoro retumbando a través de esa calle, consiguió lograr que los civiles dejasen de cargar y que nuestras tropas abandonasen la pose defensiva. Los Marines se doblegaron, clavando su cabeza sobre el terreno para al unísono, gritar una disculpa hacia el pueblo que a continuación la dirigieron hacia Karl.
Yo miraba incrédulo la panorámica, llevándome el dedo índice y pulgar de la mano derecha hacia el puente de mi nariz, chistando y hablando para mí mismo. — Actuar de forma descerebrada para luego disculparse. Si tan solo usasen la cabeza de primeras no habríamos agrietado la confianza del pueblo en nosotros
Milagrosamente la cosa se calmó y todo quedó en un susto. Temí el hecho de que hubiese una posibilidad en la que me tocase actuar a mí debido a que mis poderes eran bastante destructivos pero por suerte Karl ordenó la retirada de las tropas hacia nuestro buque. La comodoro respondió a mi Den Den Mushi pidiendo que me agrupara con ella pero hubo algo en el mensaje que no me hizo especial gracia. Miré incrédulo y con una pizca de resentimiento hacia el pequeño molusco receptor que sostenía en la palma de mi mano, cortando la llamada. Mi pecho comenzó a moverse como si de arenas movedizas se tratasen y de él salió mi mochila, en la cual deposité el Den Den Mushi para a continuación, volverla a guardar dentro de mí.
— "Apolo, intentemos no animar más a la gente por ahora"... y tendrá cojones la cosa, ¿acaso está insinuando que todo esto ha sido culpa mía, cuando yo tenía la situación bajo control?" pensaba con un semblante serio, a la vez que desplazaba mi pie derecho hacia adelante sobre el vacío en la azotea de aquel edificio de dos plantas, dejándome caer hacia la calle provocando que mi camisa abierta se moviese en el aire como una capa. Al tocar el suelo una cantidad considerable de arena salió despedida como si de una explosión se tratase para a continuación volver hacia mí dándole forma a mis pies.
Me llevé las manos a los bolsillos y empecé a caminar por el centro de la calle, hacia la parte donde el pelotón estaba siendo liderado y donde estaba Karl. Me desplazaba mirando hacia el horizonte, sin expresión alguna, ignorando por completo que a mis lados los Marines caminaban en sentido inverso regresando al buque acorazado. Podría haberme detenido de nuevo a saludar a algunos civiles o niños, los cuales ahora volvían a vitorearnos y a aplaudirnos pero simplemente me limité a seguir las órdenes, al fin y al cabo poder generar una pelota de arena y dar unos toques con los infantes podría ser una acción insensata y peligrosa. Lo que sí tenía claro es que yo, bajo ningún concepto, me iba a disculpar de ninguna manera. No había hecho nada malo y me empezaba a irritar la situación de siempre.
En cuanto divisé la figura de Karl alcé la voz — Magnífica idea de quién haya sido la de abrir fuego sin venir a cuento en medio del recibimiento. Parece ser que el único aquí que se ha relacionado con los civiles en su vida he sido yo, ya que por mi zona la situación estaba bastante tranquila. Por increíble que os parezca, pararse a hablar y a jugar con los niños ayuda a tener a la gente de tu lado... pero bueno, dejaré de animar a la gente. Al próximo recibimiento supongo que tendré que convertir la calle en un puto desierto, quizás eso sea más efectivo, ¿me seguís? — seguí caminando pasando de largo respecto a los comodoros. — Vayamos de una vez al cuartel, a ver si con suerte luego me puedo ir al parque de atracciones o a tomar por culo, me habéis cortado el rollo
Yo miraba incrédulo la panorámica, llevándome el dedo índice y pulgar de la mano derecha hacia el puente de mi nariz, chistando y hablando para mí mismo. — Actuar de forma descerebrada para luego disculparse. Si tan solo usasen la cabeza de primeras no habríamos agrietado la confianza del pueblo en nosotros
Milagrosamente la cosa se calmó y todo quedó en un susto. Temí el hecho de que hubiese una posibilidad en la que me tocase actuar a mí debido a que mis poderes eran bastante destructivos pero por suerte Karl ordenó la retirada de las tropas hacia nuestro buque. La comodoro respondió a mi Den Den Mushi pidiendo que me agrupara con ella pero hubo algo en el mensaje que no me hizo especial gracia. Miré incrédulo y con una pizca de resentimiento hacia el pequeño molusco receptor que sostenía en la palma de mi mano, cortando la llamada. Mi pecho comenzó a moverse como si de arenas movedizas se tratasen y de él salió mi mochila, en la cual deposité el Den Den Mushi para a continuación, volverla a guardar dentro de mí.
— "Apolo, intentemos no animar más a la gente por ahora"... y tendrá cojones la cosa, ¿acaso está insinuando que todo esto ha sido culpa mía, cuando yo tenía la situación bajo control?" pensaba con un semblante serio, a la vez que desplazaba mi pie derecho hacia adelante sobre el vacío en la azotea de aquel edificio de dos plantas, dejándome caer hacia la calle provocando que mi camisa abierta se moviese en el aire como una capa. Al tocar el suelo una cantidad considerable de arena salió despedida como si de una explosión se tratase para a continuación volver hacia mí dándole forma a mis pies.
Me llevé las manos a los bolsillos y empecé a caminar por el centro de la calle, hacia la parte donde el pelotón estaba siendo liderado y donde estaba Karl. Me desplazaba mirando hacia el horizonte, sin expresión alguna, ignorando por completo que a mis lados los Marines caminaban en sentido inverso regresando al buque acorazado. Podría haberme detenido de nuevo a saludar a algunos civiles o niños, los cuales ahora volvían a vitorearnos y a aplaudirnos pero simplemente me limité a seguir las órdenes, al fin y al cabo poder generar una pelota de arena y dar unos toques con los infantes podría ser una acción insensata y peligrosa. Lo que sí tenía claro es que yo, bajo ningún concepto, me iba a disculpar de ninguna manera. No había hecho nada malo y me empezaba a irritar la situación de siempre.
En cuanto divisé la figura de Karl alcé la voz — Magnífica idea de quién haya sido la de abrir fuego sin venir a cuento en medio del recibimiento. Parece ser que el único aquí que se ha relacionado con los civiles en su vida he sido yo, ya que por mi zona la situación estaba bastante tranquila. Por increíble que os parezca, pararse a hablar y a jugar con los niños ayuda a tener a la gente de tu lado... pero bueno, dejaré de animar a la gente. Al próximo recibimiento supongo que tendré que convertir la calle en un puto desierto, quizás eso sea más efectivo, ¿me seguís? — seguí caminando pasando de largo respecto a los comodoros. — Vayamos de una vez al cuartel, a ver si con suerte luego me puedo ir al parque de atracciones o a tomar por culo, me habéis cortado el rollo
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