22-01-2025, 09:52 PM
Todos parecieron sorprenderse de lo que acababa de acontecer, hasta la propia Triana, la cual proyecto el enfado consigo misma hacia Kenzo y el vaquero. Bueno, Tobías lo interpretó así. Cuando el carpintero se comió su fruta, no era consciente de que estaba haciendo. Al ponerse en la piel de la capitana en funciones, imaginó las cientos de preguntas que se debía estar haciendo, siendo la primera ¿Por qué lo he hecho? Al fin y al cabo, ya no había vuelta atrás. Tobías iba animarla cuando Emerald se le adelantó corriendo hacia ella tratando de evitar lo que ya había sucedido. Estaba realmente preocupada por Triana, confirmando el valor de aquella fruta y el fuerte deseo de los O'Heil por recuperarla. No dudarían en matar a la rubia con tal de tener de vuelta aquel poder, no se podía esperar menos de unos caprichosos esclavistas respaldados por su título. La situación no era la más idónea para los Alas Negras, tenían una Tenryuubito afamada por su fuerza, con una cantidad ingente de marines a la espera del chasquido de sus dedos para saltar a la yugular de los piratas. Eso no los iba a amedrentar ni un ápice. Serían unos inconscientes, escandalosos y despreocupados piratas, pero nunca unos cobardes. Jamás permitirían que nadie hiciera daño a uno de los suyos sin poner su propia vida en riesgo para evitarlo. Eso era lo único en lo que estaban todos de acuerdo. Y así lo demostraron todos con sus palabras, ninguno de ellos iba a achantarse frente a ninguna amenaza.
Garnet estaba eufórico y realmente afectado por la descripción de los dragones celestiales que había dado Emerald. Sasha mostraba la templanza de una auténtica guerrera del mar. Triana parecía darle vueltas al asunto de la fruta, pero no mostró intranquilidad en ningún momento, solo remarcó a su grupo que siguiera organizado y sin llamar la atención. Kenzo estaba realmente motivado, sacando a relucir el niño que estaba dejando de ser físicamente. Tobías estaba orgullosísimo de sus hermanos y hermanas, jamás se había sentido tan parte de una familia. Los Alas Negras podrían con todo si seguían apreciándose tanto unos a otros, como estaban demostrando.
- Ya lo ves, Emerald, somos incorregibles, jish jish jish jish. Puedes estar tranquila. - El vaquero le dedicó una sonrisa a la joven y pasó a mirar a Triana. - Tu también debes estar tranquila, aunque ya lo sepas, te lo recuerdo. Que vengan a por nosotros. - Otra sonrisa se dibujó en el rostro del joven barba naranja, tras reiterar las palabras de todos. El trayecto estaba siendo tranquilo, obviando a los llamativos piratas, pues no había nadie más transitando la zona. Cada paso estaban más cerca de los astilleros, no sabían que iban a encontrar allí, pero les daba igual, lo darían todo y más para seguir adelante, todos juntos. El carpintero, con una sonrisa que había decidido anclarse en su cara, no dejó de observar los alrededores, pendiente de cada movimiento y cada aura que pudiera aparecer, sin olvidar la descripción de la Tenryuubito. Fuera lo que fuera a pasar, por su parte iba a darlo todo, nadie, por muy fuerte que fuera, lo iba a acojonar. Había pasado grandes penurias que, aunque fuera poco a poco, lo habían hecho crecer, ser más fuerte y ser más útil para la tripulación. Ardía en ganas de volver a probarse a si mismo y si eso conllevaba convertirse en un enemigo visible para el gobierno mundial y los que lo regentan, así iba a ser.
- Conoces bien el lugar, avísanos cuando estemos cerca de los astilleros, no estará de más que nos preparemos y organicemos antes de entrar en escena. - El vaquero se dirigió hacia su nueva acompañante, ansioso por llegar ya y descubrir que les deparaba el destino, pero sin dejar de ser precavido. Muchas preguntas, acerca de Emerald, se presentaban en la cabeza de Tobías, pero no quería importunarla y menos mostrar algo de duda frente a todo el grupo. Quizás solo eran preocupaciones fruto de la velocidad que había cogido la trama, así que dejó de darle vueltas y siguió con su propósito de vigilar la retaguardia y mentalizándose para el peor de los escenarios. "A darlo todo Tobi. Pase lo que pase, no dudes ni un instante."
Garnet estaba eufórico y realmente afectado por la descripción de los dragones celestiales que había dado Emerald. Sasha mostraba la templanza de una auténtica guerrera del mar. Triana parecía darle vueltas al asunto de la fruta, pero no mostró intranquilidad en ningún momento, solo remarcó a su grupo que siguiera organizado y sin llamar la atención. Kenzo estaba realmente motivado, sacando a relucir el niño que estaba dejando de ser físicamente. Tobías estaba orgullosísimo de sus hermanos y hermanas, jamás se había sentido tan parte de una familia. Los Alas Negras podrían con todo si seguían apreciándose tanto unos a otros, como estaban demostrando.
- Ya lo ves, Emerald, somos incorregibles, jish jish jish jish. Puedes estar tranquila. - El vaquero le dedicó una sonrisa a la joven y pasó a mirar a Triana. - Tu también debes estar tranquila, aunque ya lo sepas, te lo recuerdo. Que vengan a por nosotros. - Otra sonrisa se dibujó en el rostro del joven barba naranja, tras reiterar las palabras de todos. El trayecto estaba siendo tranquilo, obviando a los llamativos piratas, pues no había nadie más transitando la zona. Cada paso estaban más cerca de los astilleros, no sabían que iban a encontrar allí, pero les daba igual, lo darían todo y más para seguir adelante, todos juntos. El carpintero, con una sonrisa que había decidido anclarse en su cara, no dejó de observar los alrededores, pendiente de cada movimiento y cada aura que pudiera aparecer, sin olvidar la descripción de la Tenryuubito. Fuera lo que fuera a pasar, por su parte iba a darlo todo, nadie, por muy fuerte que fuera, lo iba a acojonar. Había pasado grandes penurias que, aunque fuera poco a poco, lo habían hecho crecer, ser más fuerte y ser más útil para la tripulación. Ardía en ganas de volver a probarse a si mismo y si eso conllevaba convertirse en un enemigo visible para el gobierno mundial y los que lo regentan, así iba a ser.
- Conoces bien el lugar, avísanos cuando estemos cerca de los astilleros, no estará de más que nos preparemos y organicemos antes de entrar en escena. - El vaquero se dirigió hacia su nueva acompañante, ansioso por llegar ya y descubrir que les deparaba el destino, pero sin dejar de ser precavido. Muchas preguntas, acerca de Emerald, se presentaban en la cabeza de Tobías, pero no quería importunarla y menos mostrar algo de duda frente a todo el grupo. Quizás solo eran preocupaciones fruto de la velocidad que había cogido la trama, así que dejó de darle vueltas y siguió con su propósito de vigilar la retaguardia y mentalizándose para el peor de los escenarios. "A darlo todo Tobi. Pase lo que pase, no dudes ni un instante."
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