22-01-2025, 11:00 PM
(Última modificación: 22-01-2025, 11:26 PM por Jolyne Jones.)
Triana se resistía a mis intentos de robarle un mordisquito a esa fruta. La fruta prohibida que tanta felicidad me habría dado. Incluso me habría bastado con lamerla y poder saborear su jugo para apaciguar mi hambre, pero la espadachina era terca como una mula. Tanto era así, que prefirió quedársela toda para ella y no dejarme probar las mieles de la victoria y tener un pedacito de esa fruta en mi boca. Emerald fue la primera en sorprenderse y nos advirtió de que ahora querrían ir a por Triana. -¿Que ahora supondría un peligro para nosotros? Ni que Triana no fuera un peligro siempre - pensé, mientras los demás tampoco parecían darle importancia a que ahora nos quisieran perseguir por ello. Kenzo y Tobias estaban deseosos por saber qué tipo de poder le otorgaría aquella fruta, y no podía negar que era algo que también me causaba curiosidad.
- Tranquilos chicos. Seguro que está todo bien, no creo que ahora se vuelva un arma súper peligrosa e incontrolable, ¿verdad? Le di un codazo a la espadachina en el brazo, pero en el momento en el que fui a tocarla, no noté el contacto de su cuerpo. En su lugar, un calor infernal inundó mi brazo y unas llamaradas brotaron del de Triana.
- YIIIIII YI YI YI - grité de dolor soltando a la gallina de golpe. - ¡Triana estás ardiendo! No... - paré un segundo para mirar las llamas de su brazo. - ¡Te estás quemando! ¡Rápido, hay que apagarla o arderá del todo! Con el brazo dolorido me quité la chaqueta rápidamente y sacudí a Triana con ella. Pero ante mi perplejidad, la chaqueta también acabó traspasando a la espadachina y volvió a quemarla dejando un rastro de fuego en el lugar. - ¿¡Pero que es esto!? ¿¡Alguien me puede decir qué demonios está pasando aquí!? ¡No entiendo nada! ¡Nada!- exclamé mientras Jimba corría en círculos asustada y yo tiraba mi chaqueta en llamas al suelo para apagarla.
- Tranquilos chicos. Seguro que está todo bien, no creo que ahora se vuelva un arma súper peligrosa e incontrolable, ¿verdad? Le di un codazo a la espadachina en el brazo, pero en el momento en el que fui a tocarla, no noté el contacto de su cuerpo. En su lugar, un calor infernal inundó mi brazo y unas llamaradas brotaron del de Triana.
- YIIIIII YI YI YI - grité de dolor soltando a la gallina de golpe. - ¡Triana estás ardiendo! No... - paré un segundo para mirar las llamas de su brazo. - ¡Te estás quemando! ¡Rápido, hay que apagarla o arderá del todo! Con el brazo dolorido me quité la chaqueta rápidamente y sacudí a Triana con ella. Pero ante mi perplejidad, la chaqueta también acabó traspasando a la espadachina y volvió a quemarla dejando un rastro de fuego en el lugar. - ¿¡Pero que es esto!? ¿¡Alguien me puede decir qué demonios está pasando aquí!? ¡No entiendo nada! ¡Nada!- exclamé mientras Jimba corría en círculos asustada y yo tiraba mi chaqueta en llamas al suelo para apagarla.
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