27-01-2025, 12:04 AM
Leyenda
"Parece ser que todo por aquí ya esta controlado" Me dije después de pasar la mirada por todos los lados varias veces y quitando el grupo de tres que formaban el Capitán Don Humitos, Korg el Chiquitín gruñón y el pelirrojo aplastado, el grupo de cinco que formaban Ben el Oso gruñón blanco, Rapax Gin el Amigable con todo el mundo y los dos recién conocidos La Rana Gaeru y el enmascarado debilucho Quetzalli Jr. y por último el viejo mink, no había nadie más a bastantes metros, hasta kilómetros al alrededor.
Aprovechando este hecho y teniendo claro que el Capitán y Korg seguro que tenían todo bajo control respecto al encapuchado, decido centrarme en el otro grupo, el cual se encontraba a los pies del barco. Rapax junto a los dos nuevos se habían movido hacía la posición de Ben y el viejo Mink, cayéndosele de las manos a este último una especie de bolsa al suelo, saliendo de ella una corbata, la cual se me hizo bastante conocida. "Esa corbata... ¿No es la del Oso Gruñón?" Pensé al verla. "Yohohoho este Oso es un sinvergüenza ha utilizado sus poderes en ese pobre viejo..." Esbocé una sonrisa malévola bajo la mascara de ave que portaba.
Mientras veía esa situación Rapax el buena honda, Gaeru el sanguinario y la Mascara andante llegaron a la posición del Oso con gabardina, pero sin corbata. El peliblanco con brillos azules iba a ignorar al Oso parlante y subirse al barco, pero esté último llamo su atención ya que el humano se giró a mirar al Mink, el cual parecía ofrecerle una especie de fruta. "Eso es una fruta... una fruta del diablo" Me dije sorprendido. "Acaso... es lo que guardaba el viejo Mink en la bolsa.... y Ben se lo cambio por la corbata... no es un sinvergüenza, es un genio negociador" Seguí pensando mientras miraba la situación, pero de repente... el enmascarado debilucho, el que se había levantado levemente la mascara para dejar su boca al descubierto, se lanzó sobre la mano del Oso parlante y mordió aquella fruta tan valiosa. - ¿Qué coño piensa que hace ese maldito inútil?¿Acaso quiere morir? - susurré entre dientes bastante molesto por esa situación, pero realmente no era cosa mía ajusticiar a ese inútil, el Capitán o el propio Ben debían ocuparse de eso, cosa que este último no dudo en hacer, agarrando del cuello al enmascarado y zarandeándolo para luego lanzarlo dentro del barco y subir el detrás, donde ya esperaban Rapax Gin y Gaeru la rana sangrienta, la cual si había demostrado su valor y que podía ser útil para la tripulación.
Con todos menos el Capitán y el pequeño Tontatta en el barco, decidí dejarme caer desde mi posición y descender hasta la cofa del Niebla de Guerra, abriendo mis alas pocos metros antes de llegar a esta y frenar la caída libre, posándome tranquilamente sobre la barandilla de la cofa, desde allí podía ver la cubierta por completo, en la cual Ben ya no estaba. "Debe haberse ido enfadado a su camarote, debe estar destrozando todo aquello que pille por delante, ese Oso tiene muy mala leche" Pensé divertido al no verlo allí, entonces tanto Ashura como Korg subieron al barco. El Capitán portaba al hombro el cuerpo inerte del pelirrojo. "¿Tendrá algo de valor...?" Me pregunto curioso mientras me dejo caer desde la cofa y caigo con suavidad sobre la cubierta, justo detrás del capitán, sin que nadie se enterase, ya que todos andaban mirando hacía otro lado. Con cuidado y sigilo total me acerqué al cuerpo inerte y rebusque en sus bolsillos. "Vaya... vaya... esto debe ser uno de esos den den mushi, que les llamaban den den mushi negro" Pensé al sacar del bolsillo del pelirrojo un den den mushi negro, el cual me guarde en mi propio bolsillo, ya que no sabía cuando me iba a ser de utilidad aquel instrumento, el cual tenía entendido que servía para interceptar comunicaciones de otros den den mushi's, en el bolsillo también pude encontrar un botiquín grande, el cual como el den den mushi me lo guardé, a aquel tipo ya no le iba a servir de nada, al fin y al cabo, seguramente el capitán lo iba a matar o entregar a alguien, o eso es lo que me imaginaba. Cuando acabe de guardarme el botiquín, con el mismo sigilo que me había acercado, me aleje en dirección a mi camarote, todas las demás cosas que portaba aquel tipo en el bolsillo no me interesaban para nada, no eran cosas que yo utilizase.
Cuando llegue a la puerta de mi camarote metí mi mano en el bolsillo del cinturón donde había guardado la llave, la saqué y abrí la puerta, cerrándola otra vez con llave después de entrar en mi cuarto, no quería que nadie me molestase y menos los nuevos. Dentro del cuarto, me quité la mascara y la deje encima del escritorio, junto a todas mis otras pertenencias, el den den mushi normal, el den den mushi negro recién adquirido, los dos botiquines uno mediano y el otro grande, este último también recién adquirido. Por último, me quité a Pluma sangrienta del cinto y la deje apoyada al lado de la cama, en la cual me tumbe sin ningún tipo de miramiento después de agarrar un libro sobre islas y lugares de interés.
Mientras veía esa situación Rapax el buena honda, Gaeru el sanguinario y la Mascara andante llegaron a la posición del Oso con gabardina, pero sin corbata. El peliblanco con brillos azules iba a ignorar al Oso parlante y subirse al barco, pero esté último llamo su atención ya que el humano se giró a mirar al Mink, el cual parecía ofrecerle una especie de fruta. "Eso es una fruta... una fruta del diablo" Me dije sorprendido. "Acaso... es lo que guardaba el viejo Mink en la bolsa.... y Ben se lo cambio por la corbata... no es un sinvergüenza, es un genio negociador" Seguí pensando mientras miraba la situación, pero de repente... el enmascarado debilucho, el que se había levantado levemente la mascara para dejar su boca al descubierto, se lanzó sobre la mano del Oso parlante y mordió aquella fruta tan valiosa. - ¿Qué coño piensa que hace ese maldito inútil?¿Acaso quiere morir? - susurré entre dientes bastante molesto por esa situación, pero realmente no era cosa mía ajusticiar a ese inútil, el Capitán o el propio Ben debían ocuparse de eso, cosa que este último no dudo en hacer, agarrando del cuello al enmascarado y zarandeándolo para luego lanzarlo dentro del barco y subir el detrás, donde ya esperaban Rapax Gin y Gaeru la rana sangrienta, la cual si había demostrado su valor y que podía ser útil para la tripulación.
Con todos menos el Capitán y el pequeño Tontatta en el barco, decidí dejarme caer desde mi posición y descender hasta la cofa del Niebla de Guerra, abriendo mis alas pocos metros antes de llegar a esta y frenar la caída libre, posándome tranquilamente sobre la barandilla de la cofa, desde allí podía ver la cubierta por completo, en la cual Ben ya no estaba. "Debe haberse ido enfadado a su camarote, debe estar destrozando todo aquello que pille por delante, ese Oso tiene muy mala leche" Pensé divertido al no verlo allí, entonces tanto Ashura como Korg subieron al barco. El Capitán portaba al hombro el cuerpo inerte del pelirrojo. "¿Tendrá algo de valor...?" Me pregunto curioso mientras me dejo caer desde la cofa y caigo con suavidad sobre la cubierta, justo detrás del capitán, sin que nadie se enterase, ya que todos andaban mirando hacía otro lado. Con cuidado y sigilo total me acerqué al cuerpo inerte y rebusque en sus bolsillos. "Vaya... vaya... esto debe ser uno de esos den den mushi, que les llamaban den den mushi negro" Pensé al sacar del bolsillo del pelirrojo un den den mushi negro, el cual me guarde en mi propio bolsillo, ya que no sabía cuando me iba a ser de utilidad aquel instrumento, el cual tenía entendido que servía para interceptar comunicaciones de otros den den mushi's, en el bolsillo también pude encontrar un botiquín grande, el cual como el den den mushi me lo guardé, a aquel tipo ya no le iba a servir de nada, al fin y al cabo, seguramente el capitán lo iba a matar o entregar a alguien, o eso es lo que me imaginaba. Cuando acabe de guardarme el botiquín, con el mismo sigilo que me había acercado, me aleje en dirección a mi camarote, todas las demás cosas que portaba aquel tipo en el bolsillo no me interesaban para nada, no eran cosas que yo utilizase.
Cuando llegue a la puerta de mi camarote metí mi mano en el bolsillo del cinturón donde había guardado la llave, la saqué y abrí la puerta, cerrándola otra vez con llave después de entrar en mi cuarto, no quería que nadie me molestase y menos los nuevos. Dentro del cuarto, me quité la mascara y la deje encima del escritorio, junto a todas mis otras pertenencias, el den den mushi normal, el den den mushi negro recién adquirido, los dos botiquines uno mediano y el otro grande, este último también recién adquirido. Por último, me quité a Pluma sangrienta del cinto y la deje apoyada al lado de la cama, en la cual me tumbe sin ningún tipo de miramiento después de agarrar un libro sobre islas y lugares de interés.
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