28-01-2025, 02:22 AM
La situación para los Mushoku no era lo que ellos esperaban. No habían conseguido acabar con Zorak, aunque estaban tratando de sacarle partido a su aparición, y por suerte tampoco se estaban yendo con las manos vacías - pues habían conseguido una fruta del diablo y un dial algo especial - además de dos nuevos integrantes que al menos habían demostrado servir para recibir golpes. De hecho, la actuación en conjunto de Tenoch y Gaeru habían propiciado al intervención de Ben Powers y - quien parecía más interesado en los novatos - Rapax Gin. Pero sus actos habían condenado a un pobre desgraciado que, en otras circunstancias, habría ayudado, guiado y provisto de distintos materiales exóticos. Materiales de islas muy lejanas, como el que había usado para obsequiar al líder de aquella banda de rufianes.
Ahora podrían tener información, guarida y tesoros, pero habían elegido el camino de la avaricia más corto y las consecuencias de sus actos no se harían esperar.
Antes de que Ashura se encaminase - con Korg y cargando a Zorak - hacia donde estaban el resto de sus compañeros, el viejo mink zorro, con un grito de desesperación sacó de entre las telas de su cuerpo dos caracolas similares a la que le había regalado al demonio de humo, y las chocó entre sí con fuerza. Lo que sucedió a continuación fue abrumador. Una explosión de puro aire comprimido sacudió la zona en un área de ocho metros de diámetro, afectando y lanzando a los cuatro hombres que rodeaban al mink, quien moría en el acto con los huesos de sus brazos saliendo de su piel. Rapax y Ben se estamparon contra el casco del barco dañándolo seriamente, y Tenoch salió despedido en dirección opuesta al agua. La peor parte se la llevó Gaeru, quien estaba más cerca y vio su brazo cercenado por completo con la explosión. La venganza de haber maltratado a un inocente.
Ahora estaban heridos y desubicados. Fuera cual fuera el camino que adoptasen en los próximos días, que se convertirían en semanas... el grupo no estaba del todo preparado para el destino que les aguardaba en aquella isla, que se iba a convertir en el mismo infierno en cuestión de dos meses y que, si no tenían el suficiente cuidado, podría ser su propia tumba. Todo dependería de lo que fueran capaces de preparar en este tiempo, de su trabajo en equipo y de sus verdaderos intereses... Evitar los problemas no iba a ser siempre solucionarlos, y enfrentarlos no iba a ser siempre salir victorioso. Para cada situación habría una resolución, y para cada resolución un razonamiento. Lo único a lo que podrían aferrarse para tener más probabilidades ante cualquier traspies, sería a la lealtad y a la confianza.
Ahora, la calma precedía una tormenta.
Ahora podrían tener información, guarida y tesoros, pero habían elegido el camino de la avaricia más corto y las consecuencias de sus actos no se harían esperar.
Antes de que Ashura se encaminase - con Korg y cargando a Zorak - hacia donde estaban el resto de sus compañeros, el viejo mink zorro, con un grito de desesperación sacó de entre las telas de su cuerpo dos caracolas similares a la que le había regalado al demonio de humo, y las chocó entre sí con fuerza. Lo que sucedió a continuación fue abrumador. Una explosión de puro aire comprimido sacudió la zona en un área de ocho metros de diámetro, afectando y lanzando a los cuatro hombres que rodeaban al mink, quien moría en el acto con los huesos de sus brazos saliendo de su piel. Rapax y Ben se estamparon contra el casco del barco dañándolo seriamente, y Tenoch salió despedido en dirección opuesta al agua. La peor parte se la llevó Gaeru, quien estaba más cerca y vio su brazo cercenado por completo con la explosión. La venganza de haber maltratado a un inocente.
Ahora estaban heridos y desubicados. Fuera cual fuera el camino que adoptasen en los próximos días, que se convertirían en semanas... el grupo no estaba del todo preparado para el destino que les aguardaba en aquella isla, que se iba a convertir en el mismo infierno en cuestión de dos meses y que, si no tenían el suficiente cuidado, podría ser su propia tumba. Todo dependería de lo que fueran capaces de preparar en este tiempo, de su trabajo en equipo y de sus verdaderos intereses... Evitar los problemas no iba a ser siempre solucionarlos, y enfrentarlos no iba a ser siempre salir victorioso. Para cada situación habría una resolución, y para cada resolución un razonamiento. Lo único a lo que podrían aferrarse para tener más probabilidades ante cualquier traspies, sería a la lealtad y a la confianza.
Ahora, la calma precedía una tormenta.
Resumen
Daños
Fin primera parte
