[Presente Relativo - Entrenamiento] - La Prueba de Oro y Plata
#1
Archipiélago Sabaody
Día 40 de Otoño, Año 14
Manglar 20
10:00am

La situación era bastante extraña. Por un lado, habíamos sobrevivido a aquella explosión. La muerte del zorro mink se me hacía agridulce y el saber que su hija estaba por allí, víctima de los nobles y de la debilidad de su padre, me revolvía las tripas. Sin embargo, ahora mismo debía cuidar a los míos antes que intentar hacer algo por los demás. Y lo que antes consideraba “los míos” había aumentado.

En un corto período de tiempo pasamos de ser Ben, Ashura y yo, a tener a Klink, Argus y dos novatos más en la banda. Con aquella explosión en la costa del manglar 26, habíamos vivido el primer golpe que esta región nos daría: Ben y yo sufrimos heridas considerables, El Niebla terminó afectado, y lo que era peor, Kaeru había perdido un brazo. Pobre ranita. Hacía ya algunos días que se encontraba luchando por su vida en una habitación del barco. El doctor había hecho todo lo que estaba en su capacidad para que no muriera, pero ahora dependía de su voluntad el luchar por vivir.

Kaeru había demostrado ser un valiente y muy habilidoso espadachín, y estoy seguro que un brazo menos no le impediría ser letal. Sin embargo, aún teníamos que pulir el rendimiento del otro aspirante a Mushoku. Quetzalcóatl tenía que demostrar que podía desempeñarse en combate, y si no podía, debía aprender algunos trucos y técnicas para poder hacerlo. Había quedado de mi parte la instrucción del luchador enmascarado, por lo que, a pesar de la preocupante situación de su amigo, le cité para una sesión de entrenamiento a campo abierto, a una distancia bastante segura del barco.

Había traído conmigo también a Knox, para que estirara un poco las alas y viera a su papá en acción. Ya dominaba algunos silbidos, y el instinto cazador del pequeño azor, nos serviría de vigía en caso de que alguien indeseado se acercara. Con un silbido que ya bien conocía, Knox alzó vuelo y empezó a seguirnos desde las alturas, a unos 70 metros de altura, dando vueltas en círculos. Si alguien se acercaba sin anunciarse, Knox chillaría y nos alertaría.

Ya habíamos caminado ya unos 20 minutos desde el Niebla de Guerra, bosque adentro en un campo abierto completamente llano y circular, de unos 300 metros de diámetro, que estaba bordeado por algunas formaciones vegetales propias del manglar. A diferencia del claro en el bosque donde entrené con Ben, estas ramas no eran lo bastante espesas como para suponer una cobertura ni un lugar en el que ocultarse, aunque sí que nos servían como barrera visual ante cualquier curioso que quisiera meter la jeta y chismosear lo que pasaba dentro del claro.

Tomé posición en el centro, a 25 metros del enmascarado, quien estaba a la misma distancia que yo del centro de aquella circunferencia, es decir: cada uno estaba a 12.5 metros del punto central, y entre nosotros habían 25 metros que nos separaban. Era una buena locación para ver de qué estaba hecho el enmascarado.

Muy bien, Quetalcóatl Segundo. Tenemos que poner ese talento tuyo a relucir-Gin. Vamos a luchar hasta que uno de los dos caiga derrotado, o hasta que yo lo indique, ¿ok? De primeras no utilizaré mis poderes en tu contra. Solamente llegarás a verlos, si consigues presionar lo suficiente-Gin. La mirada del alado aspirante refulgía en determinación. Yo también estaba emocionado de entrenar con nada menos que un supernova. Puedes usar todo lo que tengas en tu repertorio contra mí. No te contengas. Que sea un entrenamiento no significa que iré suave-Gin. Espero que tú también me enseñes a mi un par de cosas nuevas. Al fin y al cabo, el motivo de esa recompensa tuya sigue siendo un misterio para mí. Recordé por un momento mi primer combate real. Justamente era contra alguien de su misma especie - Sólo te diré que no eres el primer tipo alado con el que me enfrento-Gin, y si te puedo dar un consejo, aquí va: Usa esas alas. El otro tipo nunca aprovechó lo que su genética le daba, y terminó muerto. En el campo de batalla no puedes dejar nada en el tintero-Gin, ya que tu vida está en juego. Como luchador, debes saber que nunca puedes permitirte estar contra las cuerdas.

Luego de todo lo dicho, solo quedaba comenzar con el encuentro - Si no tienes ninguna duda, puedes empezar cuando quieras-Gin - Me cuadré entonces en posición defensiva, listo para enfrentarme a Quetzalcóatl Segundo: El Gavilán de Zirconio y Malaquita

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[Presente Relativo - Entrenamiento] - La Prueba de Oro y Plata - por Rapax Gin - 29-01-2025, 03:32 AM

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