31-01-2025, 03:31 PM
(Última modificación: 31-01-2025, 03:50 PM por Kenzo D. Fujiwara.)
Día 90 de Otoño, Año 14
El día anterior había sido tranquilo, sin mucho que hacer, pero eso no significaba que hoy seguiría igual. Me desperté temprano, con el estómago rugiendo como si llevara días sin comer. Busqué algo rápido, lo que fuera que hubiera a mano, y me lo metí en la boca sin darle muchas vueltas. El agua fría recorrió mi garganta, despejándome de golpe. No tenía un plan claro, pero mis piernas me llevaron hasta un rincón donde la naturaleza parecía haber dejado un hueco vacío, lo que venía siendo un descampado sin árboles, sin agua, sin nada. Era el lugar perfecto para mi super entrenamiento.
Sin perder el tiempo, comencé a moverme. Primero, unas sentadillas para calentar las piernas, sintiendo la tierra firme bajo mis pies descalzos. Luego, pasé a los saltos explosivos, elevándome lo más alto que podía, como si quisiera alcanzar las copas de los árboles que rodeaban el claro. Mi respiración se aceleraba, pero no me detenía. Caí sobre mis manos y me lancé a hacer flexiones, bajando el cuerpo hasta casi tocar el suelo y empujándome con fuerza para sentir la tensión en los brazos. Después, corrí en el mismo sitio, levantando las rodillas hasta el pecho, sintiendo el sudor resbalar por mi frente. El cabello se me pegaba a la piel y mi pecho subía y bajaba con fuerza, pero todavía no era suficiente.
Busqué un nuevo reto. En un lado del descampado encontré una zona llena de rocas, de todos los tamaños y formas. Me acerqué a una de ellas y cerré los puños con determinación. Con el primer golpe, la vibración recorrió mis nudillos, pero no me detuve. Golpeé de nuevo, con más fuerza, sintiendo el impacto en los huesos. Una y otra vez, sin descanso, pero la roca ni siquiera se astillaba. Frustrado, lancé un último puñetazo antes de desplomarme en el suelo, con la respiración entrecortada y los brazos pesados. Me quedé ahí, mirando el cielo, deseando encontrar algo que me hiciera más fuerte.
El cansancio pesaba sobre mis hombros, pero más aún lo hacía la impotencia. "¿De qué servía entrenar tanto si no podía siquiera romper una roca?" Mi respiración era un caos, entrecortada por la frustración y el agotamiento. Miré mis manos, rojas y cubiertas de polvo, con los nudillos hinchados. "Mierda, debería haberme vendado las manos." Pensaba mientras sentía mi pecho subir y bajar. Sabía que no podía rendirme, pero no sabía como avanzar. Cerré los ojos un momento, tratando de calmar mi mente. Tenía que haber un camino, una forma de mejorar, de hacerme más fuerte.
Entonces, el sonido de las hojas agitándose me hizo abrir los ojos de golpe. Un escarabajo trepaba con esfuerzo por la superficie rugosa de una piedra cercana, avanzando con determinación a pesar de los obstáculos. Lo observé en silencio, viendo cómo insistía sin rendirse, sin importar cuántas veces resbalara. Una sonrisa cansada apareció en mi rostro, pero ver aquello me revitalizó el alma. Tal vez yo también debía seguir intentándolo, una y otra vez, hasta que mi fuerza superara cualquier obstáculo. Inspiré hondo, sentí mi energía volver poco a poco y me puse de pie, dispuesto a romper aquellas piedras.
![[Imagen: oSgdXs8.png]](https://imgur.com/oSgdXs8.png)
Alas Negras
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