[Presente relativo] - Poniéndonos al día
#10
Garnet rechazó a su manera la invitación del panda. No esperaba menos, en realidad. No veía a Garnet dentro de las filas del ejército revolucionario únicamente por su escaso apego a la seriedad que el mismo ejército comprendía. Él era un alma libre y aunque el ejército buscaba la libertad para todo el mundo, no era otra cosa que una organización paramilitar. Don Bambú se rio con la carcajada de su amigo. No le importaba si no se unía a los revolucionarios. Sabía de sobra que Garnet le guardaba las espaldas en los momentos de necesidad, si es que estaba cerca para guardárselas, claro. Después de todo la suya era una amistad forjada sobre fuego, brea y bakumetal durante los acontecimientos de los Cabos Gemelos. Tras el pequeño intercambio sobre las vivre card, de las cuales para sorpresa de nadie Garnet no tenía ni idea, el rockero se metió la mano dentro del tanga y con la absoluta carencia de pudor que le caracterizaba se arrancó un par de pelos rizos. Don Bambú no se consideraba una persona extremadamente pudorosa con la limpieza. El desorden que reinaba en su vida era prueba de ello, pero todo tenía un límite. Por supuesto, este límite era líquido, como el alcohol que llevaba ya un buen rato metiéndose por el gaznate, y se expandía en este momento sin límites de tal forma que aquellos pelos púbicos terminaron en la mano derecha del panda en contra de los que hubieran sido sus mejores deseos si hubiera estado sobrio. Con la izquierda agarró otra servilleta y los envolvió para guardarlos. —Eresss un maarrano. —Sentenció el panda borracho. La idea de su amigo de darse los den den mushis le pareció buena, de modo que sacó de su bolsillo derecho el caracol blanco que le había conseguido Zorak tiempo ha y anotó el número que había en la parte atrás de su concha. —Sssi el tuio es igual podrremos hablar sssin que noss espín, honhonohon. —Le gustaba aquella facultad de los den den mushis blancos. Le daban un toque de misterio a cualquier conversación, aunque no tuviera nada que ver con el ejército como tal.

La hora de marcharse se acercaba. La reunión había estado genial, pero el deber siempre llamaba a las puertas de bambú. Debía regresar al barco, dormir la mona y prepararse con sus camaradas para afrontar los desafíos del mañana. Kovashi se había esfumado de Sabaody y debía compartir esta información con ellos. Tenían un nuevo enemigo, uno que Don Bambú preferiría no afrontar, pero al que tendría que derrotar tarde o temprano. Dando dos toques sobre la mesa anunció la triste noticia. —Ess hora de irme, mi buen amigo... —Dejó sobre la mesa 3000 berries, más que suficiente para pagar las copas que se habían bebido, y se levantó de su taburete ligeramente tambaleante. —Ha sssido un placerr, como ssiemp-re. Essspero que cuando noss volvamoss a verr, no ssea tan evidente la difurencia entrre nossotros, honhonhon. —Con una sonrisa amable, le dio un último abrazo a su amigo y se separó de él. —Ssaludos a tus compañeross de mi parrte. Dile a Ssassha que Chewbacca manda abrrazoss. —Y con una palmadita en la espalda, como solían finalizar las reuniones de amigos, Don Bambú se encaminó hacia la puerta. Quizás su trayecto no fuera el más recto, pero lo hizo con toda la dignidad que pudo. Al abrir la puerta una fresca brisa del mediodía otoñal le acarició en el rostro. Se giró una última vez para mirar al peliverde y asintió con la cabeza, dedicándole una última sonrisa. Su figura se perdió detrás de aquella puerta de madera y el panda se encaminó alegremente de vuelta hacia su navío. La memoria del samurái había quedado relegada a un segundo plano y sólo los buenos recuerdos con sus amigos de Shogun Gari ocupaban la mente del panda en aquel momento.
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RE: [Presente relativo] - Poniéndonos al día - por Max D. Bambú - 03-02-2025, 11:45 PM

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