[Ent. Haki de armadura avanzado] - El camino hacia la supernova
#1
Día 5 de invierno. Año 14
Manglar 0, Archipiélago de Sabaody ~ 06:00 a.m.

 
Sasha llevaba quince minutos boca arriba en la cama del hotel donde se estaban hospedando, no le gustaba el invierno, era aburrido si no había nieve. Las mantas la mantenían bien caliente y solo ocasionaba que pensara en las cosas que le esperan por hacer aquel nuevo día. Tenía bien escondida su compra y todos estaban durmiendo por lo que era un buen momento para hacer lo que más le corría prisa, era una tarea demasiado pesada, tanto que le hacía plantearse si debería de verdad cortarse el pelo y olvidarse de todo aquello. La semioni suspiró de forma sonora abriendo bien la boca, con el pelo largo o corto iba a seguir teniendo ese problema. Se incorporó de la cama de forma lenta y perezosa, no había nada que odiara más que ponerse a teñirse de buena mañana con todo el engorro que era aquello, por suerte no tendría que limpiar tan a fondo en esta ocasión. Era lo único positivo de estar en un sitio que no era su barco, que podía estar más tranquila con esos temas. La rubia empezó a buscar bajo su cama el tinte rojo, de primeras le costó un poco y tuvo que rebuscar bien, no quería que los demás supieran que era teñida porque si se empezaban a reír del color autentico de su pelo iban a empezar a caer kanabazos sin parar. Lo último que quería era tener que lidiar con la panda de burros que tenía como tripulación, estaba segura que tanto a Triana como a Tobías les daría igual. Jolyne no tenía ni idea de cómo reaccionaría, pero – su hermano de otra madre – Garnet y – el gilipollas del niñato toca ovarios – Kenzo era otra historia completamente diferente. El músico haría algún comentario suelto sobre el tema y luego la dejaría tranquila, pero el más joven de la tripulación aprovecharía cada segundo que tenía el día para burlarse. A veces se preguntaba porque no le pegaba una paliza para hacerse respetar, pero Triana empezaba a estar harta y no quería que por culpa de Kenzo se enfadara con ella.
 
Entre su momento de pensar en lo que dirían sus compañeros por fin encontró el tinte, lo agarró con su mano derecha y por fin se fue al lavabo para empezar aquella tediosa mañana. Podría aprovechar el día para ver cómo iba el barco o ver si conseguía más información de su siguiente destino o del nuevo mundo, no le gustaba saber mucho de lo que se podía encontrar, pero también debía de estar preparada – ella como navegante – ante cualquier peligro que pudiera aparecer,  durante su travesía para que tanto sus compañeros – los miembros de la tripulación de los Alas Negras – como el nuevo galeón – el cual había prometido cuidar – tuvieran el menor daño posible. Cuando la adolescente fue a los astilleros le dijeron que había una zona donde habían navegantes y cartógrafos por lo que podía preguntar más allí, además de mejorar su oficio principal. Con eso en mente se puso una toalla roja en los hombros antes de colocarse los guantes de plástico en la mano, le había costado un poco encontrar unos de su tamaño pero por fin los tenía. Con cuidado empezó a poner el color en el bol, lo había puesto en la pica del baño, justo al lado del grifo. Pero al empezar a caer el líquido este se volcó cayendo todo en la pica del baño — ¡Joder! — se quejó al ver que su misión diaria empezaba mal no, lo siguiente. — Puto día de mierda — volvió a refunfuñar recogiendo como podía antes de dejar el bol dentro de la pica para que no se volviera a repetir el incidente. Entonces decidió volver a empezar, pero esta vez de forma más lenta, para asegurarse de que no la liaba parda de nuevo. Con el bol lleno del rojizo color, mojó la punta del pincel lista para repasar aquellos rebeldes mechones que salían de un color distinto al suyo. Siempre solía pasarse mucho más de una hora en aquel proceso por lo que procuraba hacerlo bien para solo perder ese tiempo de su vida una única vez. Cuando por fin se lo puso solo le quedaba esperar, así que se fue a su habitación a entretenerse con algún cómic, había vuelto a empezar su colección así que tenía donde elegir para pasar el rato. Además que todos debían estar durmiendo a esa hora, eso sumado a su suerte de tener toda la habitación para ella podía pasearse tranquila sin molestar a nadie ni ser molestada. Así que empezó a ojear sus cómics, las nuevas aventuras del mink erizo súper rápido. Debía de ser muy divertido ir tan rápido, además que se hacía una bola cuando atacaba ¿Ella podría hacer eso en su forma de rinoceronte con cuernos? Sonrió al pensar que sería como un meteorito, ya no solo tendría el Meteor Run sino que también el… ¿Meteor Body? Bah, ya pensaría en ello en otro momento, ahora debía volver al baño para quitarse aquel engorro que tenía en la cabeza. Maldita fase rebelde.
Una vez de vuelta al baño, Sasha empezó a quitarse la ropa y todos los papeles que tenía en el pelo con tal de darse una buena ducha. Podía aprovechar que salía para entrenar al aire libre, lejos de toda aquella muchedumbre del manglar cero, ella era buena orientándose así que no pasaba nada por alejarse un poco para tener intimidad. Cuando acabó de arreglarse y dejar el baño como si hubiese matado al capitán pirata Finn Slingerland, miró bien el cuarto, lo había dejado bastante mal, pero ya había perdido demasiado tiempo con esa tontería y estaba aburrida, lo que peor llevaba era limpiar todo, así que simplemente se encogió de hombros y salió a su habitación. La semioni se acercó a su mesita de noche lista para coger todas sus cosas, no podía dejarse ni una sola si al final pasaba el día fuera. Así que cogió el dial que le regaló el mono de fuego para guardarlo en el bolsillo izquierdo de su abrigo, el Den Den Mushi por si alguien necesitaba ayuda en el bolsillo derecho de la prenda, el log pose de Gronn en la muñeca izquierda y su querido Stardust en la espalda, ya lista con todo encima y un modelo deportivo – un pantalón chándal negro con lineas blancas y una camiseta básica blanca con dos rayas negras a cada lado de los hombros – salió para ver cómo llevaban los carpinteros a su nuevo compañero de tripulación, aquel gran galeón que los llevaría al nuevo mundo.
 
La rubia salió del hotel mientras se recogía el pelo en una coleta, había perdido una hora y media con el lio del tinte y tenía que ponerse en marcha. El frío característico del invierno golpeaba su cara, era agradable para incentivarla a moverse y hacer cosas. Pero si algo le gustaba del invierno y de su frío – a parte de la nieve – era el vaho que salía de su boca. — Ji. Ji, ji — reía al ver como salía. Era lo más cercano que estaría de fumar como Tobías y Triana, pero eso por lo menos era sano y no atentaba contra su salud. Siguió jugando por el camino hasta llegar por fin a los astilleros, donde pudo ver como un gran galeón estaba apunto de ser acabado. — ¡Woooow! — no pudo evitar asombrarse cuando llegó bajo este, llamando la atención de los carpinteros, en especial del anciano con quien habló para tener el súper barco para los Alas Negras. — ¡Hola, jovencita! ¿Te gusta el nuevo barco? — saludó el hombre desde arriba mientras empezaba a bajar limpiándose las manos en un trapo de color beis. — ¡Mola mucho y es enorme! No voy a ver al niñato de Kenzo nunca en ese barco — contestó emocionada mientras se movía corriendo por el alrededor del barco mirándolo por todos los lados posibles. — Pues con más razón vas a tener que cuidar bien el barco, gracias a él vas a perder de vista a Kenzo — habló esta vez el chico que gritó a la joven cuando se conocieron, esta vez con una gran sonrisa de complicidad. — ¡Claro que sí! Como más lejos esté de él más voy a cuidar al barco. ¡Vamos a ir a muchos sitios! — respondió con alegría con el pulgar hacia arriba con el resto de dedos cerrados en un puño. Los carpinteros rieron a pleno pulmón viendo que Sasha había entendido bien lo de cuidar el barco que le iban a hacer. — Pues puedes venir en unos días con tu tripulación y ya lo tendréis listo. Por cierto, ha venido una navegante por aquí, si quieres intentar conseguir más información es tu momento. Es una mujer que ronda los cuarenta años y tiene el pelo lila, se acaba de ir en esa dirección — informó mientras señalaba a la derecha de la semioni, justo detrás del gran galeón. — ¡Muchas gracias, viejo! Voy a intentar conseguir información — agradeció la rubia con una gran sonrisa en la cara que le llegaba de oreja a oreja.
 
La chica empezó a buscar con paso acelerado a la mujer que le habían dicho, tenía muchas ganas de ir a la isla Gyojin, pero sobre todo de salir del archipiélago de Sabaody hacia el nuevo mundo. Tenía pinta de que se lo iba a pasar muy bien y que viviría muchas aventuras con los demás. Sasha meditó unos segundos mientras esquivaba los obstáculos de los astilleros, le sorprendía la cantidad de madera y de utensilios que usaban, pero suponía que cada oficio tenía sus cosas. La semioni pudo ver un destello lila justo delante y con una gran sonrisa se aproximó a la mujer. Estaba sola mirando como acababan de construir un velero de tamaño humano, la rubia miró con curiosidad a la mujer y luego al barco, girando ligeramente la cabeza hacia la derecha. — Ese velero parece difícil de navegar ¿No crees? Pero seguro que no tanto como el galeón de allí atrás — comentó de forma suave al notar a la chica a su lado mirando de manera curiosa el navío. — ¡Es muy fácil! El anterior barco de mi tripulación era un velero y el galeón de detrás es el nuevo que voy a navegar — contestó inflando el pecho con orgullo a la vez que se llevaba ambas manos a cada lado de sus caderas. — Ya veo tu log pose, tienes que ser muy buena navegante y timonel si sabes llevar esos barcos. Yo me especializo en cartografía — comentó observando con más atención el velero antes de girarse hacia donde se suponía que estaba el galeón. — ¿Por qué en cartografía? Si no sabes llevar bien el barco se romperá y no llegarás a la siguiente isla — preguntó mientras reflexionaba lo que le había dicho, no tenía sentido especializarse en algo que no te llevaba donde querías, Gronn quería ser cartógrafo, pero lo importante era llegar a la isla. — Y una vez llegas a la isla ¿Sabes lo que hay? — respondió la mujer con una sonrisa mientras empezaba a caminar hacia el galeón de los Alas Negras. La semioni negó con la cabeza mientras la seguía. — Ese es el trabajo del cartógrafo, saber lo que te vas a encontrar en la siguiente isla: si es la base de alguien, si tiene un mal clima que no te dejaría desembarcar en ella,... También puedes dibujarlo, y así plasmar las partes más bonitas de ella para enseñarlo al mundo. Que todos sepan que esa isla existe y tú has estado en ella o que la conoces — expresó con emoción al hablar de su trabajo. La rubia reflexionó mientras caminaba sobre sus palabras, de conocer que se dirigían a isla Chika se podría haber preparado mejor para su vida subterránea y su superficie toxica ¿Cómo? Eso era otra historia, pero ya era algo diferente llegar a una isla sin saber nada que a otra sabiendo los peligros de esta, y saber que una isla era la base de un pez gordo solo hacía que emocionarla más a una nueva aventura, pegarse para demostrar que es la más fuerte. — Mola mucho eso de saber las cosas antes. Así el barco no se hará daño y yo podré llevarlo bien — comentó en voz alta consiguiendo que la mujer asienta con la cabeza. — En mi caso conozco a muchos timoneles y no me hace falta serlo para mi trabajo, pero si te interesa siempre puedes aprender, si no hay otro navegante en tu tripulación seguro que os será de buena ayuda — añadió animando a la joven parando delante del galeón y mirándolo con una gran sonrisa, aquello sí que iba a ser un reto para una chica tan joven como la que tenía a su lado. Sasha paró en seco mirando el barco, había prometido esforzarse para cuidarlo y si de verdad le venía bien especializarse en cartografía para cuidar tanto el galeón como a sus compañeros debía replanteárselo. La navegación no representaba un problema para ella, lo dominaba bastante bien así que los mapas podrían ser un reto, iba a cambiar el kanabo por una pluma, la bestialidad más grande y el descontrol por trazos suaves y precisos. Aquello tenía que ser digno de ver.
  
La mujer se giró hacia ella contenta de ver como se planteaba hacerlo, siempre era bueno influenciar a la siguiente generación para que no pierdan el interés en oficios como el suyo, que en algunos casos podía parecer hasta aburrido. — ¿Cuál es vuestro siguiente destino? — preguntó con interés al ver a la chica tan dispuesta a todo. — El log pose dice que vamos a la isla Gyojin, pero no sé ir ¿Tú lo sabes? — contestó con esperanza de una respuesta que le ayudara mientras que le enseñaba como el log pose de Gronn apuntaba hacia abajo. — Lo siento, no puedo ayudarte con eso. Sé cosas sobre la isla, pero no como llegar a ella — se disculpó con una suave sonrisa. Sasha no pudo evitar suspirar de cansancio, le daba mucha rabia no saber nada sobre cómo llegar. Infló los mofletes a la vez que se metía las manos en los bolsillos de su chándal y movía la pierna derecha hacia delante y hacia atrás. La mujer de pelo lila tuvo que aguantar la risa al ver como en el fondo era una niña pequeña que no le gustaba que le dijeran que no. — ¿Y vais a estar bien tus compañeros y tú con un galeón? Las corvetas son más rápidas — comentó buscando cambiar de tema. La semioni la miró con una gran sonrisa. — ¡Qué se atrevan a venir a por nosotros! Somos muy fuertes — contestó con exceso de confianza, eran una tripulación muy fuerte así que nadie les molestaría. — Pero por eso mismo irán con todo lo que tengan a por vosotros, entonces solo podéis pelearos en altamar porque es un barco muy lento para huir — explicó haciendo que la rubia entendiera entonces a lo que quería llegar, sabía que todavía no era una timonel experta pues no había llevado ningún galeón, pero no debía ser tan difícil conseguir – con un poco de practica – que aquel barco fuera un poco más veloz, además que siempre podía contar con Tobías para hacer algún retoque, cosa que no había dicho a los carpinteros y que no sabía cómo se lo iban a tomar. Sin contar que hubo momentos en los que tuvieron que irse corriendo como en los Cabos Gemelos, en la isla Toko o en Momoiro sin ir más lejos, momentos que habían sido atacados y que no habían visto otra salida que pegarse hasta que uno de los dos bandos cayera inconsciente o muerto, y por lo tanto, terminar reventados. El estomago de la adolescente rugió en busca de alimento, había vuelto a salir sin desayunar, esperando a ver si podía volver a comer algo con los carpinteros, pero parecía que todavía les quedaba mucho para ello. — Voy a pensar en eso de ser cartógrafa y sobre que el barco sea muy lento. Todavía tengo cosas que aprender para ser una buena timonel así que seguro que entre Tobías y yo nos las apañamos ¡Gracias por la charla! — agradeció mientras se alejaba de ella en busca de un lugar para desayunar como si no hubiera un mañana.
 
Sasha caminó por las calles mientras tenía que lidiar con sus tripas rugiendo por comida, había llegado un punto en el que solo arrastraba los pies en busca de cualquier lugar en el que alimentarse. Pero dichos pies la llevaron hasta un conocido bar para ella, ya había estado en aquel lugar donde había visto al músico de los Alas Negras junto a su amigo, el bar donde un anciano con demencia senil la confundió con otra. Entró sin pensarlo mucho, acercándose de forma ágil al camarero, que llevaba esta vez una pajarita de color azul. — ¿Qué ponemos esta vez señorita? — preguntó con amabilidad el hombre, no pudo evitar sonreír al ver como se moría de hambre. — Un zumo de naranja, un bocadillo de chorizo, la mitad de un bizcocho de chocolate y un vaso de leche con chocolate en polvo ¡Me muero de hambre! — se quejó casi con lagrimas en los ojos esperando que el camarero fuera lo más rápido posible. — Marchando — le contestó mientras soltaba una ligera carcajada por lo dramática que era la semioni. La rubia pegó su frente a la barra esperando por la comida, estaba famélica. — Ya notaba que eras fuerte, pero con toda esa comida me ha quedado muy claro — comentó un hombre de forma desinteresada al lado de la joven. Sasha giró la cabeza hacia su derecha viendo a un adulto prácticamente calvo y con barba pero sin bigote. La semioni se encogió de hombros antes de volver a su postura inicial esperando por su comida, no quería saber nada de nadie en ese momento. — Yo soy muy fuerte viejo — fue lo único que dijo esperando que la dejara tranquila. — Entonces si eres tan fuerte tal vez te interese aprender algo que te ayudará en el nuevo mundo — dijo de forma relajada esperando alguna reacción por su parte. La rubia frunció el ceño y volvió a mirarlo, no sabía quien era ese tío tan raro, tal vez debería dejar de ir a ese bar porque solo le hablaban viejos de la nada. — ¿Quién te ha dicho a ti que voy al nuevo mundo? — preguntó antes de usar su haki de observación intentando saber si aquel hombre era una amenaza. Notó vagamente como si buscara algo, un interés especial. Además que lo notaba alguien fuerte, muy fuerte. No entendía que podía buscar en alguien como ella y al fijarse bien aquel hombre llevaba un mono azul con una camiseta roja bajo este y no tenía brazo izquierdo, en su lugar había un brazo de metal. Sasha chasqueó mal la lengua al ver que no era el diestro, de ser así se lo podía haber quitado para dárselo a Tobías ¿Le quedaría bien? — Cuidado jovencita, tal vez tus pensamientos sobre mi brazo hacen que pruebes en tus propias carnes el gran poder del que te hablo — avisó el hombre con un semblante más serio, consiguiendo que la semioni se pusiera recta y llevara su mano derecha a la empuñadura de su kanabo, que seguía – de momento – a su espalda.
 
De repente el sonido de un plato y un vaso llamaron la atención de ambos al ser puestos con fuerza de más en la barra. — Aquí tiene señorita, espero que no se forme ninguna pelea en mi bar porque entonces no me quedará otra que llamar a la marina — comentó esperando que ambos entendieran entre líneas lo que quería decir. La rubia bufo antes de  coger el bocadillo y llevárselo a la boca dando un gran bocado por el hambre y la rabia del momento que acababa de vivir. Tenía que portarse bien y no llamar la atención, pero aquel viejo no la ayudaba. Además que había notado claramente sus intenciones, así que aquel hombre también tenía haki, y parecía que uno mucho más potente que el de ella. Lo siguió mirando de reojo mientras comía, él tampoco dejaba de mirarla, o precisamente, lo que no dejaba de mirar era el bocadillo que se estaba comiendo. Así que era eso lo que buscaba. — ¿Qué decías que me interesaba aprender, viejo? — habló de forma desinteresada sin mirarlo mientras se chupaba los dedos después de hablar. — Conozco un poder llamado haki que te podría enseñar por un módico precio — contestó con una sonrisa esperando sacar algo interesante de aquella conversación. — Ya sé usar el haki, paso — cortó acabando el bocadillo y empezando a beber el zumo justo cuando llegaba su bizcocho. El hombre lo miró antes de volver a mirarla a ella — ¿Los dos hakis? — insistió antes de que Sasha le pusiera la mano encima al siguiente plato. Consiguiendo que lo mirara de nuevo. — Claro, el de observación y el de armamento. Sé si hay alguien cerca y si es un logia ¡Pum! Kanabazo en la boca — dijo sin más mientras partía un trozo del bizcocho con sus manos y empezar a comérselo. — Pero el haki no hace solo eso — pronunció sonriendo al ver que la rubia solo sabía lo básico, ahora sí que tenía su atención plena, la adolescente no sabía que había diferentes tipos de haki y Garnet no se lo había dicho por lo que no sabía si fiarse de él. Como Sasha no decía nada aprovechó para seguir vendiéndose. — Hay dos niveles más tanto de haki de observación como de armamento. Si me invitas a desayunar te enseñaré uno de ellos — negoció con la semioni que tenía medio trozo de bizcocho aún en la mano, si era verdad podría ser muy fuerte, ambos hakis le había hecho serlo ayudándola bastante de cara a ir al nuevo mundo, si decía la verdad podía volverse alguien imparable. — A ver. Si me enseñas que de verdad sabes el siguiente nivel del haki te doy lo que me queda de comida y te invito a una bebida — sentenció esperando ver si de verdad era alguien que sabía un nivel más de haki. El hombre levantó el dedo índice de la mano derecha, volviéndolo de color negro y con él le dio un fuerte golpe en el costado, consiguiendo que soltara el cuarto de bizcocho que le quedaba. El viejo lo cogió al vuelo empezando a comérselo mientras pedía un café con leche. La semioni intentaba recuperar el aire que le había quitado el anciano roba desayunos antes de darse cuenta de lo que había pasado, de verdad le había hecho un ataque que estaba dispuesto a enseñarle a cambio de un simple desayuno, así que se incorporó de nuevo justo cuando llegó el vaso de leche junto con el café. — Muy bien, te pago el desayuno si me enseñas a usar el haki ese de segundo nivel — aceptó ante la sonrisa del hombre, quien se bebió el café de un sorbo antes de ponerse de pie y dirigirse hacia fuera del bar. — Mi nombre es Seiji Ryoku. Paga y vamos afuera para que aprendas el haki de armamento avanzado — dijo antes de salir del bar, Sasha dejó el dinero que creía que costaba el desayuno y salió corriendo detrás de él, no quería perderlo de vista.
 
El hombre fue con calma hacia las afueras para que nadie molestara durante el entrenamiento que iban a hacer, por lo que una vez llegaron donde Seiji creyó conveniente paró en seco, haciendo que la semioni también lo hiciera. El lugar estaba completamente desierto, estaban bajo uno de los tantos arboles con números que habían repartidos por todo el archipiélago. — Muy bien, ya que has visto el segundo nivel del haki de armamento es el que te voy a enseñar. Escucha bien, con este haki puedes hacer dos cosas: endurecer partes de tu cuerpo para defenderte o atacar con él aumentando tus ataques. También podrías recubrir de haki ese amiguito tuyo que tienes en la espalda para pegar más fuerte, pero de momento vas a empezar solo con tu cuerpo, usa haki de armadura hasta que tu mano se vuelva negra como mi dedo en el bar — explicó apara acabar pidiéndole que hiciera un ejercicio. La rubia se encontraba emociona, aquella explicación había sido increíble así que pegar de esa manera iba a ser una locura máxima ¡Qué se prepare el mono en pijama! Intentó controlar la agitación respirando hondo, cogió todo el aire que pudo y lo expulsó por la boca. Aquella técnica le había venido muy bien siempre que había querido aprender el haki así que no iba a ser menos que empezara de esa manera. Cuando el corazón fue a un ritmo normal, empezó a usar el haki de armamento en su mano derecha, la cual elevó doblando el codo para acercar la mano hacia sí misma. El haki de armamento inicial empezó a brotar por su mano, si estuviera Triana en aquel momento podría intentar tocarla para comprobar que funcionaba, era una lástima estar entrenando con aquel hombre y no con ella. Sasha frunció el ceño, por mucho que soltara haki sin parar su mano no se volvía negra, empezó a sudar por el esfuerzo. Ahora recordaba lo que odiaba entrenar los hakis, era un autentico dolor en el culo. Puso todas sus fuerzas en ello, tenía que respirar, tranquilizarse, debía canalizar toda su fuerza en la mano. — Si te cuesta empieza por un dedo — escuchó la voz de su maestro buscando ayudarla, así que lo hizo, respiró un par de veces, centrándose completamente en su dedo índice, como había visto en Seiji. Y, por fin, al cabo de unos largos minutos consiguió que la punta del dedo se volviera negra, siguiendo por el resto del dedo. — ¡Mira, viejo! Lo he conseguido ¡Tengo que probarlo! — gritó emocionada mientras se dirigía al árbol haciendo un agujero en él, era la más fuerte cuando se lo proponía. — ¡No me llames viejo! Ahora tienes que ponerlo en toda tu mano — habló para comprobar que lo podía mantener.
 
La rubia se volvió a concentrar manteniendo una respiración regular y esperando conseguir lo que le había pedido, de forma lenta empezó a ver como su mano se volvía de color negro poniéndose muy contenta por su logro. Pero no tuvo tiempo de celebrarlo porque Seiji se lanzó para darle un golpe en la mano que tenía el haki de armadura, consiguiendo no notar apenas nada. — ¡Funciona! — su alegría no paraba de aumentar viendo como lo estaba dominando, le había costado al principio, pero notaba como ese haki – con un poco más de entrenamiento – podía ser completamente suyo. — Nada mal, niña. Ahora vamos a ver si puedes pasarlo a tu kanabo — ordenó como siguiente ejercicio, haciendo que la adolescente obviara por completo la palabra niña, ya pasaba de esas cosas, si un viejo como él sabía el haki ella quedaba mejor todavía de conocerlo siendo tan joven. Así que le hizo caso cogiendo su kanabo con la mano derecha y poniéndolo delante de ella agarrándolo por ambas manos en paralelo al suelo. Ahora sí que tenía que concentrarse bien. Así que cerró los ojos respirando de forma lenta, cogiendo aire por la nariz hasta que llenaba sus pulmones y lo dejaba ir por la boca lentamente. Lo repitió varias veces antes de abrir los ojos e intentar transmitir su haki por su Stardust sin éxito. No podía ponerse nerviosa. Debía pensar, si aquello no funcionaba tenía que tirar por otro lado. Entonces se fijó que solo tenía haki en la mano derecha, por lo que se concentró hasta que la izquierda también tuvo ese color negro característico del haki, tardó diez minutos más en conseguir ese resultado, pero cuando por fin lo tuvo dio el siguiente paso. Con ambas manos ya recubiertas en haki se concentró en expandirlo por el kanabo, completando esta vez el ejercicio que le había dicho el anciano. — Muy bien, si lo entrenas podrás ser una joven bastante fuerte y temida — sonrió Seiji al ver que había aprendido bien el haki de armamento avanzado. — Podemos dejarlo aquí por hoy, si te da tiempo antes de irte no me importaría enseñarte el haki de observación avanzado a cambio de otro desayuno — añadió con una sonrisa burlona el hombre buscando conseguir más comida gratis. — ¡Gracias viejo! Voy a entrenarlo bien para ser muy fuerte y liarla parda en el nuevo mundo — contestó Sasha feliz mientras decidía volver al hotel, viendo su nuevo poder y como ahora sí se veía lista para ir seguir con su aventura, siendo mejor navegante y la más fuerte de cara a futuros rivales.
 
 

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[Ent. Haki de armadura avanzado] - El camino hacia la supernova - por Sasha - 06-02-2025, 03:14 AM

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