06-02-2025, 06:18 PM
(Última modificación: 06-02-2025, 06:49 PM por Kisuke Kageyama.
Razón: olvidé meter uno de mis objetos en el inventario
)
Kisuke se despertó con el olor a huevos cocidos. Seguro Panda se estaba haciendo un desayuno bien calentito y contundente. Se levantó viendo que Zorak dormía aún en el catre de al lado, y se encaminó a la jofaina de agua para lavarse la cara y desperezarse. Había notado que desde que consumiese la akuman no mi, de vez en cuando le aparecían manchas negruzcas de hollín en la piel, como consecuencia de su, todavía falta de control sobre aquella nueva habilidad. Había conseguido dormir mejor en las últimas semanas, sin duda, su entrenamiento con Kihira y el despejar las dudas de su mente, habían tenido su efecto y el antiguo pescador podía descansar mejor, en ese tiempo. A pesar de eso, aún no era capaz de dominar el kenbunshoku aunque tenía los preceptos y podía usarlo de manera poco útil y efectiva, por lo que era una habilidad aún en vías de desarrollo; al igual que su capacidad para utilizar sus poderes de akuma no mi. No obstante, tras sus incursiones y rondas en solitario, para aquel día habían decidido ir los tres juntos, quizá así podrían descubrir algo, al fin y al cabo, tres cabezas piensan mejor que una.
"Bueno, es el primer día que saldremos de batida los tres juntos, habrá que ir con cuidado."
Miró una vez más a ver si Zorak se había despertado, y al verlo roncar como gruñía el enorme mink marrano, sonrío y cerró la puerta. Su amigo, había despertado pero necesitaba aún mucha recuperación, y además había perdido el ojo, por lo que necesitaría tiempo para adaptarse y estar de nuevo disponible para hacer misiones. Se dirigió a la cocina a echarse un café y comer un poco de cecina que tenía, y se metió una manzana en el bolsillo. Panda andaba por la cubierta, suponía Kisuke que para despejarse con un desayuno a la fresca brisa invernal que había aquellos días en Sabaody. Reflexionó un poco, pensando en el movimiento que habían hecho unos días atrás del manglar 13 al 10, decisión motivada por la curiosidad que había despertado en aquel lugar el Saint Fermín y su variopinta tripulación, por lo que habían decidido moverse un poco. Tras comerse la manzana y haber dado cuenta del resto del desayuno, se encendió un cigarro y salió a cubierta justo cuando Panda decía que iba adelantándose. Kisuke se había ceñido una capa con capucha, para el frío, ocultar en la medida de lo posible sus katanas en la cadera izquierda, y para velar su identidad e intentar pasar desapercibido. Revisó que llevaba tanto el denden blanco en el bolsillo, como el log pose en la muñeca, y un botiquín bien provisto en su petate que llevaba colgado a la espalda.
-Ya vamos, Panda.-dijo Kisuke al mink, que ya estaba llegando a tierra.-Vamos, Míster Panceta, hay que irse.
Le dijo esto último a Comilón McBacon, y descendió por la pasarela hasta el suelo del manglar 10. Aún le resultaba extraño ese suelo tan inusitadamente húmedo y como las burbujas emergían sin pausa del propio suelo de la isla. Un lugareño le había contado que era por la resina de los manglares y la respiración del arbol mangrove, ayudados por el clima de la isla, lo que producían aquel fenómeno tan curioso. Avanzó alrededor de medio kilómetro, donde estaba aguardando Panda.
-Bien, ¿hacia dónde nos dirigimos? Yo he tenido bastante vigilados los manglares del 13 al 16 en este tiempo, pero no he encontrado nada, salvo mi encuentro "fortuito" con Kihira. ¿Detectas algo con tu haki, Panda?
Era importante tener en cuenta la percepción de su amigo úrsido, por lo que actuarían en consecuencia y trazarían su ruta de la manera más adecuada. Aún no tenían claro su cometido allí, no habían descubierto nada importante en realidad, por lo que mejor, de momento al menos, ser cautos, lo de pasar desapercibidos ya era harina de otro costal teniendo en cuenta del tamaño de Comi, pero al menos, que no los pillasen de sorpresa.
"Bueno, es el primer día que saldremos de batida los tres juntos, habrá que ir con cuidado."
Miró una vez más a ver si Zorak se había despertado, y al verlo roncar como gruñía el enorme mink marrano, sonrío y cerró la puerta. Su amigo, había despertado pero necesitaba aún mucha recuperación, y además había perdido el ojo, por lo que necesitaría tiempo para adaptarse y estar de nuevo disponible para hacer misiones. Se dirigió a la cocina a echarse un café y comer un poco de cecina que tenía, y se metió una manzana en el bolsillo. Panda andaba por la cubierta, suponía Kisuke que para despejarse con un desayuno a la fresca brisa invernal que había aquellos días en Sabaody. Reflexionó un poco, pensando en el movimiento que habían hecho unos días atrás del manglar 13 al 10, decisión motivada por la curiosidad que había despertado en aquel lugar el Saint Fermín y su variopinta tripulación, por lo que habían decidido moverse un poco. Tras comerse la manzana y haber dado cuenta del resto del desayuno, se encendió un cigarro y salió a cubierta justo cuando Panda decía que iba adelantándose. Kisuke se había ceñido una capa con capucha, para el frío, ocultar en la medida de lo posible sus katanas en la cadera izquierda, y para velar su identidad e intentar pasar desapercibido. Revisó que llevaba tanto el denden blanco en el bolsillo, como el log pose en la muñeca, y un botiquín bien provisto en su petate que llevaba colgado a la espalda.
-Ya vamos, Panda.-dijo Kisuke al mink, que ya estaba llegando a tierra.-Vamos, Míster Panceta, hay que irse.
Le dijo esto último a Comilón McBacon, y descendió por la pasarela hasta el suelo del manglar 10. Aún le resultaba extraño ese suelo tan inusitadamente húmedo y como las burbujas emergían sin pausa del propio suelo de la isla. Un lugareño le había contado que era por la resina de los manglares y la respiración del arbol mangrove, ayudados por el clima de la isla, lo que producían aquel fenómeno tan curioso. Avanzó alrededor de medio kilómetro, donde estaba aguardando Panda.
-Bien, ¿hacia dónde nos dirigimos? Yo he tenido bastante vigilados los manglares del 13 al 16 en este tiempo, pero no he encontrado nada, salvo mi encuentro "fortuito" con Kihira. ¿Detectas algo con tu haki, Panda?
Era importante tener en cuenta la percepción de su amigo úrsido, por lo que actuarían en consecuencia y trazarían su ruta de la manera más adecuada. Aún no tenían claro su cometido allí, no habían descubierto nada importante en realidad, por lo que mejor, de momento al menos, ser cautos, lo de pasar desapercibidos ya era harina de otro costal teniendo en cuenta del tamaño de Comi, pero al menos, que no los pillasen de sorpresa.
resumen de turno
karma
akuma no mi
inventario
