07-02-2025, 09:51 PM
Dos meses después... y ha llegado el maldito frío a esta isla.
Me desperté de un sobresalto, envuelto en múltiples mantas y edredones, que, honestamente, no estaban haciendo su trabajo dándome calor. Tras incorporarme, mi aliento formaba pequeñas nubes de vapor frente a mi rostro, lo cual me recordaba la mierda de clima y la forma en la que me estaba haciendo la vida imposible. Al levantarme me froté con fuerza los brazos como si estos fueran a generar fuego, como si con esto hiciera que el invierno fuera menos hostil hacia mí.
Vestía unas botas gruesas y resistentes, unos pantalones cargo blancos nieve con múltiples bolsillos - Nunca sabes cuando te va a hacer falta espacio extra, en esta vida. - Pensé, y por supuesto, mi gabardina especial de científico azulada. No era cualquier bata, sino mi versión especial y revisada para clima invernal: con un forro grueso y relleno térmico que en teoría estaba diseñada para soportar temperaturas extremas... - En teoría... - La realidad es que en el nuevo y glamuroso barco seguía teniendo frío.
Tanto Vik como Sohem, se habían convertido en espectros, desapareciendo de la vista de todos. Por un lado, nuestro líder apenas se había movido del barco y se le notaba algo más paranoico que de costumbre. El resto nos dedicamos a entrenar sin hacer ruido, evitando cualquier tipo de contacto con el resto de habitantes de la isla. - Bajo Perfil... Pero hemos perdido oportunidades mantener contactos en esta isla. No aguantaba más en el barco soportando horas y horas en silencio, escuchando últimamente el castañeo de mis propios dientes, no era mi idea de diversión, precisamente.
Al menos había algo de lo que no me podía quejar, el barco. Nuestra nueva nave, el Kaiser Panzer la joya de la corona. Más grande, más resistente y con todo tipo de mejoras náuticas que facilitaban la navegación y la vida a bordo. Era más que bienvenido, considerando que nuestro anterior barco, se nos estaba quedando pequeño - Necesito montar un taller quirófano, va a ser mi próximo objetivo dentro del barco. Me permití hacer una pequeña sonrisa mientras observaba la impecable cubierta.
Además, estos dos meses no habían sido en vano para mí, a mi pesar de este frío y la rutina de encierro que hemos tenido, había aprovechado en este tiempo para entrenar mi nueva habilidad. Aquel comerciante no estaba mintiendo y la fruta prometió lo que daba. Al principio era un desastre total, pero como cualquier experimento científico, cada prueba da un resultado diferente y esto no era menos. Poco a poco empecé a comprender su funcionamiento, descubrí que si concentraba mi energía y foco en visualizar la forma antes de intentar reducirla, el proceso era bastante más estable. Claro, pero eso no evito que explotara más de algún objeto en las pruebas. Todo esto para poder manifestar una mínima parte del poder que vendría más adelante.
Me dirigí con pasos pesados hacia la cocina del barco, y tras realizar mi pequeño ritual matutino, volví a la cubierta con una taza de café solo, bien cargadito y ardiente entre mis manos. Me senté en uno de los barriles disfrutando de las vistas, dejando que el calor del café fluyera por mi cuerpo. Era un pequeño placer en mitad de este gélido invierno, un respiro entre los entrenamientos y la incertidumbre de cuando esto va a cambiar.
- Espero que esta espera haya servido de algo. - dije en voz baja, mientras esperaba como mis dos compañeros se dejaban ver por cubierta. *FIUUU* - Silbé para que Lustig al menos me hiciera algo de compañía. Al menos él no se quedaba encerrado todo el día…
Me desperté de un sobresalto, envuelto en múltiples mantas y edredones, que, honestamente, no estaban haciendo su trabajo dándome calor. Tras incorporarme, mi aliento formaba pequeñas nubes de vapor frente a mi rostro, lo cual me recordaba la mierda de clima y la forma en la que me estaba haciendo la vida imposible. Al levantarme me froté con fuerza los brazos como si estos fueran a generar fuego, como si con esto hiciera que el invierno fuera menos hostil hacia mí.
Vestía unas botas gruesas y resistentes, unos pantalones cargo blancos nieve con múltiples bolsillos - Nunca sabes cuando te va a hacer falta espacio extra, en esta vida. - Pensé, y por supuesto, mi gabardina especial de científico azulada. No era cualquier bata, sino mi versión especial y revisada para clima invernal: con un forro grueso y relleno térmico que en teoría estaba diseñada para soportar temperaturas extremas... - En teoría... - La realidad es que en el nuevo y glamuroso barco seguía teniendo frío.
Tanto Vik como Sohem, se habían convertido en espectros, desapareciendo de la vista de todos. Por un lado, nuestro líder apenas se había movido del barco y se le notaba algo más paranoico que de costumbre. El resto nos dedicamos a entrenar sin hacer ruido, evitando cualquier tipo de contacto con el resto de habitantes de la isla. - Bajo Perfil... Pero hemos perdido oportunidades mantener contactos en esta isla. No aguantaba más en el barco soportando horas y horas en silencio, escuchando últimamente el castañeo de mis propios dientes, no era mi idea de diversión, precisamente.
Al menos había algo de lo que no me podía quejar, el barco. Nuestra nueva nave, el Kaiser Panzer la joya de la corona. Más grande, más resistente y con todo tipo de mejoras náuticas que facilitaban la navegación y la vida a bordo. Era más que bienvenido, considerando que nuestro anterior barco, se nos estaba quedando pequeño - Necesito montar un taller quirófano, va a ser mi próximo objetivo dentro del barco. Me permití hacer una pequeña sonrisa mientras observaba la impecable cubierta.
Además, estos dos meses no habían sido en vano para mí, a mi pesar de este frío y la rutina de encierro que hemos tenido, había aprovechado en este tiempo para entrenar mi nueva habilidad. Aquel comerciante no estaba mintiendo y la fruta prometió lo que daba. Al principio era un desastre total, pero como cualquier experimento científico, cada prueba da un resultado diferente y esto no era menos. Poco a poco empecé a comprender su funcionamiento, descubrí que si concentraba mi energía y foco en visualizar la forma antes de intentar reducirla, el proceso era bastante más estable. Claro, pero eso no evito que explotara más de algún objeto en las pruebas. Todo esto para poder manifestar una mínima parte del poder que vendría más adelante.
Me dirigí con pasos pesados hacia la cocina del barco, y tras realizar mi pequeño ritual matutino, volví a la cubierta con una taza de café solo, bien cargadito y ardiente entre mis manos. Me senté en uno de los barriles disfrutando de las vistas, dejando que el calor del café fluyera por mi cuerpo. Era un pequeño placer en mitad de este gélido invierno, un respiro entre los entrenamientos y la incertidumbre de cuando esto va a cambiar.
- Espero que esta espera haya servido de algo. - dije en voz baja, mientras esperaba como mis dos compañeros se dejaban ver por cubierta. *FIUUU* - Silbé para que Lustig al menos me hiciera algo de compañía. Al menos él no se quedaba encerrado todo el día…
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