11-02-2025, 06:08 PM
Miraba desde el quicio de la puerta mientras Ashura les daba una charla a los demás, el cual, pese a mi agudo oído, no pude oír por estar a veinte metros de ellos. Solo alguna palabra suelta que me hizo intuir que era un discurso más de Ashura sin demasiado impacto en los demás. Di un paso y respiré el aire helado que se podía sentir en la cubierta cuando Ashura me hizo una señal para unirme al resto, quedándome de pie a cincuenta centímetros de la misma. Me encanta esa sensación, quizá por mi condición de "polar" o por mi pelaje cubierto por el abrigo marrón. De repente, un ruido ensordecedor. Una bandada de gaviotas con periódicos habían aparecido. Vi a Korg saltando y agarrando el de uno de los animales emplumados que se había acercado al barco y corrí corriendo los dieciocho metros que me dejaban a una distancia de un metro y medio del grupo que conformaba el resto de la tripulación. Me mantenía al margen (al contrario que Rapax, que se había pegado a Ashura para poder leer él mismo el periódico), escuchando al tontatta mientras leía los wanteds. Realmente sólo me importaba el mío por si me tocaba cambiar el cartel de la habitación. Parecía que al pequeñín le habían interesado un par de ellos, los cuales se guardó y uno más que le dio al capitán. A partir de ese momento, la cara del capitán se empezó a transformar, mostrando cada vez más la ira que yacía en su interior. Realmente le importaba no ser el ser más buscado por los Soldados a los que tanto detestaba. Debía acordarme de esta necesidad de llamar la atención de la marina para un futuro perfil psicológico del demonio. Habló de una noticia sobre el capitán de los Alas Negras, - Yojombo Lemarcus Cornell Yamamura Tercero -Corregí al lector del periódico. Ese malnacido que había absorbido a los Shogun Gari hace algún tiempo. - Que se caiga a lo más profundo del infierno.- Sentenció mi profunda voz. De repente, las palabras de Korg se quedaron clavadas en mi cabeza: purga de la zona criminal. Eso significa que esos indeseables perros del gobierno nos intentarán dar caza sin importar la recompensa. Empezaba a ponerse divertido. Si esto era una zona criminal, podría empezar a matar gente por diversión en cualquier momento - Bahaha - Reí contento por la noticia. Parecía que Quezalli Jr. no había entendido lo de los criminales. - Con criminales se refiere a todos los que no vayan a corriente de las ideas y dictados del gobierno mundial. El que quiere ser libre, se considera criminal en este mundo. - Dejé de reír mientras decía esto, mirando con cara seria al enmascarado. La rana de tres extremidades se acercó al birkaniano y dijo que él aceptaba las palabras del luchador para ir a dar un paseo y matar a los marines que se quisieran acercar. A uno le habían dado una paliza y el otro había perdido un brazo por acercarse a un hombre sin esperanzas, pero ambos parecía que tenían el mismo objetivo que el capitán: Morir en batalla. Rapax dijo entonces que no debíamos morir a lo imbécil y que debíamos actuar con cautela. Por mi cabeza pasaron un montón de imágenes del peliblanco (y azul) siendo casi la persona más impulsiva que había conocido nunca y metiéndose en líos por ello y me quedé mirándolo con cara de que él no tenía derecho a decir esas cosas en voz alta.
El capitán entonces se incendió de ira, explotando verbalmente una vez más, y ordenándonos que si veíamos por algún casual al hombre de la recompensa que Korg le había puesto delante de la nariz, ni siquiera interactuáramos con él, que era SU presa. Debía buscar alguna forma de canalizar esa ira, pero matar gente no me parecía un mal ejercicio. Además respetaba a la tripulación, así que estamos fuera de peligro. Las palabras de Rapax lo empeoraron, pese a su gesto para intentar recobrar la calma. Ahí sí estaba el discurso motivador del capitán, pese a tener las palabras escasas y no las más precisas, era salido del corazón. Sentimiento puro. Aún con la cara hacia fuera del grupo que habíamos conformado, contestó a Gin que no sentía en lo más mínimo deseo de salir de la isla. La orden ahora directa y a la cara de la tripulación era clara: Llamar la atención, por lo que yo entendía que tenía, no el permiso, si no el deber, de matar todo lo que se interpusiera en el camino de los Mushoku.
El capitán entonces se incendió de ira, explotando verbalmente una vez más, y ordenándonos que si veíamos por algún casual al hombre de la recompensa que Korg le había puesto delante de la nariz, ni siquiera interactuáramos con él, que era SU presa. Debía buscar alguna forma de canalizar esa ira, pero matar gente no me parecía un mal ejercicio. Además respetaba a la tripulación, así que estamos fuera de peligro. Las palabras de Rapax lo empeoraron, pese a su gesto para intentar recobrar la calma. Ahí sí estaba el discurso motivador del capitán, pese a tener las palabras escasas y no las más precisas, era salido del corazón. Sentimiento puro. Aún con la cara hacia fuera del grupo que habíamos conformado, contestó a Gin que no sentía en lo más mínimo deseo de salir de la isla. La orden ahora directa y a la cara de la tripulación era clara: Llamar la atención, por lo que yo entendía que tenía, no el permiso, si no el deber, de matar todo lo que se interpusiera en el camino de los Mushoku.
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