11-02-2025, 09:03 PM
Sasha se tomó como una victoria personal hacer reír a Triana, pero no dijo nada sobre la revelación de la siguiente isla ni de qué hacer para llegar a ella. Garnet, por el contrario, se acercó muerto de frío. Si llevara algo puesto le daría un poco de pena y hasta se platearía dejarle su nuevo abrigo de pelo negro, pero por guarro no lo iba a tener, era de pura lógica que en invierno hay que ir bien tapado, por no hablar que siempre debería llevar más ropa que solo un tanga — Salud — contestó ante el estornudo tan raro mientras se acomodaba la cabeza acercando sus dedos a la barbilla, pensando en el siguiente paso. Era fácil irse – como había dicho el skypiean – pero sin saber cómo llegar a la isla Gyojin solo iban a dar vueltas sin rumbo. El siguiente comentario del músico y cocinero de los Alas Negras la hizo separar la mano de su mentón mientras lo miraba con el ceño fruncido ¿Cómo qué había gente con auras bastante potentes? ¿Quién más podía estar por aquí? Entonces un pequeño recuerdo llegó a su mente, Emerald les dijo que buscaban la fruta que se comió Triana así que habría gente por el archipiélago de Sabaody intentando encontrar a la persona que se quedó con la akuma no mi. Tal vez no era mala idea de hacer como su compitrueno y activar el haki de observación, así que lo hizo notando la presencia de toda la tripulación además de las mascotas. Pero fuera del nuevo galeón de los Alas Negras se podía notar – como bien había dicho el pelirrojo – muchas presencias fuertes. — Bah, no creo que nadie sea tan gilipollas como para acercarse a nosotros ¡Somos híperfuertes! — por el bien del buen rollo dentro de la tripulación de los Alas Negras había decidido no lanzar una puya al niñato de Kenzo, había aprendido por la malas – nada más llegaron a la isla y que Triana los mandara comportarse a todos – así que simplemente se mantuvo atenta por si alguien más se acercaba de la nada con malas intenciones.
Hablando de malas intenciones, Garnet aprovechó el frío que hacía para acercarse a Triana y así entrar en calor gracias a la akuma no mi de la mujer, aunque la semioni no tenía todas consigo si era solo por la akuma no mi. A la doctora tampoco le pareció bien y se alejó de él mientras le preguntaba si se creía que era una estufa. — ji, ji, ji — no pudo evitar reír la joven mientras se llevaba ambas manos a la boca intentando controlarse, menos mal que ambas tenían claro como tratar a Garnet. La rubia quiso poner la mano en la frente del chico en tanga intentando alejar al skypiean de la humana, pero un graznido llamó su atención. Con una gran sonrisa Sasha miró al cielo esperando por el periódico, la gaviota descendió hasta ponerse al lado de Triana, la semioni abrió los ojos de golpe y quiso adelantarse a la espadachina poniendo la mano izquierda en el suelo y extendiendo la mano derecha buscando evitar el contacto del animal y del papel con la mujer que hacía arder todo lo que tocaba, pero por suerte, el músico se adelantó siendo este el que tuvo el periódico en sus manos y recordándole a la mujer con cicatrices que no lo podía tocar. La navegante bajó la mano y volvió a la posición que estaba antes del aterrizaje del animal a la vez que suspiraba de alivio porque iban a conocer las noticias. Garnet por su parte se agachó levemente para que todos vieran el periódico, cosa que Sasha agradeció para poder ver bien las noticias de abajo.
El grito seguido de la carcajada del skypiean llamó su atención ¿Triana tenía nuevo wanted? No pudo evitar mirar la recompensa y chasquear mal la lengua por ello, la mujer también la había pasado — ¿Dónde están los nuestros? ¡Asco de gilipollas del Gobierno Mundial! Si suben la recompensa que sea de toda la tripulación — dijo enfadada al ver que nadie contaba con un aumento de recompensa como la actual capitana, el imbécil del niñato no tardó en lanzar una puya hacia ella, consiguiendo aumentar esa furia y queriendo pisarle hasta que quedara una papilla de Kenzo. Respiró hondo, estaban en un barco nuevo y no lo podía romper como quería romperle la cabeza al crío. Solo había otro wanted conocido entre los que habían llegado, el del hermano de Triana — Será cosa de familia — pensó al ver que tal vez era eso ¿Si Triana la adoptaba podría tener más wanted? No era mala idea intentarlo. Garnet abrió el periódico por donde le dio la gana, era un skypiean en tanga en pleno invierno, se notaba que hacía todo al revés del mundo. Pero no terminó ahí pues con la noticia de los cocos se puso a comentar una broma guarra de las suyas, consiguiendo que la semioni le diera una colleja para que se centrara. Haciendo que pasara todo lo contrario al ver el pelirrojo una noticia de Ikirami — ¡Hostia puta, Garnet! Quieres pasar de una vez de la pava esa, no vale la pena seguir atento a lo que hace o dice esa marine — se quejó principalmente por el susto que le había dado, tenían que tener una conversación seria para que dejara ir todo lo que le había pasado con Ikirami. Una vez se recompuso y volvió a estar de vuelta al sitio en el que estaba antes de la pequeña crisis, Sasha puso el dedo índice de su mano izquierda en la cabeza de Garnet dándole un par de golpecitos con intención de darle confort ante toda la bola de emociones que tenía cuando la marine estaba presente en la conversación o en sus recuerdos. Entonces retomó la lectura viendo una noticia sobre el coliseo de los Tempesta, añadiendo Garnet que molaría colarse y armar jaleo — Tenemos que colarnos, liarla parda y reventarle el palacete ese que se han montado — comentó la rubia estando de acuerdo con su hermano de otra madre a la vez que sonreía ante una buena travesura que la haría aumentar su wanted de manera inmediata. La mujer con cicatrices salió en la siguiente página, ahora entendía porque solo le habían subido la recompensa a ella. Pero la semioni no estuvo lista para la siguiente noticia del periódico: Cae Yojimbo.
Los ojos de Sasha se abrieron de golpe a la vez que sus pupilas se contraían. Estaba volviendo a pasar. De nuevo volvían a perder a alguien, los marines se habían metido de nuevo por medio de su aventura para molestarlos. La semioni bajó la mirada al suelo, otra vez perdían a alguien y estaba harta ¿De qué servía vivir una aventura si perdían a todos por el camino? El rugido de Garnet la hizo volver a la realidad, ellos lo estaban pasando mal por los recuerdos del pasado, pero para Triana y Joline era la primera vez que perdían a su capitán. El pelirrojo volvió con ellos preguntando por el siguiente paso y la reacción de la doctora de los Alas Negras no tardó en verse, insultando a Joe – quien lo había entregado – junto a su división. Sasha apretó los puños con fuerza mientras tensaba su mandíbula, recordando lo que había pasado en Skypiea — No le tenía que haber avisado de que se les coló un pirata en la marina. Espero que ahora mismo tengan a una tripulación entera metida ahí y que los revienten a todos — pronunció con furia levantando la mirada antes de recoger el periódico del suelo y mirar de nuevo la noticia. Joe iba a estar en el archipiélago de Sabaody, era una oportunidad perfecta para ir a buscarlo. Por suerte Yojimbo estaba vivo, así que ambas mujeres no tendrían que vivir la impotencia de encontrarse con la noticia de que su capitán estaba muerto, como les pasó a ellos. Había esperanza. La última noticia que les había faltado por ver era de la isla Gyojin precisamente, pero no decía nada de cómo ir a ella, no quitaba que era bueno saber que ahora eran parte del ejercito revolucionario. Aquella información era interesante.
Triana volvió a tomar la palabra anunciando que había cambio de planes y que después de esa noticia no podían huir ¡Era el momento de atacar! Sasha dejó de nuevo el periódico en el suelo y se levantó con una sonrisa de confianza inspirada por las palabras de la rubia — Cuenta con mi kanabo. Vamos a reventar esa putisima subasta y a ver si aprenden de una vez que nos tienen que dejar tranquilos estos gilipollas — apoyó a la capitana mientras empezaba a hacer estiramientos con sus brazos ante la anticipación de una futura pelea. Entonces se giró hacia Garnet por su preocupación de perder a alguien más — Van a perseguirnos siempre así que tenemos que ir a darles una paliza para que aprendan a dejarnos tranquilos. No habrá sueños que cumplir si se dedican a hacernos emboscadas por separado para mandarnos a la cárcel ¡Hay que destrozarlo todo! Así no se atreverán a tocarnos los ovarios nunca más — sentenció parando de los estiramientos y mirándolo de forma seria. Se había cansado de ser buena y evitar a la marina. Entonces recordó que le niñato estaba rondando por ahí. Seguía en cubierta como un muerto en vida, por lo que se acercó furiosa, y cuando lo tuvo a sus pies le dio una fuerte patada para que volviera en sí, tras el golpe se agachó para agarrarlo de la camisa y levantarlo — ¡¿QUÉ COJONES HACES?! Triana ha dicho que vayamos a reventar la subasta. Deja de llorar y ven a destrozar a esos gilipollas, si tocan a nuestro capitán nosotros quemaremos el mundo por él ¡TÚ EL PRIMERO!— le gritó a escasos centímetros de su cara antes de soltarle para que cayera en la cubierta — Nosotros nos vamos a la subasta. Elige cómo quieres volver a ver a Yojimbo: llorando por él o destrozando todo por él — sentenció antes de darse la vuelta y volver a donde estaba antes, junto a Triana y Garnet. Era la hora de los kanabazos.
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