12-02-2025, 10:55 PM
(Última modificación: 12-02-2025, 11:16 PM por Tobias Murray.)
El músico también había advertido presencias remarcables en las proximidades, a Tobías le resultaba familiar una en concreto, pero era más bien un pálpito que una certeza. La tensión entre los benjamines se podía mascar, pero eran capaces de demostrar que algo de autocontrol tenían. El pobre Kenzo seguía inquieto por la ausencia del capitán, y eso hubiera desembocado en jaleo gratuito, por suerte para el resto, no solo su cuerpo estaba madurando, sin contar con las palabras de ánimo que le brindó Garnet, que también ayudaban. Sasha seguía serena junto a Triana, le sentaba muy bien la presencia de la espadachín, remarcaba la mejor versión de la joven semioni. Al joven barba naranja le emocionaba ver los lazos que estaban creando, seguirían apretándose por la eternidad de los tiempos y jamás se desanudarían. Le dio un sorbo a su infusión y una calada más a su cigarro, imaginando el paradero y situación de su capitán, llevaban ya varios meses sin saber nada de él.
La calma de aquella mañana fue distorsionada por los graznidos de las gaviotas que portaban los periódicos. Tobías le daba otra calada a su cigarro mientras veía posarse en la barandilla a la única ave mensajera que se acercó hasta el nuevo barco de los Alas Negras. Garnet reaccionó veloz e interceptó la entrega, que iba dirigida a la capitana en funciones, un ágil movimiento que evitó la hoguera efímera en la que se habría convertido aquel conjunto de hojas de papel entintadas. Estaban las dos rubias junto al pelirrojo, el cual había comenzado a leer en voz alta las noticias, comenzando por la última hoja, tras repasar los carteles de "se busca" y remarcar el gran aumento en la recompensa de doña Tempesta. Ese detalle resultó en un dolor de dimensiones épicas para el pobre obseso del orden con sombrero de vaquero, el cual se hizo sangre al morderse el labio por no demostrar que era un puto loco, no hablo del aumento en la recompensa de Triana, obviamente. Así pues las primeras noticias que brotaron de la boca del músico, pasaron por alto en la mente de Tobías, pues seguía repitiéndose a si mismo, como un mantra, "acabarás escuchando todas las noticias igualmente, tranquilo" irónicamente. No volvió en si hasta que escuchó el primer grito de Garnet, fue entonces cuando se acercó más al grupo de tres que formaban las dos rubias y el pelirrojo, apagando el cigarro antes para no molestar a los no fumadores.
- ¿Qué pasa? - Tobías se asomó a las hojas para ver un rostro femenino familiar, el resurgir de los demonios del músico. Sasha le espetó que la olvidara ya y Tobías coincidía con ella, pero podía entender que era fácil de decir y no tanto de materializar. - Sasha tiene razón, solo te seguirá causando dolor. Trata de aparcar ese tema por ahora, quién sabe lo que pasará en el futuro, igual vuelve a cruzarse en tu camino, y donde hubo llamas siempre quedan brasas. - "Un poco brasas ya eres, pobres chicas, jish jish jish" Tobías solo pensó lo último, no era momento para hundir más a Garnet. Al ver como éste pasaba la página en sentido contrario, un escalofrío recorrió la espalda del carpintero, el cual dio varios pasos hacia atrás instintivamente, con más ganas de llorar que otra cosa. La siguiente palabra volvió a atraer la atención del joven barba naranja. Tempesta. Como no sabía a que se refería con lo de cerrar ese "tinglao", volvió a acercarse para leer el mismo la noticia. Por lo visto la familia de Triana tenía bastante poder, no era barato levantar un edifico de grandes dimensiones para crear un coliseo de batalla. Tobías se limitó a esperar que otro le preguntara a la capitana en funciones sobre el tema de su familia, por respeto. Otra hoja en reverse clavándose en lo más profundo de la psique del vaquero, provocando que se desplomara de rodillas frente a sus compañeros. Al dirigirse Garnet hacia Triana afirmando que volvía a salir en las noticias, el vaquero se levantó para informarse bien. - Podrías ir leyendo en voz alta el periódico. - Ignorado por su compañero, echó la vista a la hoja en la que se encontraba. Lo primero que leyó, era que esa noticia referenciaba a la noticia de la página anterior. "Eso será en un mundo sin Garnets..." No podía evitar estar enfadado con su hermano y su natural desorden. Por lo visto, se sabía que Yojimbo no estaba actualmente con los Alas Negras y que Triana estaba al mando. Si había otra mención a su tripulación en la hoja previa natural, igual había información sobre el capitán. Eso deseaba Tobías. Esa premisa evitó que el vaquero se desmayara definitivamente con la siguiente hoja pasada a la inversa por Garnet.
- ¡¿Capturado?! - Era la única razón plausible para que su capitán no estuviera con ellos. - ¿Por Joe? ¡Malditos marines! - Había compartido campo de batalla con él, y si, era fuerte, pero Yojimbo también lo era. No dejaban de aparecer preguntas en la mente del carpintero. Joe era un buen tipo para ser marine, pero al fin y al cabo eso era, un perro del gobierno, con un ascenso de la mano, a nada más que vicealmirante. De entrada, el titular hizo que pensara en lo peor, pero esa fugaz idea se desvaneció rauda, era imposible que el futuro rey de los piratas hubiera muerto. Esa noticia prendió la llama en todos los presentes, sobre todo en Triana (nunca mejor dicho), quien contestó la pregunta que todos se estaban haciendo rotundamente. Se posponía la partida de esa isla, lo siguiente que iban a hacer era ir al centro del archipiélago a montar una gorda en la dichosa subasta.
- ¡A sus órdenes, capitana! - Tobías no dudó ni un segundo, ya lo tenía todo preparado para enfrentar lo que fuera a venir. Y si no venía, ellos mismos irían a por ello. ¡Por los caídos! (Para que no cayera ninguno más.)
Con esa melodía en su cabeza, Tobías vislumbro al variopinto grupo adentrándose en el corazón del archipiélago, con más convicción y actitud que nunca.
La calma de aquella mañana fue distorsionada por los graznidos de las gaviotas que portaban los periódicos. Tobías le daba otra calada a su cigarro mientras veía posarse en la barandilla a la única ave mensajera que se acercó hasta el nuevo barco de los Alas Negras. Garnet reaccionó veloz e interceptó la entrega, que iba dirigida a la capitana en funciones, un ágil movimiento que evitó la hoguera efímera en la que se habría convertido aquel conjunto de hojas de papel entintadas. Estaban las dos rubias junto al pelirrojo, el cual había comenzado a leer en voz alta las noticias, comenzando por la última hoja, tras repasar los carteles de "se busca" y remarcar el gran aumento en la recompensa de doña Tempesta. Ese detalle resultó en un dolor de dimensiones épicas para el pobre obseso del orden con sombrero de vaquero, el cual se hizo sangre al morderse el labio por no demostrar que era un puto loco, no hablo del aumento en la recompensa de Triana, obviamente. Así pues las primeras noticias que brotaron de la boca del músico, pasaron por alto en la mente de Tobías, pues seguía repitiéndose a si mismo, como un mantra, "acabarás escuchando todas las noticias igualmente, tranquilo" irónicamente. No volvió en si hasta que escuchó el primer grito de Garnet, fue entonces cuando se acercó más al grupo de tres que formaban las dos rubias y el pelirrojo, apagando el cigarro antes para no molestar a los no fumadores.
- ¿Qué pasa? - Tobías se asomó a las hojas para ver un rostro femenino familiar, el resurgir de los demonios del músico. Sasha le espetó que la olvidara ya y Tobías coincidía con ella, pero podía entender que era fácil de decir y no tanto de materializar. - Sasha tiene razón, solo te seguirá causando dolor. Trata de aparcar ese tema por ahora, quién sabe lo que pasará en el futuro, igual vuelve a cruzarse en tu camino, y donde hubo llamas siempre quedan brasas. - "Un poco brasas ya eres, pobres chicas, jish jish jish" Tobías solo pensó lo último, no era momento para hundir más a Garnet. Al ver como éste pasaba la página en sentido contrario, un escalofrío recorrió la espalda del carpintero, el cual dio varios pasos hacia atrás instintivamente, con más ganas de llorar que otra cosa. La siguiente palabra volvió a atraer la atención del joven barba naranja. Tempesta. Como no sabía a que se refería con lo de cerrar ese "tinglao", volvió a acercarse para leer el mismo la noticia. Por lo visto la familia de Triana tenía bastante poder, no era barato levantar un edifico de grandes dimensiones para crear un coliseo de batalla. Tobías se limitó a esperar que otro le preguntara a la capitana en funciones sobre el tema de su familia, por respeto. Otra hoja en reverse clavándose en lo más profundo de la psique del vaquero, provocando que se desplomara de rodillas frente a sus compañeros. Al dirigirse Garnet hacia Triana afirmando que volvía a salir en las noticias, el vaquero se levantó para informarse bien. - Podrías ir leyendo en voz alta el periódico. - Ignorado por su compañero, echó la vista a la hoja en la que se encontraba. Lo primero que leyó, era que esa noticia referenciaba a la noticia de la página anterior. "Eso será en un mundo sin Garnets..." No podía evitar estar enfadado con su hermano y su natural desorden. Por lo visto, se sabía que Yojimbo no estaba actualmente con los Alas Negras y que Triana estaba al mando. Si había otra mención a su tripulación en la hoja previa natural, igual había información sobre el capitán. Eso deseaba Tobías. Esa premisa evitó que el vaquero se desmayara definitivamente con la siguiente hoja pasada a la inversa por Garnet.
- ¡¿Capturado?! - Era la única razón plausible para que su capitán no estuviera con ellos. - ¿Por Joe? ¡Malditos marines! - Había compartido campo de batalla con él, y si, era fuerte, pero Yojimbo también lo era. No dejaban de aparecer preguntas en la mente del carpintero. Joe era un buen tipo para ser marine, pero al fin y al cabo eso era, un perro del gobierno, con un ascenso de la mano, a nada más que vicealmirante. De entrada, el titular hizo que pensara en lo peor, pero esa fugaz idea se desvaneció rauda, era imposible que el futuro rey de los piratas hubiera muerto. Esa noticia prendió la llama en todos los presentes, sobre todo en Triana (nunca mejor dicho), quien contestó la pregunta que todos se estaban haciendo rotundamente. Se posponía la partida de esa isla, lo siguiente que iban a hacer era ir al centro del archipiélago a montar una gorda en la dichosa subasta.
- ¡A sus órdenes, capitana! - Tobías no dudó ni un segundo, ya lo tenía todo preparado para enfrentar lo que fuera a venir. Y si no venía, ellos mismos irían a por ello. ¡Por los caídos! (Para que no cayera ninguno más.)
Con esa melodía en su cabeza, Tobías vislumbro al variopinto grupo adentrándose en el corazón del archipiélago, con más convicción y actitud que nunca.
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