18-02-2025, 01:05 AM
(Última modificación: 18-02-2025, 12:45 PM por Patriota-1.)
Tras escuchar el código clave, el Patriota PX-01 se encendió completamente saliendo de su caja de madera listo para cumplir ordenes. Sus sistemas empezaron a trabajar, una gran cantidad de información apareció en su ordenador interno entre pitidos y parpadeos — Iniciando Plan: Árbol Burbuja — habló con voz robótica antes de salir y posar detrás del almirante con las piernas pegadas, la mano derecha doblada con los dedos indice y pulgar estirados – teniendo el resto de los dedos cerrados en un puño – y con el brazo izquierdo doblada en paralelo al suelo con el puño zurdo cerrado excepto por sus dedos indice, meñique y pulgar.
Después de recibir la orden, el Patriota PX-01 se elevó volando delante de los marines presentes hasta la ubicación que le había sido asignada. Fue un viaje rápido y sin ningún tipo de inconveniente hasta los astilleros, desde más allá de las copas de los arboles, las burbujas explotaban con o sin la ayuda del paso del Patriota entre ellas. Se mantuvo a una distancia de veinte metros del suelo analizando a todas las personas que veía. Su base de datos ardía por tantos criminales ante sus ojos y sonaba un pitido – en su interior – con un mensaje que se repetía en voz alta una y otra vez — Objetivo localizado, objetivo localizado, objetivo localizado, objetiv- locali-, objet- loca-, olocati- bjvozad- — los sensores empezaron a fallar consiguiendo que el patriota descendiera de golpe y empezara a volar a ras de suelo por el manglar cero.
La tranquilidad que se respiraba en el lugar fue sustituida por los gritos de piratas de recompensas humildes que se habían encontrado con la embestida y los golpes del ente mecánico, quien dejaba sus dos brazos estirados hacia delante cerrados en puños, ni personas ni edificios quedaban intactos ante el Pacifista PX-01. El caos inundó el lugar a cada metro que avanzaba el ser tecnológico, su sensor seguía pitando de forma interna – por lo cual nadie podía escucharlo – alertando de innumerables amenazas a su alrededor dado al ruido que estaba haciendo. Tanto piratas como civiles caían sin ningún tipo de distinción, nadie estaba catalogado como marine para el Patriota por lo que todos eran enemigos para él.
Fue entonces cuando se elevó quince metros mientras seguía analizando a las personas que tenía a su vista. La muchedumbre corría despavorida de las calles por lo que siguió avanzando junto con ellos, analizando a todo a su paso, viendo en esta ocasión lo que parecía un hombre humano y otro – que sostenía un periódico en las manos – que no podía analizar al tener la cara tapada — obloti- obodo- — habló con una voz robótica antes de descender hacia ambos humanos. El Patriota PX-01 se acercó eliminando toda la distancia entre ellos, concretamente hacia el hombre albino, llegando hasta quedarse a escasos veinte centímetros del suelo, al lado izquierdo del hombre de cabello blanco para darle una fuerte pata ascendente en el pecho y, preparó su puño derecho a la vez que flanqueaba el cuerpo por detrás, para darle un fuerte puñetazo para seguir con otro más de la mano izquierda en la espalda a la persona que iba con él y sostenía el periódico. Tras los golpes se separó de ellos a sus espaldas a tres metros del birkaniano y del humano de pelo blanco, mirando a la puerta del banco, que estaba a cuatro metros. Entonces divisó otra persona en la puerta, siendo esta un enmascarado, y se puso en guardia, con la cadera ladeada a la derecha, los puños en alto a la altura de su barbilla y las piernas ligeramente separadas – con la pierna izquierda delante – listo para atacar.
pose de px-01
Después de recibir la orden, el Patriota PX-01 se elevó volando delante de los marines presentes hasta la ubicación que le había sido asignada. Fue un viaje rápido y sin ningún tipo de inconveniente hasta los astilleros, desde más allá de las copas de los arboles, las burbujas explotaban con o sin la ayuda del paso del Patriota entre ellas. Se mantuvo a una distancia de veinte metros del suelo analizando a todas las personas que veía. Su base de datos ardía por tantos criminales ante sus ojos y sonaba un pitido – en su interior – con un mensaje que se repetía en voz alta una y otra vez — Objetivo localizado, objetivo localizado, objetivo localizado, objetiv- locali-, objet- loca-, olocati- bjvozad- — los sensores empezaron a fallar consiguiendo que el patriota descendiera de golpe y empezara a volar a ras de suelo por el manglar cero.
La tranquilidad que se respiraba en el lugar fue sustituida por los gritos de piratas de recompensas humildes que se habían encontrado con la embestida y los golpes del ente mecánico, quien dejaba sus dos brazos estirados hacia delante cerrados en puños, ni personas ni edificios quedaban intactos ante el Pacifista PX-01. El caos inundó el lugar a cada metro que avanzaba el ser tecnológico, su sensor seguía pitando de forma interna – por lo cual nadie podía escucharlo – alertando de innumerables amenazas a su alrededor dado al ruido que estaba haciendo. Tanto piratas como civiles caían sin ningún tipo de distinción, nadie estaba catalogado como marine para el Patriota por lo que todos eran enemigos para él.
Fue entonces cuando se elevó quince metros mientras seguía analizando a las personas que tenía a su vista. La muchedumbre corría despavorida de las calles por lo que siguió avanzando junto con ellos, analizando a todo a su paso, viendo en esta ocasión lo que parecía un hombre humano y otro – que sostenía un periódico en las manos – que no podía analizar al tener la cara tapada — obloti- obodo- — habló con una voz robótica antes de descender hacia ambos humanos. El Patriota PX-01 se acercó eliminando toda la distancia entre ellos, concretamente hacia el hombre albino, llegando hasta quedarse a escasos veinte centímetros del suelo, al lado izquierdo del hombre de cabello blanco para darle una fuerte pata ascendente en el pecho y, preparó su puño derecho a la vez que flanqueaba el cuerpo por detrás, para darle un fuerte puñetazo para seguir con otro más de la mano izquierda en la espalda a la persona que iba con él y sostenía el periódico. Tras los golpes se separó de ellos a sus espaldas a tres metros del birkaniano y del humano de pelo blanco, mirando a la puerta del banco, que estaba a cuatro metros. Entonces divisó otra persona en la puerta, siendo esta un enmascarado, y se puso en guardia, con la cadera ladeada a la derecha, los puños en alto a la altura de su barbilla y las piernas ligeramente separadas – con la pierna izquierda delante – listo para atacar.
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