18-02-2025, 05:41 PM
[personajeinvalido=1574]
No habían tenido problema para saber a donde tenían que ir. La segunda persona a la que preguntaron les dijo que tenían que ir al manglar 50 a la "Casa de Subastas", por lo que sin perder el tiempo se pusieron rumbo hacia aquel lugar, observando el antiguo pescador, como cada vez había más gente que iba en aquella dirección. Aquello le hizo enfurecer, como se tomaban como un espectáculo incluso por lo que alcanzaba a oír de los comentarios del gentío.
"Este lugar está podrido."
Kisuke estaba inquieto, había bastante gente en el manglar 50, seguramente atraídos por la "Gran Subasta" que allí se iba a celebrar, aunque a él mismo lo único que le producía aquel evento no era sino repugnancia y malestar ante algo tan aberrante como el tráfico de personas. Iban cautelosos, tratando de no llamar la atención, encapuchados y atentos a todo lo que pudiese ser hostil o peligroso para ellos, por lo que llevaba la mano derecha sujetando la empuñadura de su katana, Onikiba, bajo el manto que les cubría.
"Va a estar complicado poder hacer algo... hay demasiada gente y encima el marrano es gigantesco. Esperemos que al ser alguien "anónimo" pueda estar algo más a salvo."
Estaban acercándose a la "Casa de Subastas", por lo que tendrían que estar más atentos si cabe a todo lo que les rodeaba. Iba a comentarle algo a Panda cuando de repente, destello imperceptible y un ruido atronador, casi como una explosión, seguido de una nube de polvo que impedía al capitán Kageyama ver nada, interrumpió las indicaciones que le iba a dar a su compañero. Tosió, agitando el brazo hasta que topó con algo enorme. No podía ver entre aquella polvareda, pero con la mano tocó aquello que se interponía en su camino y tenía tacto como de madera, no parecía ser ninguno de su compañeros, afortunadamente.
"Mierda... ¿qué coño ha sido eso? No veo nada... espero que no sea el cadáver de nuestro marranito..."
A pesar de que le conocía desde hacía poco tiempo, Comilón había demostrado ser una buena persona, tanto como grande era, aunque si era demasiado inocente en muchos aspectos. Poco a poco la nube de polvo fue disipándose y oía estruendo por toda la zona. No sabía que estaba pasando y miró alrededor buscando con la mirada a sus compañeros, pero no los vio. En vez de eso, por fin pudo averiguar que era aquello enorme con lo que se había topado en la nube de polvo; una enorme raíz del manglar.
"Joder... no se que carajos ha pasado, pero estoy solo."
No tenía forma de usar el Kenbunshoku para localizarlos, solo tenía su vista, y no era capaz de obtener su ubicación a simple vista, de ningún modo. El estruendo que se oía por todo el lugar indicaba que algo había iniciado, pero no podía saber el antiguo pescador que era aquello que acababa de dar comienzo. No obstante, y siguiendo su propio sentido común, desenvainó a Onikiba mientras giraba, en una posición de guardia, sobre su propio eje, con la raíz a su espalda a menos de medio metro, con calma y atento a cualquier indicación de que iban a atacarle.
"Este lugar está podrido."
Kisuke estaba inquieto, había bastante gente en el manglar 50, seguramente atraídos por la "Gran Subasta" que allí se iba a celebrar, aunque a él mismo lo único que le producía aquel evento no era sino repugnancia y malestar ante algo tan aberrante como el tráfico de personas. Iban cautelosos, tratando de no llamar la atención, encapuchados y atentos a todo lo que pudiese ser hostil o peligroso para ellos, por lo que llevaba la mano derecha sujetando la empuñadura de su katana, Onikiba, bajo el manto que les cubría.
"Va a estar complicado poder hacer algo... hay demasiada gente y encima el marrano es gigantesco. Esperemos que al ser alguien "anónimo" pueda estar algo más a salvo."
Estaban acercándose a la "Casa de Subastas", por lo que tendrían que estar más atentos si cabe a todo lo que les rodeaba. Iba a comentarle algo a Panda cuando de repente, destello imperceptible y un ruido atronador, casi como una explosión, seguido de una nube de polvo que impedía al capitán Kageyama ver nada, interrumpió las indicaciones que le iba a dar a su compañero. Tosió, agitando el brazo hasta que topó con algo enorme. No podía ver entre aquella polvareda, pero con la mano tocó aquello que se interponía en su camino y tenía tacto como de madera, no parecía ser ninguno de su compañeros, afortunadamente.
"Mierda... ¿qué coño ha sido eso? No veo nada... espero que no sea el cadáver de nuestro marranito..."
A pesar de que le conocía desde hacía poco tiempo, Comilón había demostrado ser una buena persona, tanto como grande era, aunque si era demasiado inocente en muchos aspectos. Poco a poco la nube de polvo fue disipándose y oía estruendo por toda la zona. No sabía que estaba pasando y miró alrededor buscando con la mirada a sus compañeros, pero no los vio. En vez de eso, por fin pudo averiguar que era aquello enorme con lo que se había topado en la nube de polvo; una enorme raíz del manglar.
"Joder... no se que carajos ha pasado, pero estoy solo."
No tenía forma de usar el Kenbunshoku para localizarlos, solo tenía su vista, y no era capaz de obtener su ubicación a simple vista, de ningún modo. El estruendo que se oía por todo el lugar indicaba que algo había iniciado, pero no podía saber el antiguo pescador que era aquello que acababa de dar comienzo. No obstante, y siguiendo su propio sentido común, desenvainó a Onikiba mientras giraba, en una posición de guardia, sobre su propio eje, con la raíz a su espalda a menos de medio metro, con calma y atento a cualquier indicación de que iban a atacarle.
resumen de turno
karma
akuma no mi
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