[PRESENTE RELATIVO] - Aprendiendo un poquito más.
#7
Parecía que todo iba de maravilla. Mi puño avanzó con la fuerza de una tormenta desatada, un golpe cargado de determinación y hambre de victoria. Pero en un instante, la ilusión se desmoronó. Garnet no esquivó ni se encogió ante el impacto inminente; en cambio, alzó su pierna zurda con la facilidad de quien está acostumbrado a recibir embestidas como la mía. Su defensa fue impecable, su postura inquebrantable. El choque de fuerzas resonó en mis nudillos con un impacto seco, un recordatorio de la diferencia de poder que aún nos separaba. Y luego, como si nada, bajó la pierna y retrocedió un metro, con la calma de quien ya ha anticipado los próximos movimientos. El enfado fue instantáneo, un fuego que ardió en mi pecho. No era justo. Me había lanzado con todo, con la confianza de que al menos lo haría tambalear, pero él… él simplemente me detuvo. Mi cuerpo pedía más, exigía una revancha inmediata, como un animal enjaulado que ha olfateado la sangre. Pero más allá de la molestia, más allá del golpe a mi orgullo, algo dentro de mí se encendió con aún más intensidad: emoción pura. No podía negar lo que sentía. Garnet era fuerte, más de lo que esperaba, y en lugar de frustrarme, la verdad me electrizaba. Esto significaba que aún podía crecer, que aún tenía un muro por escalar. Un escalofrío recorrió mi columna, pero no era miedo. Era motivación. Una sonrisa se dibujó en mi rostro, amplia, desafiante. Mis dedos se cerraron en un puño aún más firme. Que me detuviera una vez no significaba que lo haría siempre. Al contrario, ahora solo quería encontrar la forma de sobrepasarlo.

De repente, casi en un segundo, sentí un golpe y el aire abandonó mis pulmones. No hubo tiempo para reaccionar, ni siquiera para tensar los músculos en un intento inútil de resistir. El puño de mi nakama se hundió en mi estómago como un martillo golpeando metal candente, expulsando de golpe cualquier resquicio de aire que quedara en mis pulmones. Sentí cómo mis pies se despegaban del suelo, apenas unos centímetros, pero lo suficiente para hacerme perder toda estabilidad. Durante un instante, mi cuerpo pareció flotar en el vacío, atrapado en una burbuja de dolor y sorpresa antes de que la gravedad me reclamara de vuelta. Caí con pesadez, mis rodillas casi cediendo, y lo peor no fue el impacto contra el suelo, sino la sensación de vacío en mi pecho, el ardor punzante que se extendía desde mi estómago hasta mis costillas. La vista se me nubló por unos instantes, y todo pareció moverse en cámara lenta. Mi mente estaba aturdida, enredada entre la confusión y la necesidad de respirar. Tres segundos. Tres miserables segundos en los que mi cuerpo dudó, en los que el dolor intentó doblegarme. Pero yo no iba a caer tan fácil. Con un gruñido gutural, sacudí la cabeza con fuerza, forzándome a enfocar mi visión, a volver al presente. Mi mirada se alzó de inmediato, feroz, clavándose en la de Garnet. Sentí el escozor de la herida, el eco de su golpe reverberando en mis entrañas, pero eso solo alimentó mi determinación. Una sonrisa ladina se dibujó en mi rostro, cargada de desafío, y con la voz rasposa, jadeante pero firme, le dediqué unas palabras que seguro lo encenderían aún más. -¿Eso es todo lo que tienes en tu arsenal? Porque si es así, entonces no eres absolutamente nada, Garnet... ¡Puedo seguir en pie! ¡Shajajajajajajajajajajaja!- Y lo hice. Me enderecé con firmeza, ignorando el ardor en mi abdomen. Porque no importaba cuántas veces me golpearan. Mientras pudiera levantarme, la pelea continuaba.

No había tiempo para titubear, no después de ese golpe que casi me dejaba sin aliento. Mi cuerpo aún ardía por dentro, pero la adrenalina era un bálsamo tan ardiente como el licor que recorría mis venas. Con un breve respiro, hinché el pecho y dejé que el líquido fermentado se concentrara en mi boca, ardiendo como fuego líquido, antes de escupirlo con fuerza en dirección al pecho de mi nakama. El rocío etílico salió como si de un disparo de algún arma a distancia se tratara, con fuerza y precisión. Y apenas el licor dejó mis labios, mis piernas se tensaron como resortes y salté a mi derecha, moviéndome con la agilidad de un depredador al acecho. No podía desperdiciar la oportunidad. Con la fuerza acumulada en mis músculos, lancé el primer puñetazo directo a su costado izquierdo, y antes de saber si había hecho efecto alguno de mis ataques y aprovechando el impuslo, giré mis caderas y descargué el segundo puñetazo con aún más potencia, asegurándome de que cada fibra de mi ser se volcara en el ataque. Mi respiración era agitada, pero una sonrisa apareció en mi rostro. No importaba cuánto me golpearan, cuánto doliera cada embate recibido. Lo que importaba era quién se mantenía en pie al final. Y yo no pensaba caer antes que él.

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Alas Negras
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RE: [PRESENTE RELATIVO] - Aprendiendo un poquito más. - por Kenzo D. Fujiwara - 20-02-2025, 02:16 PM

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