21-02-2025, 10:43 PM
Don Bambú, aturdido como estaba tras el primer impacto del robot en su pecho, no se dio cuenta de que la cara que buscaba con su brazo estaba mucho más lejana de lo que en un principio hubiera parecido. Había calculado mal la altura de aquella abominación, que era mucho más grande que él, y por lo tanto tuvo que estirar todo su cuerpo para poder llegar con la palma de su mano hasta la cara del robot. Sintió entonces cómo su agarrotado cuerpo por el impacto en el pecho le impedía moverse adecuadamente. Sin embargo, a pesar de todo esto, la criatura no intentó esquivar el movimiento del panda. Ni siquiera intentó bloquearlo, como si no supiera cómo hacerlo. Un sonido terrible de electricidad circulando por donde no debía inundó las inmediaciones. Gracias a su Kenbunshoku podía sentir la presencia de Comi, aunque no le estuviera mirando directamente, a diez metros de él. También podía sentir su miedo ante la situación, lo cual le pareció perfectamente normal. Nunca le pediría que se suicidara contra una máquina de matar como aquella y, de hecho, le estaba haciendo un favor al no acercarse. Don Bambú no quería afectarle con lo que estaba a punto de hacer.
Gracias a que el electro estaba estimulando el sistema nervioso del panda, pudo percibir perfectamente los movimientos de aquel autómata. Primero éste dio un paso hacia delante y entonces procedió a agacharse. Por lo que podía ver y entender, pretendía hacer una patada de barrido con su enorme pierna derecha. No obstante, según la pierna de aquella abominación se estiraba para barrer el área inmediatamente a su alrededor, Don Bambú flexionó sus piernas y saltó hacia delante por encima de la pierna una altura de tres metros, dejando que pasase por debajo suya sin impactarle y acortando la distancia entre el panda y el gigante un metro más. Mientras estaba en el aire, el puño derecho del mink comenzó a brillar con una gran intensidad. La técnica parecía algo diferente a la última vez que la empleó contra Kovashi. La energía estaba mucho más concentrada y parecía brillar con mucha más potencia. —¡MAXIMUM LUNA! —Don Bambú dirigió su puño derecho directamente hacia la cara de la criatura, allí donde había impactado con su palma la última vez. Al mismo tiempo que la técnica impactaba, una devastadora explosión de haoshoku surgió del panda en un radio de 3 metros a su alrededor. Desconocía si aquella criatura tenía una voluntad siquiera a la que poder atacar, pero el inmenso poder de aquel monstruo le obligaba a darlo todo en aquel momento. Una vez aterrizó después del impacto, Don Bambú aprovechó la situación para dar dos rápidos golpes en zonas estratégicas para entorpecer los movimientos del robot con su electricidad, la cual parecía afectarle como a otras personas. Golpeó con su puño izquierdo el muslo de la pierna derecha y con el puño derecho golpeó el brazo izquierdo de la criatura. Acto seguido desactivó el haoshoku y retrocedió dos metros, manteniendo de nuevo la distancia de tres metros entre él y la criatura y acercándose por lo tanto un metro hacia Comi. Sabía de sobra que no podía él solo contra aquel monstruo gigante, pero su mayor fuerza no eran sus músculos, sino sus amigos. —¡Comi! ¿Tienes un caracol? ¡Marca el 696969 y pide auxilio! ¡Di que Don Bambú necesita ayuda! —Situaciones desesperadas requerían medidas desesperadas. Don Bambú acababa de darle el número de Den Den Mushi de Garnet al marrano gigante.
Gracias a que el electro estaba estimulando el sistema nervioso del panda, pudo percibir perfectamente los movimientos de aquel autómata. Primero éste dio un paso hacia delante y entonces procedió a agacharse. Por lo que podía ver y entender, pretendía hacer una patada de barrido con su enorme pierna derecha. No obstante, según la pierna de aquella abominación se estiraba para barrer el área inmediatamente a su alrededor, Don Bambú flexionó sus piernas y saltó hacia delante por encima de la pierna una altura de tres metros, dejando que pasase por debajo suya sin impactarle y acortando la distancia entre el panda y el gigante un metro más. Mientras estaba en el aire, el puño derecho del mink comenzó a brillar con una gran intensidad. La técnica parecía algo diferente a la última vez que la empleó contra Kovashi. La energía estaba mucho más concentrada y parecía brillar con mucha más potencia. —¡MAXIMUM LUNA! —Don Bambú dirigió su puño derecho directamente hacia la cara de la criatura, allí donde había impactado con su palma la última vez. Al mismo tiempo que la técnica impactaba, una devastadora explosión de haoshoku surgió del panda en un radio de 3 metros a su alrededor. Desconocía si aquella criatura tenía una voluntad siquiera a la que poder atacar, pero el inmenso poder de aquel monstruo le obligaba a darlo todo en aquel momento. Una vez aterrizó después del impacto, Don Bambú aprovechó la situación para dar dos rápidos golpes en zonas estratégicas para entorpecer los movimientos del robot con su electricidad, la cual parecía afectarle como a otras personas. Golpeó con su puño izquierdo el muslo de la pierna derecha y con el puño derecho golpeó el brazo izquierdo de la criatura. Acto seguido desactivó el haoshoku y retrocedió dos metros, manteniendo de nuevo la distancia de tres metros entre él y la criatura y acercándose por lo tanto un metro hacia Comi. Sabía de sobra que no podía él solo contra aquel monstruo gigante, pero su mayor fuerza no eran sus músculos, sino sus amigos. —¡Comi! ¿Tienes un caracol? ¡Marca el 696969 y pide auxilio! ¡Di que Don Bambú necesita ayuda! —Situaciones desesperadas requerían medidas desesperadas. Don Bambú acababa de darle el número de Den Den Mushi de Garnet al marrano gigante.
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