23-02-2025, 07:21 PM
No sé cuántas veces me habia repetido mentalmente “¡No puede ser, no puede ser!” en los últimos segundos, pero el caos que se ha desencadenado es… es demasiado. Por un lado, ese maldito PX-04 sembrando muerte a su paso. Por otro, Apolo desatando su tormenta de arena, cegando a casi todas las personas que estabamois en el area. Me daba la impresión de que nadie estaba realmente concentrado y esto estaba provocando que muchos planes fallaran, por el caos, se estaban metiendo en medio, todos nosotros pisándonos los talones o directamente los unos a los otros para tratar de salvar a tantos civiles como sea posible. Yo estaba tratando de encajar un tiro perfecto, estaba buscando el momento en el que el pacifisita no estuviera atento... Y entonces… veo a James.
James, que por alguna jodida razón que no entendía, se habia abalanzado sobre Joe justo cuando el vicealmirante parecía tener una oportunidad de frenar al androide. No pude si no quedarme sin aliento al ver cómo se impulsa en un salto, describiendo una parábola perfecta sobre la cabeza de Joe y…
-Pero que narices estára haciendo la bola de pelo seca esa... -resoplo, incrédula, al ver que tiene el puño alzado, apuntando a la cara de nuestro propio líder. Siento una punzada de rabia. ¿Está intentando meterle un puñetazo a Joe en medio de un ataque a civiles? ¿acaso no le importaba la vida de los que la estaban perdiendo?.
Los gritos y el estruendo de la tormenta de Apolo se mezclan con mis propios latidos, que retumbaban como tambores en mis oídos. Miraba el desastre a mi alrededor: fuego, arena, sangre… Y en ese instante, lo veo con total claridad: James se había convencido de que el Patriota está haciendo lo correcto, que esto es “purga de criminales encubiertos”. Que no importa cuántos civiles inocentes caigan. La sola idea me revolvía el estómago hasta las arcadas. ¿Quien su sano juicio haría algo así?.
-Insubordinacion detectada, prodeciendo con el protocolo de la ley organica 14/2015. De hecho. -digo para mi, aún notando el sabor metálico del aire lleno de polvo y cenizas. Mis pulmones arden, pero no importa. Tenía que impedir que James siguiera molestando a Joe o al menos distraerlo lo suficiente para que Joe pueda reaccionar.
Mientras preparo el tiro, podía recordar los días de entrenamiento allá en mi primera base. mis pequeñas manos disparando una pistola más grande de lo que creía poder sostener. Recuerdo la puntería que, de algún modo, mejoré con práctica constante. Todavía llevaba polvo incrustado en las uñas, me lloraban los ojos por el escozor de la arena. pero apunto a James. No sé si es lo correcto, no sé si él reaccionará, pero estoy harta de que la gente muera mientras perdemos el tiempo en peleas absurdas.
-Inciciando proceso disciplinario, según el protoco, el castigo debe de ser igual al delito cometido, De hecho procedo a inhabilitar al soldado. Chishi chūsha
La mano me temblaba, era normal. estaba a punto de dispararle a un compañero... aunque lo cierto era que nunca le había cogido cariño a ese leon. Era raro, estupido, desagradable para mi forma de ser. Un escalofrío me recorrío la espalda mientras terminaba de elegir en que parte del cuerpo le dispararía. Aunque... si lo que quería de verdad era noquearlo... solo había una opción. Sujeté fuerte el rifle mientras apuntaba por la mira. Decidida, apretaría el gatillo mientras ligeros charcos de veneno se incrustaban alrededor de el arma. El fogonazo de la detonación se expandió a tan sólo un palmo de mi cara, la adrenaliza aun se extendía por mi cuerpo, pude sentir el culatazo en el hombro e instintivamente eché la cabeza atrás para evitar el chorro ardiente que salió por la recámara. El estruendo del disparó se hizo pequeño comparado con el sonido de la arena y las explosiones del pacifista. Mientras la bala giraba en espiral con pequeñas gotas de veneno... que apuntaban directamente a la cabeza del Mink.
Acto seguido, sin preocuparme siquiera de si la bala iba a afectar al Mink, para dejar que mi arma se cayera, aguantandose en mi bandolera para despues acercame unos 10 metros de James y Joe, mientras una ligera concentración de veneno se generaba en la palma de mi mano derecha, confiaba en que mis compañeros serian plenamente capaces de detener al robot, yo no era demasiado util en esa situación.. Pero me ocuparia del Leon.
-Con el poder que tengo en mi mano, James brando eres declarado del delito de insubordinación, procedo a sedarte. De hecho. Dokuya. En ese momento, daría una palmada fuerte en su dirección y una masa de veneno viajaría de forma agresiva contra el.
James, que por alguna jodida razón que no entendía, se habia abalanzado sobre Joe justo cuando el vicealmirante parecía tener una oportunidad de frenar al androide. No pude si no quedarme sin aliento al ver cómo se impulsa en un salto, describiendo una parábola perfecta sobre la cabeza de Joe y…
-Pero que narices estára haciendo la bola de pelo seca esa... -resoplo, incrédula, al ver que tiene el puño alzado, apuntando a la cara de nuestro propio líder. Siento una punzada de rabia. ¿Está intentando meterle un puñetazo a Joe en medio de un ataque a civiles? ¿acaso no le importaba la vida de los que la estaban perdiendo?.
Los gritos y el estruendo de la tormenta de Apolo se mezclan con mis propios latidos, que retumbaban como tambores en mis oídos. Miraba el desastre a mi alrededor: fuego, arena, sangre… Y en ese instante, lo veo con total claridad: James se había convencido de que el Patriota está haciendo lo correcto, que esto es “purga de criminales encubiertos”. Que no importa cuántos civiles inocentes caigan. La sola idea me revolvía el estómago hasta las arcadas. ¿Quien su sano juicio haría algo así?.
-Insubordinacion detectada, prodeciendo con el protocolo de la ley organica 14/2015. De hecho. -digo para mi, aún notando el sabor metálico del aire lleno de polvo y cenizas. Mis pulmones arden, pero no importa. Tenía que impedir que James siguiera molestando a Joe o al menos distraerlo lo suficiente para que Joe pueda reaccionar.
Mientras preparo el tiro, podía recordar los días de entrenamiento allá en mi primera base. mis pequeñas manos disparando una pistola más grande de lo que creía poder sostener. Recuerdo la puntería que, de algún modo, mejoré con práctica constante. Todavía llevaba polvo incrustado en las uñas, me lloraban los ojos por el escozor de la arena. pero apunto a James. No sé si es lo correcto, no sé si él reaccionará, pero estoy harta de que la gente muera mientras perdemos el tiempo en peleas absurdas.
-Inciciando proceso disciplinario, según el protoco, el castigo debe de ser igual al delito cometido, De hecho procedo a inhabilitar al soldado. Chishi chūsha
La mano me temblaba, era normal. estaba a punto de dispararle a un compañero... aunque lo cierto era que nunca le había cogido cariño a ese leon. Era raro, estupido, desagradable para mi forma de ser. Un escalofrío me recorrío la espalda mientras terminaba de elegir en que parte del cuerpo le dispararía. Aunque... si lo que quería de verdad era noquearlo... solo había una opción. Sujeté fuerte el rifle mientras apuntaba por la mira. Decidida, apretaría el gatillo mientras ligeros charcos de veneno se incrustaban alrededor de el arma. El fogonazo de la detonación se expandió a tan sólo un palmo de mi cara, la adrenaliza aun se extendía por mi cuerpo, pude sentir el culatazo en el hombro e instintivamente eché la cabeza atrás para evitar el chorro ardiente que salió por la recámara. El estruendo del disparó se hizo pequeño comparado con el sonido de la arena y las explosiones del pacifista. Mientras la bala giraba en espiral con pequeñas gotas de veneno... que apuntaban directamente a la cabeza del Mink.
Acto seguido, sin preocuparme siquiera de si la bala iba a afectar al Mink, para dejar que mi arma se cayera, aguantandose en mi bandolera para despues acercame unos 10 metros de James y Joe, mientras una ligera concentración de veneno se generaba en la palma de mi mano derecha, confiaba en que mis compañeros serian plenamente capaces de detener al robot, yo no era demasiado util en esa situación.. Pero me ocuparia del Leon.
-Con el poder que tengo en mi mano, James brando eres declarado del delito de insubordinación, procedo a sedarte. De hecho. Dokuya. En ese momento, daría una palmada fuerte en su dirección y una masa de veneno viajaría de forma agresiva contra el.
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