24-02-2025, 12:54 AM
(Última modificación: 24-02-2025, 01:03 AM por Tobias Murray.)
La combinación de ataques había resultado un éxito, cuatro grandes golpes que habían logrado dejar a aquella mole de la marina derribada bocarriba entre chisporroteos y una capa de polvo en suspensión. Su estado era verdaderamente deplorable. El vaquero cada vez veía más claro que aquel humanoide era, o bien un ciborg, o un robot. Fue al escuchar esa peculiar y entrecortada voz digital, cuando pudo confirmar que era la segunda opción. Aquel ridículo sonido hizo estallar tanto a Sasha como a Garnet en sonoras carcajadas y poco le faltó a Tobías para contagiarse. Fue su sentido común el que lo ancló a la razón, animándolo a advertir a sus hermanos que no perdieran la concentración. Al fin y al cabo, la marina estaba detrás de ese ataque.
- Chicos, no bajéis la guard...- Una fuerte explosión interrumpió abruptamente la frase del joven barba naranja y el ataque que iba a lanzar. El origen, el robot. Aquel tipo de máquinas fascinaban a Tobías, solía soñar con que algún día sería capaz de crear algo semejante. Se cubrió el rostro con su único antebrazo tangible instintivamente, evitando que la tierra removida que le alcanzó le entrara en los ojos. Por suerte para él solo eso lo alcanzó, en cambio sus compañero lucían un llamativo afro y heridas serias. Sasha reaccionó al instante asestándole otro temible kanabazo a aquel ser metálico. Garnet y Kenzo parecían algo aturdidos, pero el primero, al volver en si, se vengó con tres patadones en la cabeza. A Tobías le dolieron por la información que se estaba perdiendo con esa paliza, alzando su mano con la palma apuntando hacia sus nakama para reforzar una palabras que nunca salieron de su boca. Era más importante su seguridad que el conocimiento que pudiera aportar aquella obra de ingeniería. Sería muy egoísta por su parte pedirles que no destrozaran más al robot. Kenzo se mantenía estoico cargando con aquellas heridas y una lagrimita que asomaba, tímida, por la comisura de su ojo derecho. Necesitaba atención por delante de los otros dos. La doctora no estaba presente, el siguiente paso debería ser reunirse con ella, pero mientras tanto, el vaquero cargaba con algunas vendas y desinfectantes.
El combate parecía finiquitado, aún así, Tobías se acercó hasta el robot para confirmar su estado. Algún cortocircuito asomaba entre las grietas de aquella armadura blanca. El interior de aquel ser dejó de ser una misterio para el carpintero. Definitivamente no tenía nada orgánico dentro, solo la piel lo parecía, pero no lo podía confirmar a simple vista. El vaquero le lanzó un escupitajo a aquella máquina antes de dirigirse hacia Kenzo para atender sus heridas. No estaban tan mal le había parecido de lejos, nada que Triana no pudiera arreglar, pero él solo podría aplicar unos primeros auxilios. Aquellas quemaduras le iban a escocer durante un buen rato. - Esto te va a escocer un poco. Coge aire y aguántalo. Aprieta bien los puños. - Trató de preparar al jovenzuelo antes de limpiar sus heridas. - Voy. - Tenía algún fragmento de metralla y piedrecitas incrustadas en la piel quemada, que empapó en alcohol antes de pasar la gasa también empapada en el líquido. Entonces cayó en el detalle. - Pero si tu el alcohol no lo vas a notar, jish jish jish. Aún así te va molestar el roce, pero puedes con ello. - Tras las curas, volvió a centrarse en la infernal máquina, inerte. Sería muy llamativo llevárselo con ellos, pero había tanta información en ella que valía la pena el riesgo. Se acercó de nuevo a la mole de metal y se agachó hasta tocarla. Como si fuera de papel, Tobías la alzó frente a él. - Más vale Zushi que fuerza. - Tenían que ir a buscar a Triana y huir de allí cuanto antes, la marina debía de estar cerca. - Lo siento chicos, pero tengo que llevar esto al barco. Me será muy útil para aprender. ¿Me imagináis con un brazo así? - El joven barba naranja simulaba que volvía a tener su brazo derecho y apuntaba en diversas direcciones con él simulando disparos con su boca.
- Chicos, no bajéis la guard...- Una fuerte explosión interrumpió abruptamente la frase del joven barba naranja y el ataque que iba a lanzar. El origen, el robot. Aquel tipo de máquinas fascinaban a Tobías, solía soñar con que algún día sería capaz de crear algo semejante. Se cubrió el rostro con su único antebrazo tangible instintivamente, evitando que la tierra removida que le alcanzó le entrara en los ojos. Por suerte para él solo eso lo alcanzó, en cambio sus compañero lucían un llamativo afro y heridas serias. Sasha reaccionó al instante asestándole otro temible kanabazo a aquel ser metálico. Garnet y Kenzo parecían algo aturdidos, pero el primero, al volver en si, se vengó con tres patadones en la cabeza. A Tobías le dolieron por la información que se estaba perdiendo con esa paliza, alzando su mano con la palma apuntando hacia sus nakama para reforzar una palabras que nunca salieron de su boca. Era más importante su seguridad que el conocimiento que pudiera aportar aquella obra de ingeniería. Sería muy egoísta por su parte pedirles que no destrozaran más al robot. Kenzo se mantenía estoico cargando con aquellas heridas y una lagrimita que asomaba, tímida, por la comisura de su ojo derecho. Necesitaba atención por delante de los otros dos. La doctora no estaba presente, el siguiente paso debería ser reunirse con ella, pero mientras tanto, el vaquero cargaba con algunas vendas y desinfectantes.
El combate parecía finiquitado, aún así, Tobías se acercó hasta el robot para confirmar su estado. Algún cortocircuito asomaba entre las grietas de aquella armadura blanca. El interior de aquel ser dejó de ser una misterio para el carpintero. Definitivamente no tenía nada orgánico dentro, solo la piel lo parecía, pero no lo podía confirmar a simple vista. El vaquero le lanzó un escupitajo a aquella máquina antes de dirigirse hacia Kenzo para atender sus heridas. No estaban tan mal le había parecido de lejos, nada que Triana no pudiera arreglar, pero él solo podría aplicar unos primeros auxilios. Aquellas quemaduras le iban a escocer durante un buen rato. - Esto te va a escocer un poco. Coge aire y aguántalo. Aprieta bien los puños. - Trató de preparar al jovenzuelo antes de limpiar sus heridas. - Voy. - Tenía algún fragmento de metralla y piedrecitas incrustadas en la piel quemada, que empapó en alcohol antes de pasar la gasa también empapada en el líquido. Entonces cayó en el detalle. - Pero si tu el alcohol no lo vas a notar, jish jish jish. Aún así te va molestar el roce, pero puedes con ello. - Tras las curas, volvió a centrarse en la infernal máquina, inerte. Sería muy llamativo llevárselo con ellos, pero había tanta información en ella que valía la pena el riesgo. Se acercó de nuevo a la mole de metal y se agachó hasta tocarla. Como si fuera de papel, Tobías la alzó frente a él. - Más vale Zushi que fuerza. - Tenían que ir a buscar a Triana y huir de allí cuanto antes, la marina debía de estar cerca. - Lo siento chicos, pero tengo que llevar esto al barco. Me será muy útil para aprender. ¿Me imagináis con un brazo así? - El joven barba naranja simulaba que volvía a tener su brazo derecho y apuntaba en diversas direcciones con él simulando disparos con su boca.
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