25-02-2025, 06:35 PM
OST
Kisuke no se sorprendió ante la actitud de Triana, que lo "saludo" fríamente sin mirarle siquiera, puesto que toda su atención estaba puesta en la casa de subastas, en los guardias que custodiaban sus puertas, y, desenvainando sus katanas comenzó a avanzar hacia ellos con paso firme. El antiguo pescador estaba impresionado del aplomo que mostraba la mujer, que lejos de buscar una explicación a lo que había ocurrido en aquel lugar, se fue con decisión hacia los guardias del lugar.
"Tiene un fuerte carácter, aunque sin duda no parece alguien impulsiva."
En cambio, Ashura, por su parte comenzó a gritar a Kisuke en cuanto le reconoció, de que iba a sacarle del comunismo vivo o muerto o algo por el estilo. El capitán revolucionario no entendía aquella asociación de ser revolucionario con el comunismo como tal, pero, ¿quién entiende la mente de un demente?. El enorme pirata avanzó con más rapidez que Triana adelantándola en su camino y dejando tras de si una curiosa estela como de humo, aunque bien podría ser fruto de lo ocurrido en aquel lugar hacía unos momentos con toda la polvareda que se había levantado en los derrumbes, que llamó la atención del antiguo pescador. No obstante, no iba a quedarse como un pasmarote en aquella situación, por lo que, siguió a Triana a unos cuatro metros de distancia en su camino hacia la casa de subastas, con una mano en la empuñadura de Onikiba, su katana.
"Bueno, a ver a qué nos lleva toda esta situación."
En ese momento, cuando el viento se levantaba agitando el polvo que habían originado los derrumbes, así como la chaqueta y el pelo de Triana, y la capa de Kisuke, apareció delante de Ashura, que ya estaba llegando casi donde los guardias, un hombre joven, ataviado con el uniforme de la marina, pero que estaba lleno de galones, con una katana al cinto, y extendiendo su mano hacia Ashura, ordenándole que se detuviese al pirata, anunciando su nombre y título de Almirante de la Marina, y mandando a los tres inesperados "compañeros", que depusieran las armas, mientras bajaba la mano hacia la empuñadura de su espada.
"Joder... está aquí el puto Almirante..."
La situación no podría ser peor, ese tipo debía de ser muy poderoso si ostentaba un cargo semejante. Quizá tenía razón, quizá lo mejor era rendirse. Aquel pensamiento estaba empezando a introducirse en la cabeza de Kisuke, cuando recordó las conversaciones de los lugareños, la banalidad con la que trataban un tema tan turbio como la esclavitud, el racismo que destilaban cada vez que veían a Comi, o a Panda, el desprecio con el que hablaban de los gyojin... Todo aquello era lo que aquel muchacho estaba protegiendo.
"No... rendirse no es una opción... No salí de mi hogar dejando mi vida de pescador para salir con el rabo entre las piernas ante los opresores del pueblo..."
Con esa resolución en mente, sacó un cigarro y se lo prendió, para luego desenvainar sus katanas y colocarse en guardia, sabía que su enemigo esta vez era mucho más poderoso de todo lo que habían enfrentado hasta el momento, o al menos, eso era lo que sugería el cargo que ostentaba, pero no iban a darle una victoria fácil, al menos él no.
-No te precipites, mocoso... El que quiere peces tiene que mojarse el culo.
"Tiene un fuerte carácter, aunque sin duda no parece alguien impulsiva."
En cambio, Ashura, por su parte comenzó a gritar a Kisuke en cuanto le reconoció, de que iba a sacarle del comunismo vivo o muerto o algo por el estilo. El capitán revolucionario no entendía aquella asociación de ser revolucionario con el comunismo como tal, pero, ¿quién entiende la mente de un demente?. El enorme pirata avanzó con más rapidez que Triana adelantándola en su camino y dejando tras de si una curiosa estela como de humo, aunque bien podría ser fruto de lo ocurrido en aquel lugar hacía unos momentos con toda la polvareda que se había levantado en los derrumbes, que llamó la atención del antiguo pescador. No obstante, no iba a quedarse como un pasmarote en aquella situación, por lo que, siguió a Triana a unos cuatro metros de distancia en su camino hacia la casa de subastas, con una mano en la empuñadura de Onikiba, su katana.
"Bueno, a ver a qué nos lleva toda esta situación."
En ese momento, cuando el viento se levantaba agitando el polvo que habían originado los derrumbes, así como la chaqueta y el pelo de Triana, y la capa de Kisuke, apareció delante de Ashura, que ya estaba llegando casi donde los guardias, un hombre joven, ataviado con el uniforme de la marina, pero que estaba lleno de galones, con una katana al cinto, y extendiendo su mano hacia Ashura, ordenándole que se detuviese al pirata, anunciando su nombre y título de Almirante de la Marina, y mandando a los tres inesperados "compañeros", que depusieran las armas, mientras bajaba la mano hacia la empuñadura de su espada.
"Joder... está aquí el puto Almirante..."
La situación no podría ser peor, ese tipo debía de ser muy poderoso si ostentaba un cargo semejante. Quizá tenía razón, quizá lo mejor era rendirse. Aquel pensamiento estaba empezando a introducirse en la cabeza de Kisuke, cuando recordó las conversaciones de los lugareños, la banalidad con la que trataban un tema tan turbio como la esclavitud, el racismo que destilaban cada vez que veían a Comi, o a Panda, el desprecio con el que hablaban de los gyojin... Todo aquello era lo que aquel muchacho estaba protegiendo.
"No... rendirse no es una opción... No salí de mi hogar dejando mi vida de pescador para salir con el rabo entre las piernas ante los opresores del pueblo..."
Con esa resolución en mente, sacó un cigarro y se lo prendió, para luego desenvainar sus katanas y colocarse en guardia, sabía que su enemigo esta vez era mucho más poderoso de todo lo que habían enfrentado hasta el momento, o al menos, eso era lo que sugería el cargo que ostentaba, pero no iban a darle una victoria fácil, al menos él no.
-No te precipites, mocoso... El que quiere peces tiene que mojarse el culo.
resumen de turno
karma
akuma no mi
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