[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) Alas Negras VS Patriota
#17
Sasha, con su kanabo en alto, había reducido al robot a poco más que un montón de chatarra inerte. Lo observé con incredulidad mientras el brillo de sus ojos artificiales se apagaba por completo. No me esperaba que esa cabeza hueca tuviera tanta fuerza, pero ahí estaba la prueba irrefutable de su poder. -Huh… supongo que eres más fuerte de lo que pensaba- Murmuré, aunque lo suficientemente bajo como para que no lo escuchara. No iba a inflarle el ego más de la cuenta. Pero no tuve mucho tiempo para seguir sorprendiéndome. Mi cuerpo estaba cubierto de quemaduras, la batalla me había dejado bastante maltrecho. Sentía un escozor en cada rasguño y un dolor punzante en los lugares donde había recibido golpes más fuertes. No era nada grave, pero definitivamente necesitaba algo de atención.

Cuando pedí ayuda, fue Tobías quien se acercó. Con su eterna actitud despreocupada, sacó su equipo de curaciones y empezó a atender mis heridas con precisión. Mientras limpiaba una de las cortadas con alcohol, dejó escapar una risa burlona, haciendo referencia a mi habilidad. Solté una carcajada y le respondí con una sonrisa ancha, golpeándome el pecho con orgullo. -¡Eso es verdad, soy el chico alcohol! ¡Muchas gracias por tu ayuda, Tobías!- Levanté un pulgar hacia él y añadí con mi risa característica. -¡Eres el número dos, justo después de mí! ¡Shajajajajajaja!-

Justo después, me sorprendí cuando Sasha, quien hacía un ratito me había tratado como si fuera un estorbo, se acercó a mí con el ceño fruncido, pero con un gesto que no esperaba en absoluto. Se agachó, extendiéndome el botiquín sin decir una sola palabra. La miré fijamente, parpadeando un par de veces. Mi primer instinto fue sospechar. Después de todo, no era alguien que soliera actuar con amabilidad sin razón aparente, y hasta hacía unos minutos, su actitud conmigo había sido… bueno, menos que amigable. Pero entonces entendí. No era el tipo de persona que pediría perdón con palabras, probablemente ni siquiera con gestos evidentes. Esto, el simple hecho de ofrecerme ayuda sin burlas de por medio, era su forma de hacerlo.

Una sonrisa se dibujó en mi rostro mientras tomaba el botiquín de sus manos. -Vaya, Sasha, no sabía que tenías botiquín disponible para mí... Muchas gracias.- No esperaba respuesta, y tampoco la necesitaba. Me bastaba con el hecho de que estuviera ahí, haciendo algo que probablemente le costaba más de lo que quería admitir. Pero mi mente no tardó en desviarse hacia algo mucho más importante. -¡Por cierto!- Exclamé con emoción repentina, mirándola con ojos brillantes. -¡Tu forma de lagarto gigante es super ultra mega guay! ¿Qué tipo de lagarto es? ¡Dime, dime! ¡Es que es una pasada! ¡Deberías convertirte más a menudo!- Mis ojos destellaban con pura fascinación, como un niño que acababa de descubrir un nuevo juguete increíble. No era solo por lo imponente que se veía, sino por la transformación en sí misma. Me encantaban los bichos, los animales raros, y Sasha en su forma bestial era algo digno de admirar.

La voz de Garnet llegó a mis oídos con un tono seco, casi aburrido, como si supiera de antemano que no iba a hacerle caso. Me dijo que no me hiciera el duro y que me centrara en recuperarme. Rodé los ojos con exageración, dejando escapar un suspiro teatral. Claro, como si fuera tan sencillo. Mi cuerpo estaba magullado, me ardían los golpes recientes y, a pesar del alivio que las curas me brindaban, mi mente ya estaba en otra cosa. Algo mucho más importante. ¿Donde diablos estaba Jolyne? Miré a mi alrededor con el ceño fruncido, buscando su figura entre los escombros, entre el polvo que aún flotaba tras la batalla. Pero no la vi. No estaba donde se suponía que debía estar. Un nudo incómodo se instaló en mi estómago, y una punzada de ansiedad comenzó a recorrerme la espalda. -¡JOLYNE!- Grité, llevándome las manos alrededor de la boca para que mi voz retumbara con más fuerza. Mi llamado resonó en el aire, pero no hubo respuesta inmediata.

Un pequeño cosquilleo de preocupación se arrastró por mi pecho. ¿Dónde estaba? ¿Había salido herida? ¿O acaso se había alejado sin decir nada? Garnet, con su habitual tono práctico, cortó mi momento de inquietud, diciendo que debíamos buscar la casa de subastas. Su voz me trajo de vuelta al presente, y aunque mi mente aún estaba enfocada en Jolyne, entendí que había prioridades. Si ella estaba bien, seguramente nos encontraríamos en el camino. Si no… bueno, más razón para movernos rápido.

No tardé en abrir aquel botiquín que me dió Sasha, sintiendo cómo cada músculo de mi cuerpo protestaba con punzadas de dolor, para comenzar a aplicarme las vendas y el desinfectante con movimientos torpes pero decididos. A cada roce con la herida, sentía un ardor desagradable, pero nada que no pudiera soportar. He pasado por peores. Mientras trabajaba en mis curaciones, supe que no podíamos perder más tiempo. La casa de subastas era el siguiente destino lógico. Si nuestra misión iba a continuar, necesitábamos movernos ya. -Sí, mejor nos vamos para allá- Dije, atando la última venda con un nudo firme. -Seguro que Triana ha ido allí y nos está esperando.-

Triana. Su nombre me cruzó la mente como una chispa. Ella no era del tipo que se quedaba quieta sin hacer nada. Si había un lugar donde buscar respuestas o encontrar problemas, ella estaría en el centro de todo. Y si había alguna pista sobre lo que estaba pasando, lo más probable era que ya la estuviera persiguiendo. Comencé a estirarme con cuidado para probar qué tan bien podía moverme después de las curaciones. Dolía, claro, pero al menos podía seguir adelante. Miré a los demás con una sonrisa cansada pero decidida.

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Alas Negras
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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) Alas Negras VS Patriota - por Kenzo D. Fujiwara - 25-02-2025, 09:37 PM

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