27-02-2025, 01:50 AM
Unas horas mas tarde...
Desperté en la madrugada con Maeve recostada sobre mi pecho, el silencio de la noche reinaba solo interrumpido por el crujir de la madera y el aire que hacía mecer las ramas de los árboles circundantes a la casa, la respiración profunda y calmada de mi mujer me mantenía en un estado de calma y si le sumábamos el poder ver el rostro de la misma bañado por la luz de la luna que entraba por la ventana, haciendo que su pálida piel pareciera emitir un brillo místico, me hacía pensar que todo estaba bien y que nada podía pasar, pero no pasó mucho hasta que se escuchó un tremendo golpe fuera de la casa, seguido del ruido de un árbol cayendo por la fuerza de la inercia en el absoluto silencio de la noche, ambos nos sobresaltamos y se comenzó a escuchar jaleo por la casa, me puse los pantalones mientras Maeve se colocaba los propios y una camiseta de tirantes y ambos salimos corriendo a ver que estaba pasando.
Maeve salió despedida hacia la habitación de Lyza y yo bajé las escaleras para encontrarme a Powder con cara de espanto mirando hacia la puerta de la casa, la cual estaba abierta de par en par, mi hermana apenas pudo levantar el brazo para señalar lo que estaba viendo y al estirar su brazo las pocas nubes que ocultaban parte de la luz de la luna se movieron por el viento que comenzaba a aullar, la luz baño su cuerpo y la vi llena de heridas, a su lado estaba papá inconsciente con una herida bastante fea en el pecho, gire mi cabeza hacia fuera nuevamente y parecía que Ridel estaba peleando contra alguien, aunque no lograba ver bien quien o que era su enemigo, Maeve por su parte apareció con la cara desencajada.
"ZORAK! ¡LA NIÑA NO ESTÁ EN SU CUARTO!"
Antes de poder girarme a ver a Maeve pude ver que lo que fuera que estaba peleando con Ridel tenía algo bajo su brazo derecho, podría reconocer ese brillo plateado en cualquier parte, salí despedido sin mediar palabra hacia donde estaban peleando mi maestro y lo que fuera que nos estaba atacando, si el maldito hijo de puta se atrevía a poner un solo dedo encima de mi pequeña princesa le haría pagar con algo peor que la muerte, cuando estaba apenas a dos metros del conflicto mi maestro se dirigió hacia mí sin mirar atrás.
"Esa cosa tiene a Lyza."
Yo apreté el paso mientras lo que fuera eso lanzaba un golpe a Ridel el cual aún protegiendose en su guardia salia despedido y pasaba volando a mi derecha, impactando con la pared de piedra de la casa, haciendo que estallara en pedazos.
"SUELTA A MI HIJA!"
Espeté mientras lanzaba un golpe hacia lo que parecía una sombra con seis ojos rojos, mi puño fue frenado en seco por el suyo, haciendo que al chocar resonase el golpe por todo el terreno adyacente a la casa, pero sabía que no estaba solo en esto y casi al mismo tiempo que nuestros puños chocaron un plumaje blanco pasó fugaz a mi izquierda, seguida del chasquido de un látigo el cual se había cerrado sobre el cuello de la monstruosa sombra, Maeve había llegado con todo dispuesta a proteger a nuestra hija, yo por mi parte lancé un golpe justo al codo del brazo derecho de esa cosa, haciendo que liberase a la niña y Maeve no dudo en recogerla.
"Llévala a dentro, cuando acabe con él os seguiré."
Le dije mientras pasaba a mi lado como una exhalación metiéndose en casa con la niña inconsciente en brazos, esta cosa era lo suficientemente fuerte para haber vencido a Powder, Papá y Ridel, así que una cosa estaba clara, no debía menospreciarla.
"Quien eres, que quieres de nosotros."
Mi tono autoritario se vio roto en mil pedazos cuando la sombra comenzó a reír como un demente, dejando a la vista unos dientes afilados muy parecidos a los míos.
"Ya sabes quién soy pequeño mestizo soñador, TENÍAMOS UN TRATO!"
La sombra comenzó a tomar una forma más parecida a la de un lobo, pero un lobo monstruoso de un color negro más profundo que la noche misma, un lobo con seis ojos rojos que me miraban directamente y que me parecían extrañamente familiares, lancé un combo de golpes y los esquivo todos con gran facilidad, para después levantarse volviendo a tener forma humanoide, esta vez, sin embargo, comenzaron a salir hilos de sus manos y pies, hilos negros que comenzaban a recubrir su cuerpo haciendo una suerte de armadura negra, pero esto era imposible, según Kisuke los poderes de las frutas del diablo son únicos y esta cosa estaba usando el poder de mi fruta, pero... quien era Kisuke? No lograba recordarlo por alguna razón, pero este no era el momento de perder el tiempo dándole vueltas a la cabeza, la bestia ahora erguida comenzó a aullar y se lanzó hacia mi golpeándome de tal manera que hizo que el aire de mis pulmones se escapase de los mismos en un suspiro.
"TENÍAMOS UN TRATO MESTIZO MENTIROSO!"
Seguía gritando mientras me golpeaba una y otra vez, sin poder hacer yo nada para cubrirme de sus golpes, por acto reflejo mis dedos tomaron la posición de una garra de dragón y mis dedos se recubrieron de hilos haciendo que realmente pareciesen las uñas del mismo animal mitológico, la bestia estaba cerca de golpearme de nuevo y aproveche su propia inercia para golpearlo con todas mis fuerzas, golpee en la cara del mismo, en su lado izquierdo del rostro y la armadura salió despedida así como la sombra que cubría esa parte de su rostro, me quedé en shock al ver mi propio rostro devolviéndome la mirada, qué mierda estaba pasando aquí, es que acaso esto era una pesadilla?
Desperté en la madrugada con Maeve recostada sobre mi pecho, el silencio de la noche reinaba solo interrumpido por el crujir de la madera y el aire que hacía mecer las ramas de los árboles circundantes a la casa, la respiración profunda y calmada de mi mujer me mantenía en un estado de calma y si le sumábamos el poder ver el rostro de la misma bañado por la luz de la luna que entraba por la ventana, haciendo que su pálida piel pareciera emitir un brillo místico, me hacía pensar que todo estaba bien y que nada podía pasar, pero no pasó mucho hasta que se escuchó un tremendo golpe fuera de la casa, seguido del ruido de un árbol cayendo por la fuerza de la inercia en el absoluto silencio de la noche, ambos nos sobresaltamos y se comenzó a escuchar jaleo por la casa, me puse los pantalones mientras Maeve se colocaba los propios y una camiseta de tirantes y ambos salimos corriendo a ver que estaba pasando.
Maeve salió despedida hacia la habitación de Lyza y yo bajé las escaleras para encontrarme a Powder con cara de espanto mirando hacia la puerta de la casa, la cual estaba abierta de par en par, mi hermana apenas pudo levantar el brazo para señalar lo que estaba viendo y al estirar su brazo las pocas nubes que ocultaban parte de la luz de la luna se movieron por el viento que comenzaba a aullar, la luz baño su cuerpo y la vi llena de heridas, a su lado estaba papá inconsciente con una herida bastante fea en el pecho, gire mi cabeza hacia fuera nuevamente y parecía que Ridel estaba peleando contra alguien, aunque no lograba ver bien quien o que era su enemigo, Maeve por su parte apareció con la cara desencajada.
"ZORAK! ¡LA NIÑA NO ESTÁ EN SU CUARTO!"
Antes de poder girarme a ver a Maeve pude ver que lo que fuera que estaba peleando con Ridel tenía algo bajo su brazo derecho, podría reconocer ese brillo plateado en cualquier parte, salí despedido sin mediar palabra hacia donde estaban peleando mi maestro y lo que fuera que nos estaba atacando, si el maldito hijo de puta se atrevía a poner un solo dedo encima de mi pequeña princesa le haría pagar con algo peor que la muerte, cuando estaba apenas a dos metros del conflicto mi maestro se dirigió hacia mí sin mirar atrás.
"Esa cosa tiene a Lyza."
Yo apreté el paso mientras lo que fuera eso lanzaba un golpe a Ridel el cual aún protegiendose en su guardia salia despedido y pasaba volando a mi derecha, impactando con la pared de piedra de la casa, haciendo que estallara en pedazos.
"SUELTA A MI HIJA!"
Espeté mientras lanzaba un golpe hacia lo que parecía una sombra con seis ojos rojos, mi puño fue frenado en seco por el suyo, haciendo que al chocar resonase el golpe por todo el terreno adyacente a la casa, pero sabía que no estaba solo en esto y casi al mismo tiempo que nuestros puños chocaron un plumaje blanco pasó fugaz a mi izquierda, seguida del chasquido de un látigo el cual se había cerrado sobre el cuello de la monstruosa sombra, Maeve había llegado con todo dispuesta a proteger a nuestra hija, yo por mi parte lancé un golpe justo al codo del brazo derecho de esa cosa, haciendo que liberase a la niña y Maeve no dudo en recogerla.
"Llévala a dentro, cuando acabe con él os seguiré."
Le dije mientras pasaba a mi lado como una exhalación metiéndose en casa con la niña inconsciente en brazos, esta cosa era lo suficientemente fuerte para haber vencido a Powder, Papá y Ridel, así que una cosa estaba clara, no debía menospreciarla.
"Quien eres, que quieres de nosotros."
Mi tono autoritario se vio roto en mil pedazos cuando la sombra comenzó a reír como un demente, dejando a la vista unos dientes afilados muy parecidos a los míos.
"Ya sabes quién soy pequeño mestizo soñador, TENÍAMOS UN TRATO!"
La sombra comenzó a tomar una forma más parecida a la de un lobo, pero un lobo monstruoso de un color negro más profundo que la noche misma, un lobo con seis ojos rojos que me miraban directamente y que me parecían extrañamente familiares, lancé un combo de golpes y los esquivo todos con gran facilidad, para después levantarse volviendo a tener forma humanoide, esta vez, sin embargo, comenzaron a salir hilos de sus manos y pies, hilos negros que comenzaban a recubrir su cuerpo haciendo una suerte de armadura negra, pero esto era imposible, según Kisuke los poderes de las frutas del diablo son únicos y esta cosa estaba usando el poder de mi fruta, pero... quien era Kisuke? No lograba recordarlo por alguna razón, pero este no era el momento de perder el tiempo dándole vueltas a la cabeza, la bestia ahora erguida comenzó a aullar y se lanzó hacia mi golpeándome de tal manera que hizo que el aire de mis pulmones se escapase de los mismos en un suspiro.
"TENÍAMOS UN TRATO MESTIZO MENTIROSO!"
Seguía gritando mientras me golpeaba una y otra vez, sin poder hacer yo nada para cubrirme de sus golpes, por acto reflejo mis dedos tomaron la posición de una garra de dragón y mis dedos se recubrieron de hilos haciendo que realmente pareciesen las uñas del mismo animal mitológico, la bestia estaba cerca de golpearme de nuevo y aproveche su propia inercia para golpearlo con todas mis fuerzas, golpee en la cara del mismo, en su lado izquierdo del rostro y la armadura salió despedida así como la sombra que cubría esa parte de su rostro, me quedé en shock al ver mi propio rostro devolviéndome la mirada, qué mierda estaba pasando aquí, es que acaso esto era una pesadilla?
ambas apariencias de la bestia

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