[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) Alas Negras VS Patriota
#23
Le dediqué una mirada de admiración a Sasha, al contarme que poseía una fruta super extraña con un poder de convertirse en un rinoceronte con tres cuernos. Eso era increible. Por otro lado, estar con Tobias siempre me resultaba reconfortante. Era como estar cerca de una brisa suave en un día de calor, como encontrar un lugar seguro en medio del caos. Había algo en su presencia que traía calma, como si nada pudiera salirse de control cuando él estaba cerca. No hablaba demasiado, pero tampoco necesitaba hacerlo. Su manera de moverse, de observar las cosas con aquella paciencia inquebrantable, me hacía sentir que todo tenía un propósito, que cada pequeño detalle podía esconder un significado más profundo. Lo observé mientras levantaba los restos del robot destrozado, con aquella facilidad suya que parecía desafiar la lógica. Sonreí sin darme cuenta. Tobias no se limitó a sostener los restos, sino que comenzó a examinarlos con interés genuino, sus ojos moviéndose de un lado a otro, analizando cada pieza como si pudiera descifrar su historia solo con mirarlas. Me quedé en silencio, simplemente disfrutando de la escena. Era curioso cómo algo tan inerte y frío como aquel montón de metal podía despertar tanta curiosidad en él. Yo solo veía un montón de chatarra, pero Tobias veía algo más. Quizás engranajes ocultos, mecanismos secretos, o tal vez simplemente un rompecabezas esperando ser resuelto.

No pude evitar dar un respingo cuando Jolyne apareció de la nada. ¡Siempre había estado allí! Y yo, tan distraído con nuestra lucha que ni siquiera la había notado. Su poder era increíble, hacerse invisible a voluntad, ¡Eso era un auténtico regalo del destino! Imaginar todas las cosas que podía hacer con una habilidad así me hacía hervir de emoción. Espiar conversaciones secretas, robar comida sin que nadie se diera cuenta, asustar a la gente en los momentos más inoportunos… ¡Las posibilidades eran infinitas! Pero si eso ya me parecía una locura, lo que vino después casi me hace caer de espaldas. Jolyne sacó una larga lengua de su boca, una grotesca pero fascinante extensión de carne húmeda y brillante, y me dijo que podía curarme con su saliva.

-¡ESTO ES INCREÍBLE!- Exclamé, sintiendo cómo la emoción me hacía vibrar por dentro. -¡TIENES EL PODER DE LOS PODERES!- Dio igual que Tobias estuviera ocupado con su robot o que Jolyne me mirara con una mezcla de orgullo y diversión. En mi cabeza, aquella revelación era algo tan impresionante como si me hubiera dicho que podía volar o disparar rayos por los ojos. Me puse en posición heroica, abriendo los brazos como si me ofreciera en sacrificio. -¡CÚRAME CON TODO LO QUE TENGAS, JOLYNE!- Casi podía imaginarlo. ¿Me escupiría un chorro de energía mágica? ¿Me lamería la piel y desaparecerían las heridas al instante? ¿Tendría un sabor especial, como la miel o la menta? No tenía ni idea, pero una cosa era segura: esto tenía que ser una de las mejores cosas que había visto en mi vida.

La risa aún vibraba en mi garganta, el entusiasmo chisporroteaba en mi pecho, y todo el ambiente parecía sacado de una de esas aventuras con las que siempre había soñado. Estábamos juntos, nos divertíamos, todo era increíble. Hasta que Garnet habló. No fue el tono de su voz lo que me hizo detenerme en seco, sino la urgencia en sus palabras. Sus ojos reflejaban algo que rara vez veía en él, y eso era alarma. Viene gente. Mi cuerpo reaccionó antes de que mi mente procesara del todo lo que estaba ocurriendo. Me giré bruscamente y, al hacerlo, mi corazón pareció dar un vuelco en mi pecho. Vaya si venía gente.

Ante nosotros, un enorme ejército de la Marina avanzaba con la disciplina implacable de una tormenta de acero. Filas y filas de soldados perfectamente organizados, sus uniformes blancos brillaban bajo la luz, sus botas resonaban en el suelo con un ritmo marcial que se clavaba en mis oídos como un tambor de guerra. Eran muchos, demasiados. Pero lo que más me llamó la atención fue la figura que marchaba al frente de todos. Una mujer de cabellos oscuros, vestida completamente de rojo, con una enorme espada descansando sobre su espalda. Su sola presencia imponía, como si la sangre que teñía su atuendo estuviera ahí para recordar a todos lo que pasaba con aquellos que se interponían en su camino. Garnet no lo dudó. En cuanto vio la situación, se lanzó a la carrera directo hacia ellos. Era de esperar. Él nunca huía, nunca vacilaba. Era un torbellino de fuego y caos en el campo de batalla. Sasha tampoco dudó, y se lanzó a por aquellos marines. Y yo no iba a ser menos. Sentí cómo la adrenalina recorría mi cuerpo, acelerando mis latidos, encendiendo cada músculo como una mecha a punto de explotar. Sin pensarlo dos veces, corrí detrás de Garnet, con una sonrisa ancha y feroz en el rostro por la emoción de batallar con mis compañeros.

El estruendo de la batalla se desató a mi alrededor en cuestión de segundos. El choque era inminente, y yo estaba listo para repartir tanta leña como pudiera. Los primeros soldados intentaron detenerme con sus sables y rifles, pero mis movimientos eran demasiado rápidos, demasiado impredecibles. Me deslicé entre ellos, esquivando golpes con la agilidad de un animal salvaje, atacando con puñetazos y patadas que resonaban en sus cuerpos como martillazos contra el metal. Los gritos de la batalla me rodeaban: órdenes gritadas, gruñidos de esfuerzo, el choque de las espadas y los disparos perforando el aire. Pero en medio del caos, algo llamó mi atención. Garnet se desvió. Lo vi abrirse paso como un demonio, ignorando a los marines rasos y fijando su vista en la capitana de rojo. La forma en que la encaraba… no cabía duda de que iba directo a por ella. Una pelea entre dos fuerzas imparables estaba a punto de comenzar. Sonreí muy confiado. Eso significaba que el resto quedaba en nuestras manos.

No me preocupé por buscar a los demás, pero algo en mi interior me decía que todos estaban haciendo lo mismo, luchar con todo lo que tenían. Me giré justo a tiempo para ver a otro grupo de marines abalanzarse sobre mí. Sus rostros estaban llenos de furia y determinación, creyendo que podrían detenerme. Crucé los nudillos y, con una carcajada feroz, me lancé de nuevo al combate.


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Alas Negras
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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (III) Alas Negras VS Patriota - por Kenzo D. Fujiwara - 28-02-2025, 02:44 PM

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