01-03-2025, 11:36 PM
Su ofensiva había sido efectiva. Aquel robot parecía estar en las últimas, pero lamentablemente seguía en pie y tan peligroso como antes. Comi, por su parte, se estaba encargando de aquel niño y el Patriota no daba señales de estar mínimamente interesado en su presencia. Esto debía seguir así. Don Bambú retrocedió exitosamente y se estaba preparando para su siguiente ataque cuando el robot empezó a elevarse con el poder de sus turbinas medio metro por encima del suelo. En un abrir y cerrar de ojos, aquella abominación tecnológica se encontraba delante suya. Ni siquiera vio venir el brutal golpe que se le venía encima. Cuando las dos manos del PX-00 impactaron en su coronilla, Don Bambú sintió como si su cráneo se estuviera partiendo en dos. Sus ojos se pusieron en blanco y una abundante cantidad de sangre había empezado a salir por entre los huecos entre sus dientes. Sintió como si su mundo se apagase de repente, pero no podía permitirse caer inconsciente en una situación como aquella. Sin saber muy bien qué estaba haciendo por el dolor lanzó su puño derecho hacia delante, impactando en la pierna izquierda del Patriota, pero aquello sería sin duda insuficiente. —No puedo ceder ahora... —Se dijo a sí mismo. Su Kenbunshoku volvió a extenderse en un radio de 50 metros. La presencia de Comi cercana al niño le daba fuerzas. —Hay que dar ejemplo. La Revolución no debe perder, no cuando mi camarada lo ha dado todo. —El robot levitaba justo delante de él, pero no lo hacía a demasiada altura. Ahora que su cabeza volvía a estar despejada sabía lo que tenía que hacer. El suelo se deformó ligeramente bajo el peso de sus pies, síntoma de que su naturaleza había sido modificada de nuevo. Don Bambú dio un paso en diagonal hacia su derecha para encararse con el Patriota y no afectar a Comi con su ataque de ninguna forma en caso de fallar o de que la ola siguiera su curso tras impactarle al Patriota. —¡TSUNAMI! —Con este aviso, aunque el robot podría verlo perfectamente de todas formas, Don Bambú lanzó un potentísimo puñetazo con su izquierda hacia la superficie sobre la que estaba de pie. El suelo se contorsionó de forma violenta y una enorme ola de suelo surgió a los pies del Patriota, elevándose una altura de seis metros y, con suerte, llevándoselo por delante en el proceso. Tras esto, Don Bambú se cubriría el torso con ambos brazos en cruz por si el Patriota decidía atacarle a esa zona y él no podía reaccionar a tiempo.
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