03-03-2025, 12:12 PM
Como si fuera todo un estratega, un movimiento inteligente y previsor por parte de Viktor hizo que llamara con antelación a su buen y viejo amigo Joe Joestar, a escondidas del resto del gremio y con antelación, anticipándose a la orden de su jefe de llamar al vicealmirante. Aún con aquella maravillosa jugada que favorecía con creces al marine, Joe no supo aprovechar bien la situación, dando una respuesta al líder de Magna que no fue para nada afortunada. Habiéndole dado largas al enmascarado y rechazando darle aquellos 200 millones - cantidad que Shoto estimaba aún más mayor - que había pedido Sohem, el cazarrecompensas podía sentir una ira inigualable brotando desde su interior, pues le habían negado una de las cosas que más quería - si no la que más -, una buena montaña de berries.
Habiéndole colgado repentinamente y de mala gana e interrumpiendo cualquier otro intercambio de palabras que podrían haber tenido, el líder de Magna puso los puntos sobre las íes: Patriota que se encontraran, Patriota que desmantelarían a hostias y que devolverían al gobierno mundial a cambio de una suma aún más mayor de dinero. Ahora sí, que le iban a enseñar de verdad que eran los daños y "prepucios", o como se dijera aquella intrincada palabra. No cabía dudas en el que el monstruoso poder que poseía el enmascarado y el lupino espadachín podían hacer someter a cualquier persona y cosa. Estaba claro que por su parte no habría alguna clase de contratiempo pero, ¿sería lo mismo para Shoto? El propio científico ya dejaba entrever lo inferior que era bélicamente respecto a su compañero y jefe e incluso, el mero hecho de permanecer cercano al líder de Magna, ya suponía un verdadero peligro para su supervivencia. Fuere como fuere, tras la orden alta y clara de Sohem, la tríada de cazarrecompensas - como si de tres hombres vestidos completamente de negro se tratara - se encaminaba hacia cualquier rincón del archipiélago donde pudiera haber algunos de los muchos juguetes que controlaba el Gobierno Mundial. Pronto y paulatinamente, los comercios, bullicio y hangares propios de los astilleros y zona mercantil del manglar 0 irían desapareciendo hasta arribar al siguiente islote dónde, por suerte para los cazarrecompensas, podían hacerse con otro valioso cachivache del Gobierno Mundial.
Habiéndole colgado repentinamente y de mala gana e interrumpiendo cualquier otro intercambio de palabras que podrían haber tenido, el líder de Magna puso los puntos sobre las íes: Patriota que se encontraran, Patriota que desmantelarían a hostias y que devolverían al gobierno mundial a cambio de una suma aún más mayor de dinero. Ahora sí, que le iban a enseñar de verdad que eran los daños y "prepucios", o como se dijera aquella intrincada palabra. No cabía dudas en el que el monstruoso poder que poseía el enmascarado y el lupino espadachín podían hacer someter a cualquier persona y cosa. Estaba claro que por su parte no habría alguna clase de contratiempo pero, ¿sería lo mismo para Shoto? El propio científico ya dejaba entrever lo inferior que era bélicamente respecto a su compañero y jefe e incluso, el mero hecho de permanecer cercano al líder de Magna, ya suponía un verdadero peligro para su supervivencia. Fuere como fuere, tras la orden alta y clara de Sohem, la tríada de cazarrecompensas - como si de tres hombres vestidos completamente de negro se tratara - se encaminaba hacia cualquier rincón del archipiélago donde pudiera haber algunos de los muchos juguetes que controlaba el Gobierno Mundial. Pronto y paulatinamente, los comercios, bullicio y hangares propios de los astilleros y zona mercantil del manglar 0 irían desapareciendo hasta arribar al siguiente islote dónde, por suerte para los cazarrecompensas, podían hacerse con otro valioso cachivache del Gobierno Mundial.
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