Si alguien escribía mi historia y controlaba mi destino, ciertamente no solo jugaba a los favoritos en mi contra, sino que no tenía para nada talento para los giros de trama, ¿Pero qué puedo decir? mi vida se había reducido a ser un personaje más en una historia que nunca me iba a dar la razón, salvo una que otra migaja como esperando que le agradecieran. Y no, mi madre Mira no crió a un mendigo, además, así era la vida de nosotros los piratas y así sería siempre. Nosotros luchamos y siempre lo haremos contra la corriente y nos oponemos al sistema corrupto de este mundo, incluso cuando el destino les elige a los verdaderos villanos como favoritos. Igual no me gustaría ser amigo del destino. No me gusta que me regalen mis victorias.
Nuevamente la lógica desapareció por un instante, y a pesar de aún no haber completado el movimiento que había empezado, cuando llegué a su lado, el robot de la marina no solo había terminado de dar el paso que pretendía, sino que además se había cubierto, me había visto, había girado a una velocidad mucho más lenta y a la cual pude haber respondido y me volvió a patear en la barbilla, de la misma manera en la que había llegado a nuestro encuentro "Qué loco. Cada vez que me enfrento a la marina, este tipo de cosas pasan. Me imagino que debe ser cosa de la tecnología que los desgraciados de la marina y el gobierno mundial eculubran en secreto. Quizás es alguna clase de tecnología extraña que están probando, o tal vez se deba a alguna fruta del diablo... Debe ser algun extraño poder, como el tipo ese que se volvió gorila pero solo de brazos. La verdad que la tecnología que maneja la marina es mucho más avanzada de la que muestra normalmente al público, y lo que más me entristece es saber que mueven montañas de berries para financiar este tipo de cosas, en lugar de invertir en soluciones a los problemas reales de las personas.
Todo aquello lo pensé en una fracción de segundo, de hecho entre que el robot despegó su pie del suelo y me pegó, lo cual se sintió eterno pero realmente no duró mucho. Cuando el golpe me dió no pude sino pensar en cómo de útil sería haber hecho robots así para que fueran a liberar a los esclavos de la casa de subastas, en lugar de que fuéramos nosotros, un grupete de malandrines y renegados del sistema los únicos dispuestos a ayudar a tal cantidad de personas que estaban siendo vendidas como ganado para el gusto de unos pocos hijos de su grandísima puta madre que se hacían llamar nobles. Incluso si tanto les gustaba chuparle los huevos a los "nobles", ¿por qué la marina y el gobierno no hacían robots de estos y se los daban a los malcriados aquellos para que tuvieran quien hiciera sus labores físicas en lugar de usar gente realmente noble e inocente que tenía vidas, familia y seres queridos por quienes vivir? Ah no, la politiquería y la plata siempre venían primero. La justicia era absoluta y todos eran iguales, decían. Solo que algunos eran más iguales que otros, como decían en el libro ese "Revolución en la Fábrica de Wano" o algo así.
Todo aquello pasó por mi mente en el instante en que el pie del tipejo aquel hizo contacto con mi barbilla. Luego de eso no vi más nada y lo siguiente que pude notar era que yo estaba tirado en el suelo boca abajo y muy adolorido. Aquella tecnología distorsionadora de la realidad de la marina espero que les haya costado una fortuna, porque como siempre digo "lo barato sale caro" y si esa gente hizo un robot con materiales baratos, luego les saldría caro en otro sentido. Quizás no en el monetario, pero sí en otro. Solo espero que no terminen volviéndose locos y haciendo una masacre contra gente inocente, de esa que dicen que les gusta proteger. Sería tremendo golpe mediático si algo así pasara, aunque obviamente lo ocultarían todo moviendo sus influencias.
Total que allí estaba tumbado en el suelo. Cada hueso de mi cuerpo me dolía y aparte mi cara estaba toda pegostiosa por la recina del suelo del manglar 50. No, del mangle 50. Así de atolondrado me dejó aquel ataque que casi me hacía pensar las cosas mal dichas. Me levanté como pude y pude ver a mi lado al Dr. Ben. Al parecer aquella criatura le había hecho víctima de su ira al igual que había hecho conmigo. Sin embargo había algo en su expresión que me dejaba ver que se había comido una arremetida mucho más fuerte que la que me había tocado recibir a mí.
Ben, est-- BLEHG!!!
No pude terminar mi pregunta hacia el mink polar. Dí una dolorosa arcada y de mi boca salió un montón de sangre, mezclada con bilis y saliva. Aquel monstruo maldito sí que me había dado una buena golpiza. Por suerte los demás Mushoku estaban bien y el único otro afectado, el doctor, era muy fuerte y sabía yo que iba a poder sobrevivir a aquello. La tripulación estaba en pie y yo había cumplido mi trabajo como escudo de los más jóvenes.
La sangre salió de mi boca y sentí mi pecho tronar hasta casi romperse por el espasmo. Necesitaba hacer algo. Mis piernas también dolían un montón. A duras penas me podía mantener en pie "maldita sea, si dominara el haki correctamente, esto habría sido mucho más sencillo y no estaría así de hecho mierda". Me limpié la sangre de la boca y Metí la mano en mi bolso, sacando uno de los botiquines que llevaba. Lo miré y supe que no sería suficiente. Lo tiré al suelo justo a mis pies y busqué otro. Todo me daba vueltas y el dolor era intenso. Así que abrí aquel botiquín y tomé una de las pastillas que contenía y empecé a vendar mi cuello, con la esperanza de que la presión me aliviara un poco el dolor y me ayudara a resistir.
B-Ben. Si estás vivo necesito tu ayuda pronto. Ayúdame Doctor-Gin dije mientras otro impulso de tos me alcanzaba. No sabía si Ben estaba consciente para aplicar sus talentos médicos una vez más en mí, así que busqué con la mirada y vi una figura borrosa. Debía ser Kukulkan. Le hice señas de que tomara el botiquín a mi pies y solo alcancé a decirle - Ra-rápido, mientras mis piernas me fallaban e hincaba mi rodilla izquierda en la tierra, no cayendo por completo solamente por la fuerza de mis brazos apoyándose en la pierna derecha. Escupí ahora sí voluntariamente al suelo una vez más. Rojo.
-Necesito que alguien me cure, maldita sea-Gin. Y ayuden a Ben -de nada servía un escudo roto y tenía que resistir.
Nuevamente la lógica desapareció por un instante, y a pesar de aún no haber completado el movimiento que había empezado, cuando llegué a su lado, el robot de la marina no solo había terminado de dar el paso que pretendía, sino que además se había cubierto, me había visto, había girado a una velocidad mucho más lenta y a la cual pude haber respondido y me volvió a patear en la barbilla, de la misma manera en la que había llegado a nuestro encuentro "Qué loco. Cada vez que me enfrento a la marina, este tipo de cosas pasan. Me imagino que debe ser cosa de la tecnología que los desgraciados de la marina y el gobierno mundial eculubran en secreto. Quizás es alguna clase de tecnología extraña que están probando, o tal vez se deba a alguna fruta del diablo... Debe ser algun extraño poder, como el tipo ese que se volvió gorila pero solo de brazos. La verdad que la tecnología que maneja la marina es mucho más avanzada de la que muestra normalmente al público, y lo que más me entristece es saber que mueven montañas de berries para financiar este tipo de cosas, en lugar de invertir en soluciones a los problemas reales de las personas.
Todo aquello lo pensé en una fracción de segundo, de hecho entre que el robot despegó su pie del suelo y me pegó, lo cual se sintió eterno pero realmente no duró mucho. Cuando el golpe me dió no pude sino pensar en cómo de útil sería haber hecho robots así para que fueran a liberar a los esclavos de la casa de subastas, en lugar de que fuéramos nosotros, un grupete de malandrines y renegados del sistema los únicos dispuestos a ayudar a tal cantidad de personas que estaban siendo vendidas como ganado para el gusto de unos pocos hijos de su grandísima puta madre que se hacían llamar nobles. Incluso si tanto les gustaba chuparle los huevos a los "nobles", ¿por qué la marina y el gobierno no hacían robots de estos y se los daban a los malcriados aquellos para que tuvieran quien hiciera sus labores físicas en lugar de usar gente realmente noble e inocente que tenía vidas, familia y seres queridos por quienes vivir? Ah no, la politiquería y la plata siempre venían primero. La justicia era absoluta y todos eran iguales, decían. Solo que algunos eran más iguales que otros, como decían en el libro ese "Revolución en la Fábrica de Wano" o algo así.
Todo aquello pasó por mi mente en el instante en que el pie del tipejo aquel hizo contacto con mi barbilla. Luego de eso no vi más nada y lo siguiente que pude notar era que yo estaba tirado en el suelo boca abajo y muy adolorido. Aquella tecnología distorsionadora de la realidad de la marina espero que les haya costado una fortuna, porque como siempre digo "lo barato sale caro" y si esa gente hizo un robot con materiales baratos, luego les saldría caro en otro sentido. Quizás no en el monetario, pero sí en otro. Solo espero que no terminen volviéndose locos y haciendo una masacre contra gente inocente, de esa que dicen que les gusta proteger. Sería tremendo golpe mediático si algo así pasara, aunque obviamente lo ocultarían todo moviendo sus influencias.
Total que allí estaba tumbado en el suelo. Cada hueso de mi cuerpo me dolía y aparte mi cara estaba toda pegostiosa por la recina del suelo del manglar 50. No, del mangle 50. Así de atolondrado me dejó aquel ataque que casi me hacía pensar las cosas mal dichas. Me levanté como pude y pude ver a mi lado al Dr. Ben. Al parecer aquella criatura le había hecho víctima de su ira al igual que había hecho conmigo. Sin embargo había algo en su expresión que me dejaba ver que se había comido una arremetida mucho más fuerte que la que me había tocado recibir a mí.
Ben, est-- BLEHG!!!
No pude terminar mi pregunta hacia el mink polar. Dí una dolorosa arcada y de mi boca salió un montón de sangre, mezclada con bilis y saliva. Aquel monstruo maldito sí que me había dado una buena golpiza. Por suerte los demás Mushoku estaban bien y el único otro afectado, el doctor, era muy fuerte y sabía yo que iba a poder sobrevivir a aquello. La tripulación estaba en pie y yo había cumplido mi trabajo como escudo de los más jóvenes.
La sangre salió de mi boca y sentí mi pecho tronar hasta casi romperse por el espasmo. Necesitaba hacer algo. Mis piernas también dolían un montón. A duras penas me podía mantener en pie "maldita sea, si dominara el haki correctamente, esto habría sido mucho más sencillo y no estaría así de hecho mierda". Me limpié la sangre de la boca y Metí la mano en mi bolso, sacando uno de los botiquines que llevaba. Lo miré y supe que no sería suficiente. Lo tiré al suelo justo a mis pies y busqué otro. Todo me daba vueltas y el dolor era intenso. Así que abrí aquel botiquín y tomé una de las pastillas que contenía y empecé a vendar mi cuello, con la esperanza de que la presión me aliviara un poco el dolor y me ayudara a resistir.
B-Ben. Si estás vivo necesito tu ayuda pronto. Ayúdame Doctor-Gin dije mientras otro impulso de tos me alcanzaba. No sabía si Ben estaba consciente para aplicar sus talentos médicos una vez más en mí, así que busqué con la mirada y vi una figura borrosa. Debía ser Kukulkan. Le hice señas de que tomara el botiquín a mi pies y solo alcancé a decirle - Ra-rápido, mientras mis piernas me fallaban e hincaba mi rodilla izquierda en la tierra, no cayendo por completo solamente por la fuerza de mis brazos apoyándose en la pierna derecha. Escupí ahora sí voluntariamente al suelo una vez más. Rojo.
-Necesito que alguien me cure, maldita sea-Gin. Y ayuden a Ben -de nada servía un escudo roto y tenía que resistir.
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