RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (IV) Manglar 48
#2
[personajeinvalido=1574]

El silencio de la marine era desesperante. Sus ojos estaban vidriosos, y su expresión, perdida. El alcohol que había forzado en su garganta parecía haber hecho su trabajo, pero en lugar de soltar la lengua, la había dejado en un estado de aturdimiento casi cómico. Se tambaleaba en el agarre de Garnet, murmurando palabras sin sentido. -¿Quieres más alcohol? ¡Marchando voy! ¡Shajajajajajajajaja!- Solté con una carcajada estruendosa, inflando el pecho, dispuesto a soltar otro chorro de licor puro en su cara.

Y entonces todo cambió. No hubo aviso. No hubo un rugido en el viento ni una señal que alertara de lo que estaba por venir. Solo una fuerza invisible que desgarró el aire y nos arrancó del suelo como si no fuéramos más que hojas secas en una tormenta. Un tornado. Un maldito tornado apareció de la nada, sin previo aviso, sin lógica alguna. El suelo desapareció bajo mis pies, y en un instante, todo fue un caos giratorio de viento y polvo. Sentí cómo mi cuerpo giraba sin control, arrastrado por una fuerza inmensa que me hacía sentir como si fuera un simple juguete en manos de una naturaleza caprichosa. Los gritos se perdieron en el estruendo del viento, y mi visión se llenó de sombras y escombros volando por todas partes. Intenté aferrarme a algo, lo que fuera, pero mis dedos no encontraban nada sólido. La presión del aire me golpeaba por todos lados, haciéndome perder el aliento. Era como si el mundo entero se hubiera vuelto loco, girando y escupiéndonos como si no fuéramos nada.

El mundo giraba sin control. El viento rugía en mis oídos, un estruendo ensordecedor que devoraba cualquier otro sonido. Mi cuerpo era un simple peso muerto en medio de aquel infierno giratorio, lanzado de un lado a otro como si no fuera más que un muñeco de trapo. Podía sentir la presión en mi pecho, el aire arrebatándome el aliento y la vista convirtiéndose en una maraña de sombras y luces distorsionadas. Entonces, en medio del caos, vi algo moverse entre la vorágine de polvo y escombros. No era un árbol, ni una roca. Era algo vivo. Algo que se movía de forma precisa y calculada en medio del desastre. Mi instinto se aferró a ello antes de que mi mente pudiera procesarlo, era Jolyne.

Su cola de camaleón ondeaba en el aire como un látigo flexible, y sin pensarlo dos veces, lancé la mano y me aferré a ella con todas mis fuerzas. Mis dedos se cerraron con desesperación, sintiendo la textura escamosa entre mis palmas. El tirón fue brutal. Mi hombro crujió bajo la presión, pero no lo solté. Me aferré como si mi vida dependiera de ello. Porque, de hecho, lo hacía, y en cuestión de segundos, el tornado nos escupió con una violencia absurda. El suelo se precipitó hacia mí como un puñetazo de piedra y tierra, pero logré girar en el aire y caer rodando, disipando el impacto en la medida de lo posible.

Cuando por fin me reincorporé, miré a mi alrededor, intentando entender dónde demonios había aterrizado. Era un claro. Un espacio enorme y vacío, sin árboles, sin arbustos, sin una sola roca que pudiera servir de escondite. Nada más que suelo firme y un cielo amenazante sobre nuestras cabezas. Un escalofrío recorrió mi espalda. Si alguien intentaba acecharnos, aquí no habría forma de ocultarse. Era el lugar perfecto para una emboscada. Antes de seguir adelante, bajé la mirada y revisé mis manos. Mis guanteletes seguían en su sitio. Moví los pies y sentí la presión de las espinilleras, asegurándome de que no las había perdido en el torbellino. Todo estaba en orden. Entonces comencé a andar. Con pasos firmes, avanzando por aquel vacío sofocante hasta ubicarme a unos veinte metros de Jolyne. -¿Que carajos ha pasado, Jolyne? ¿Tienes alguna idea?-

El tornado nos había barrido sin previo aviso, separándonos del resto de la tripulación como si fuéramos piezas sueltas en un tablero demasiado grande para comprenderlo por completo. Pero no sentí miedo. No era la primera vez que me veía envuelto en el caos y, de seguro, tampoco sería la última. Lo único que realmente me inquietaba era la incertidumbre. Sin embargo, no me preocupé por Garnet, ni por Sasha, ni por Tobías. Aunque me doliera admitirlo, sabía que eran mucho más fuertes que yo. Apreté los dientes, enterrando esa sensación molesta en lo más profundo de mi pecho. No tenía sentido perder el tiempo con cosas que no podía cambiar en este momento. Ahora lo importante era saber qué hacer. Sin mirar a Jolyne, con la vista fija en el horizonte vacío de aquel claro, hablé con voz firme, sin rastro de duda, aunque tampoco con urgencia. -¿Crees que vendrán más marines, Jolyne? ¿Crees que esto lo han provocado ellos? ¿Que carajo ha pasado? ¡Maldita sea!- Entrecerré los ojos, y pude distinguir a una pequeña persona frente a mí, a unos diez metros. Portaba el uniforme de marine, pese a su corta estatura. ¿Quién sería? -Cuidado, Jolyne, parece que vienen más marines, aunque esta vez de tamaño reducido...- Avisé a mi compañera, mientras me posicionaba de manera defensiva, preparado para un posible ataque.

INFO
[Imagen: oSgdXs8.png]
Alas Negras
- Narro - Hablo -"Pienso" -
  Responder


Mensajes en este tema
RE: RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (IV) Manglar 48 - por Kenzo D. Fujiwara - 06-03-2025, 06:56 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)