07-03-2025, 12:24 PM
(Última modificación: 07-03-2025, 01:17 PM por Comilón McBacon.)
[personajeinvalido=1574]
En cuanto mis patas tocaron el suelo, tras bajar de la enorme raíz, fui directo a curarme con el botiquín que Panda había dejado preparado para mi, sin embargo, de forma repentina, una fortísima corriente de aire comenzó a dificultarme el paso, hasta el punto que no solo no podía avanzar en dirección a mi camarada, me estaba alejando, tanto de él como del suelo, provocando que mi hocico se encogiera a la vez que roncaba de forma gutural por el susto. Intenté agarrarme a algo para no salir despedido, pero fue un movimiento en vano, ni siquiera alcancé a agarrar con la punta de mis dedos el botiquín que Bambú tenía dispuesto para mí frente al cuerpo inerte del patriota, pero evidentemente tampoco eso hubiera sido suficiente para evitar que me alejase volando de mi compañero, que salió también disparado hacia el cielo en una dirección diferente a la mía, — ¡¡Pandaaaaaa!! — exclamé mientras lo perdía de vista, con el brazo derecho estirado como si pudiera agarrarme a él para saber que, por malo que sea lo venidero, estaría junto a él.
En cuanto mis patas tocaron el suelo, tras bajar de la enorme raíz, fui directo a curarme con el botiquín que Panda había dejado preparado para mi, sin embargo, de forma repentina, una fortísima corriente de aire comenzó a dificultarme el paso, hasta el punto que no solo no podía avanzar en dirección a mi camarada, me estaba alejando, tanto de él como del suelo, provocando que mi hocico se encogiera a la vez que roncaba de forma gutural por el susto. Intenté agarrarme a algo para no salir despedido, pero fue un movimiento en vano, ni siquiera alcancé a agarrar con la punta de mis dedos el botiquín que Bambú tenía dispuesto para mí frente al cuerpo inerte del patriota, pero evidentemente tampoco eso hubiera sido suficiente para evitar que me alejase volando de mi compañero, que salió también disparado hacia el cielo en una dirección diferente a la mía, — ¡¡Pandaaaaaa!! — exclamé mientras lo perdía de vista, con el brazo derecho estirado como si pudiera agarrarme a él para saber que, por malo que sea lo venidero, estaría junto a él.
La corriente de viento me alzó como se alzan las hojas caídas del otoño con la brisa vespertina, recorrí varios manglares pero apenas tenía tiempo de procesar dónde estaba, era víctima del viento y me movía a su voluntad, pero este me abrazaba como si en lugar de arrastrarme me acariciase el pelaje, este viento dorado me estaba curando, no solo hizo desaparecer la quemadura que cubría mi cuerpo, me devolvió las fuerzas y eliminó mi cansancio, un sueño reparador, en medio del día - y en medio del aire - que no entendía, pero por el que tampoco pensaba protestar. El viento poco a poco fue menguando su fuerza y acabé cayendo, finalmente, de vuelta a la tierra húmeda de los manglares del archipiélago, cubriéndose mi pelaje de esta humedad y dándome cuenta en ese preciso momento de algo que había pasado por alto desde que despegué, mis manos fueron a mis brazos, después a mi tripa y finalmente a mis muslos, — Oink no… ¡Mi kimono estaba con el maldito robot que lo tiró al suelo! — Tan solo mi poderoso mawashi protegía mi salchichón de la intemperie, eso era malo, el ambiente húmedo y el frío propio del invierno no hacían agradable ir solo con una prenda que cubriera lo mínimo e indispensable.
Me incorporé y comencé a caminar por el manglar con el número cuarenta y tres, pero no podía ver a nadie más, aunque sí que alcancé a ver a un hombrecillo con… ¿Alas? Raro, pero yo, siendo un cerdo de casi 13 metros, no estaba para juzgar a nadie.
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