RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (IV) Manglar 45
#2
Sasha podía estar harta de escuchar las palabras de la mujer marine pesada que solo sabía hablar y hablar intentando conseguir algo ¿El qué? Ni ella lo sabía, pero por lo menos estaba siendo vigilada – o torturada según cómo se vea – entre Garnet y Kenzo. Así que agradeció cuando Tobías se acercó a preguntarle por las katanas que descansaban en su espalda — Son de la tía esta. Se las he quitado para que no se le pase por la cabeza intentar atacarnos — la semioni se encogió de hombros una vez acabó de explicarle el motivo de los nuevos objetos que portaba. Pero lo que le dijo el vaquero le llamó la atención, su lado más travieso salió a flote pensando en lo molona que se vería así, aunque había un problema con ese vehículo — ¡Eso mola mucho! Pero yo ya puedo volar sin límites ¡En vez de eso podrías hacer que vaya fiiuuuuum hiper rápida, como un cohete — le sugirió la rubia mientras movía el brazo izquierdo en paralelo al suelo para imitar al cohete cuando hizo el ruido. Esperaba que al manitas – o manita ahora mismo – de Tobías le gustara su sugerencia, precisamente aquello de volar no era un problema para ella, así que esa idea la podría usar para los demás si lo veía necesario.
 
De repente, la brisa invernal que los había estado acompañando hasta ahora se convirtió en un vendaval imparable que arrastraba todo a su paso. Los Alas Negras empezaron a volar uno tras otro, Sasha se agachó buscando poder sujetarse – con sus garras de la mano izquierda – en el suelo, pero parecía que no era suficiente pues acabó elevando a la semioni de más de quinientos quilos. Ni se molestó en mover su collar óseo para volar pues la fuerza era tan arrolladora que hasta ella sabía que era una perdida de tiempo. Pero pudo sentir que ante tan devastador viento su quemadura estaba desapareciendo consiguiendo recuperar todas sus fuerzas, parecía que solo necesitaba un poco de aire para curarse de la explosión del robot. El potente viento seguía meciendo sin control a la rubia, no podía hacer nada más que dejarse llevar por la corriente dando tumbos por el archipiélago de Sabaody, eso mientras se aseguraba de agarrar lo más fuerte posible su Stardust.
 
Cuando por fin la ráfaga de aire cesó, la rubia se encontró precipitándose contra el suelo y cayendo a plomo sobre una loma de tierra. No había sido una caída de muchos metros, pero por el peso había dejado una cómica silueta de ella misma al caer de morros contra el suelo. Se levantó de forma rápida, una vez de pie dobló sus rodillas a la vez que apoyaba su mano izquierda en la tierra y sujetaba su Stardust con la derecha apoyado en su hombro diestro — Caída de superhéroe bitches, soy la mejor — dijo para sí misma con el pecho hinchado y sintiéndose lleva de fuerza y vitalidad de nuevo, como si el viento la hubiese curado de todo su malestar. Entonces empezó a mirar a su alrededor, sin encontrar a ninguno de sus compañeros o algo interesante pues el terreno estaba completamente plano y sin nada a la vista a excepción del lugar en el que estaba. Solo pudo ver en uno de los arboles el número cuarenta y cinco. Aquel número estaba cerca del cincuenta así que no estaría muy lejos de su destino, aunque se hubiera separado de todos tenían el mismo destino así que debía dirigirse a la casa de subastas. En ese momento se fijó donde había aterrizado así que con una sonrisa no pudo evitar dejar ir su lado más infantil — Soy la reina de la colina ji, ji, ji — pronunció con la mano izquierda cerrada en un puño, el cual apoyó en su cadera, mientras sacaba pecho. Su momento de hacer la idiota paró en seco al notar con su haki de observación una presencia. Sasha infló los mofletes a la vez que escondía su cola pegándola bien a su espalda – lugar donde seguían las katanas de Erza – ahora que estaba de buen humor la volvían a molestar. La semioni chasqueó mal la lengua antes de bajar la colina resbalando sus pies por esta, como si estuviera surfeando por la tierra. Una vez abajo caminó hacia la presencia dejando su espalda libre de cualquier obstáculo terrenal – como era la colina – y dejando la loma de tierra a unos quince metros en diagonal a la izquierda por su espalda. Se quedó mirando en dirección a la presencia manteniendo su kanabo en la mano derecha y apoyado en el hombro diestro. Cuando por fin pudo ver la silueta que se aproximaba caminando una sonrisa apareció en el rostro de la rubia — ¡Viktor! — se alegró de verlo de nuevo, acercándose hasta quedar a diez metros de él y a veinticinco de la colina — ¿Qué haces en el archipiélago? ¿Te has jubilado? ¿Ha venido Sohem también? Estaba caminado antes de caer aquí, el viento me ha arrastrado y he hecho una super pose después de aterrizar — empezó a hablar de forma rápida emocionada de poder coincidir con él y de que su compañero estuviera cerca. Entonces recordó que tenía una misión muy importante, además de que ahora no solo Triana estaba perdida, el resto de la tripulación de los Alas Negras también lo estaba por no seguir a la joven semioni — Lo siento Viktor, tengo que irme, me ha gustado volver a verte. Saluda a Sohem de mi parte ¡Y ten cuidado con el viento! — dijo con una sonrisa de disculpa antes de dar un paso hacia atrás sin dejar de mirar a Viktor – por si él también se despedía – y levantar la mano izquierda a modo de despedida, aumentando así su distancia en doce metros.
 
 

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RE: RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (IV) Manglar 45 - por Sasha - 07-03-2025, 01:36 PM

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