RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (IV) Manglar 48
#5
Asentí con incredulidad, dejando que la sorpresa se reflejara en mi rostro por unos segundos. Jolyne hablaba con una naturalidad tan descarada sobre la desaparición de su vaca que me costaba decidir si era una anécdota trágica o simplemente otro día en su vida. ¿Cómo podía decir algo así sin inmutarse? Era imposible no preguntarse cuántas locuras habría vivido para aceptar la pérdida de un animal así, sin más. Pero lo que realmente me sorprendió no fue la historia en sí, sino la certeza con la que hablaba. Había algo en su tono que me hizo entender que no era una simple habladora. Jolyne tenía experiencia, sabiduría, y un entendimiento del mundo que no cuadraba con su juventud. A simple vista, no parecía más que una chica con una extraña afinidad por los animales, pero bastaba escucharla para notar que poseía una aguda percepción de la vida y sus caprichos.

Aún con el desconcierto en mi mente, una sonrisa tranquila se dibujó en mis labios cuando la escuché decir que me cubriría las espaldas. No porque dudara de sus palabras, sino porque su promesa me dio una seguridad que rara vez sentía. No muchos se ofrecían a protegerme, y aunque mi orgullo normalmente no me dejaba aceptar ese tipo de cosas con facilidad, esta vez fue diferente. Saber que alguien estaba dispuesto a estar allí, a luchar a mi lado sin dudarlo, me hacía sentir confianza, no solo en ella, sino también en mí mismo. No importaba cuántos marines aparecieran, porque Jolyne ya había decidido que no estaría solo. Y en un mundo donde la traición era moneda de cambio, eso valía más que cualquier tesoro.

De repente, la voz de la pequeña marine comenzó a resonar en el aire con un tono monótono, casi mecánico, como si estuviera recitando un informe en lugar de hablar conmigo. Su diminuto cuerpo, insignificante en comparación con cualquier otra amenaza en la isla, parecía estar completamente fuera de lugar en aquel caos. Fruncí el ceño, sin molestarse en disimular mi desconcierto. ¿Por qué me estaba contando todo eso? No había emoción en sus palabras, ni rabia ni miedo, solo un discurso plano y seco, como si le diera igual si la escuchaba o no. Eso no tenía sentido.

Mis sentidos se agudizaron al instante. La sospecha se deslizó en mi mente como una sombra fría. ¿Y si intentaba ganar tiempo? ¿Podía ser que estuviera distrayéndome para que el resto de los marines nos rodearan? No sería la primera vez que alguien usaba palabras vacías para ocultar una trampa. Mis ojos recorrieron el entorno con rapidez. No había dónde esconderse, ningún rincón donde una tropa pudiera ocultarse y sorprendernos. Pero eso no significaba que no estuvieran acercándose de alguna otra manera. La experiencia me había enseñado que la gente más inofensiva a simple vista solía ser la más peligrosa.

No bajé la guardia ni por un segundo. Apretando los puños, sentí la presión de mis guanteletes ajustarse a mis manos, recordándome que no me tomarían por sorpresa tan fácilmente. Si aquella marine estaba jugando conmigo, pronto descubriría que no tenía paciencia para sus juegos. Por ello, decidí que no valía la pena seguir escuchando. Aquella marine diminuta podía seguir con su monólogo todo el tiempo que quisiera, pero yo ya había tomado mi decisión. Si era una distracción, no iba a caer en ella.

Tomé aire profundamente, dejando que el ardor característico del licor corriera por mis fosas nasales. Mi cuerpo reaccionó como siempre, con una mezcla de cosquilleo y presión interna, como si mi propia sangre se convirtiera en alcohol puro. Llevé la mano izquierda a mi rostro, presionando el orificio nasal izquierdo con firmeza, y sin dudarlo, solté un potente grito. -¡HANAMIZU!- La sustancia brotó con fuerza, expandiéndose en el aire y tomando la forma de una gigantesca pompa de licor, brillante y viscosa, de al menos tres metros de diámetro. Las burbujas internas titilaban con destellos dorados bajo la luz, deformándose y girando con mi propia energía. En cuanto la estructura estuvo lo suficientemente firme, impulsé mi cuerpo hacia arriba y me subí sobre ella, sintiendo el vaivén ligero de su superficie líquida.

Mis pies se acomodaron con naturalidad, y sin perder tiempo, con el dedo índice de mi mano derecha, indiqué a la pompa que subiera, guiándola con precisión. Sentí cómo respondía a mi toque, elevándome suavemente hasta alcanzar una altura de diez metros. Desde ahí, el mundo se desplegó ante mí con una claridad absoluta. Mis ojos recorrieron el área con rapidez, buscando cualquier movimiento sospechoso entre los manglares lejanos. Si los marines realmente intentaban rodearnos, lo descubriría.

Desde las alturas, la brisa cálida me golpeaba el rostro, impregnada del aroma húmedo del manglar. Mis ojos escudriñaban el terreno con calma, analizando cada rincón en busca de movimientos sospechosos. A pesar de la extraña presencia de aquella marine en miniatura, no sentía ni un atisbo de tensión en mi cuerpo. Sabía que Jolyne estaba ahí. Esa certeza bastaba para que mi respiración se mantuviera estable y mi pulso no se acelerara ni un poco. No importaba lo que intentara aquella marine diminuta. Si hacía un solo movimiento en falso, si intentaba sorprenderme con alguna maniobra inesperada, Jolyne actuaría antes de que siquiera tuviera tiempo de pestañear.

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Alas Negras
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RE: RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (IV) Manglar 48 - por Kenzo D. Fujiwara - 08-03-2025, 01:23 PM

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