13-03-2025, 12:48 AM
(Última modificación: 13-03-2025, 12:51 AM por Ryze Tengen.)
El ataque de Kenzo fue desolador, pude sentir como el impacto me rompía, dejándome tendida en el suelo por completo detrás del cuerpo del propio pirata. Me encuentro tirada en el suelo, quieta, mis músculos apenas responden a mis ordenes, toqué mi bolsillo, sintiendo que ahí se encontraba el Den Den Mushi, podía llamar a alguien, avisar a los marines de que me encontraba en problemas, alcancé a tocarlo suavemente, accionando su mecanismo... pero.. el ultimo numero que tenía guardado no era el de la division... Sino el de Kevin.
-A-Aqui el Co...mo..doro.. Ryze... ¿kev?... Te quie-
El disparo me alcanza de costado, pero la bala atravesó más que mi carne. Siento cómo ese disparo se lleva mas que mi carne.. se lleva mis sueños, mis esperanzas... y .. también como me arrebata mi ultimo aliento. y, con él, todo lo que soy. Apenas conseguía comprender qué había pasado cuando mi cuerpo, tan pequeño y frágil, se desploma.
El mundo giraba con lentitud, como si el tiempo hubiese decidido saborear mi derrota. Mis rodillas se doblan primero, mis manos se aferran al aire buscando un ancla que no existe. Creo oír un latido sordo; pero no sé si es el mío o el eco de la sangre goteando desde mi costado, derramándose por todo el paramo insólito, vacío.
¿Por que?, intenté hablar, con la voz helada, inexpresiva, pero no pude verbalizar nada, incluso el mas mero intento se quebraba al segundo.
Quiero moverme, pero las piernas no responden. Mi vista se empezaba a nublar mientras caía de espaldas volviendo a ser empujada varios metros por el suelo. El golpe contra la tierra resuena en mi cráneo, un retumbar que me obliga a soltar un quejido mudo. El dolor se expandía con violencia, como una ola que arrastraba todo a su paso.
Los rostros de la división bailan ante mis ojos como un desfile de recuerdos tan punzante como el disparo mismo. Veo a Karl con su aura de fuego, llorando en silencio después de otra catástrofe, mientras yo la miraba incapaz de consolarla. A Apolo enseñándome sus trucos de arena, despreocupado y feliz, como si el mundo no fuese un lugar tan desgarrado, como si el fuera un faro de luz que nos iba a empujar a un mejor futuro. A Fuguwu, concentrado, amable, con esa mirada seria pero que en el fondo era el que mas se preocupaba por demás. E incluso a James, con sus maneras toscas, frunciendo el ceño, pero parte esencial de esa desordenada familia que creamos sin darnos cuenta.
Un sollozo se forma en mi pecho. Nunca he sido buena expresando nada, pensaba que nunca había llegado a sentir nada importante en mi vida y cuando por fin he alcanzado algo.. siento la necesidad de llorar, siento que la garganta se me obstruye poco a poco la sangre. Es… como si las lágrimas no pudieran encontrar un cauce al que juntarse. Me duele, y a la vez no me sale un suspiro, como si un nudo en mi interior se lo tragara todo.
Cierro los ojos un segundo y la oscuridad me abraza. Noto cómo mi sangre, la cual tiene una temperatura... tibia, mancha el suelo bajo mi espalda, y en lo único que puedo pensar es.. que este es mi final. Tendida en este baldío, sola, sin una despedida apropiada ni un consuelo. Quiero que alguien me sujete la mano, que me diga que todo va a salir bien, que me iban a ayudar pero.. solo me encontraba con un vacio.
Respiro una vez, forzando el aire que entra a mis pulmones, y me asalta el recuerdo de Joe, su presencia cálida y tranquilizadora, la forma en que nos impulsaba a seguir adelante. Siempre pensé que volvería a tiempo, siempre estuvo cuando las cosas se torcían. Pensaba que en cualquier momento aparecería como el heroe que era para salvarme pero esta vez... no hay nadie.
Lo... siento.. He fallado, a mí misma y a la División. No he sido lo bastante rápida, lo bastante fuerte… lo bastante viva.
El dolor me corroe y cada latido retumba como un martillazo. Intento abrir los ojos y solo obtengo un río de sombras. Todo es cada vez más frío. Siento la tierra áspera bajo mis dedos, y su textura me da un macabro consuelo: al menos soy capaz de sentir algo mientras me hundo. De pronto, tengo un recuerdo fugaz: la tarde en que Karl me dejó montarme en su hombro por primera vez, y lo orgullosa que me sentí de haber hallado un hueco en ese loco pelotón. La vez que Apolo arrancó risas mientras cantaba, y yo me limité a negar con la cabeza, aunque en el fondo me divertía. Ese día en que Fuguwu me curó un rasguño sin pedir nada a cambio. Y cómo James… incluso James, me ofreció un gesto de respeto aquella vez
Vivid... por favor.. pero vivid sin mi..
Mi mano se tiende al cielo, y un escalofrío recorre mi pecho al entender que no volveré a ver su azul desgastado. Ese azul.. ese azul que tantas veces vi con Kevin cuando me encontraba en Whisky... con la unica persona que ha conseguido encandilarme, mi primer amor, mi primer sentimiento verdadero.. yo había vivido la vida, pero el fue la persona que me dio las ganas de vivirla
La oscuridad avanza. Me quedo sin fuerzas para resistir, y en mi mente se dibujan figuras vagamente familiares. Ya no distingo rostros, solo sensaciones: calidez, camaradería, peleas insignificantes que hoy cambiaría por un segundo más con ellos. Me pregunto si recordarán a la pequeña marine de voz sosa. Tal vez no. Tal vez sí. Y entonces, el silencio es total. Ni viento, ni sangre, ni dolor. Es como si un manto helado me cubriese los ojos por dentro. Mi mano deja de temblar, se afloja, y el último aliento se escapa de mis labios sin hacer ruido.
En esa oscuridad final, encuentro una extraña paz. Mientras pensaba en mis compañeros... ¿Me Recordaran?, ¿Lo había hecho mal?, ¿Por que todo había acabado así?, ¿No podía haber dado algo mas?, ¿Por que fui tan inútil en mis últimos momentos?..
Por favor, No os olvidéis de esta Tontatta amable que empezó a soñar demasiado tarde.
-A-Aqui el Co...mo..doro.. Ryze... ¿kev?... Te quie-
El disparo me alcanza de costado, pero la bala atravesó más que mi carne. Siento cómo ese disparo se lleva mas que mi carne.. se lleva mis sueños, mis esperanzas... y .. también como me arrebata mi ultimo aliento. y, con él, todo lo que soy. Apenas conseguía comprender qué había pasado cuando mi cuerpo, tan pequeño y frágil, se desploma.
El mundo giraba con lentitud, como si el tiempo hubiese decidido saborear mi derrota. Mis rodillas se doblan primero, mis manos se aferran al aire buscando un ancla que no existe. Creo oír un latido sordo; pero no sé si es el mío o el eco de la sangre goteando desde mi costado, derramándose por todo el paramo insólito, vacío.
¿Por que?, intenté hablar, con la voz helada, inexpresiva, pero no pude verbalizar nada, incluso el mas mero intento se quebraba al segundo.
Quiero moverme, pero las piernas no responden. Mi vista se empezaba a nublar mientras caía de espaldas volviendo a ser empujada varios metros por el suelo. El golpe contra la tierra resuena en mi cráneo, un retumbar que me obliga a soltar un quejido mudo. El dolor se expandía con violencia, como una ola que arrastraba todo a su paso.
Los rostros de la división bailan ante mis ojos como un desfile de recuerdos tan punzante como el disparo mismo. Veo a Karl con su aura de fuego, llorando en silencio después de otra catástrofe, mientras yo la miraba incapaz de consolarla. A Apolo enseñándome sus trucos de arena, despreocupado y feliz, como si el mundo no fuese un lugar tan desgarrado, como si el fuera un faro de luz que nos iba a empujar a un mejor futuro. A Fuguwu, concentrado, amable, con esa mirada seria pero que en el fondo era el que mas se preocupaba por demás. E incluso a James, con sus maneras toscas, frunciendo el ceño, pero parte esencial de esa desordenada familia que creamos sin darnos cuenta.
Un sollozo se forma en mi pecho. Nunca he sido buena expresando nada, pensaba que nunca había llegado a sentir nada importante en mi vida y cuando por fin he alcanzado algo.. siento la necesidad de llorar, siento que la garganta se me obstruye poco a poco la sangre. Es… como si las lágrimas no pudieran encontrar un cauce al que juntarse. Me duele, y a la vez no me sale un suspiro, como si un nudo en mi interior se lo tragara todo.
Cierro los ojos un segundo y la oscuridad me abraza. Noto cómo mi sangre, la cual tiene una temperatura... tibia, mancha el suelo bajo mi espalda, y en lo único que puedo pensar es.. que este es mi final. Tendida en este baldío, sola, sin una despedida apropiada ni un consuelo. Quiero que alguien me sujete la mano, que me diga que todo va a salir bien, que me iban a ayudar pero.. solo me encontraba con un vacio.
Respiro una vez, forzando el aire que entra a mis pulmones, y me asalta el recuerdo de Joe, su presencia cálida y tranquilizadora, la forma en que nos impulsaba a seguir adelante. Siempre pensé que volvería a tiempo, siempre estuvo cuando las cosas se torcían. Pensaba que en cualquier momento aparecería como el heroe que era para salvarme pero esta vez... no hay nadie.
Lo... siento.. He fallado, a mí misma y a la División. No he sido lo bastante rápida, lo bastante fuerte… lo bastante viva.
El dolor me corroe y cada latido retumba como un martillazo. Intento abrir los ojos y solo obtengo un río de sombras. Todo es cada vez más frío. Siento la tierra áspera bajo mis dedos, y su textura me da un macabro consuelo: al menos soy capaz de sentir algo mientras me hundo. De pronto, tengo un recuerdo fugaz: la tarde en que Karl me dejó montarme en su hombro por primera vez, y lo orgullosa que me sentí de haber hallado un hueco en ese loco pelotón. La vez que Apolo arrancó risas mientras cantaba, y yo me limité a negar con la cabeza, aunque en el fondo me divertía. Ese día en que Fuguwu me curó un rasguño sin pedir nada a cambio. Y cómo James… incluso James, me ofreció un gesto de respeto aquella vez
Vivid... por favor.. pero vivid sin mi..
Mi mano se tiende al cielo, y un escalofrío recorre mi pecho al entender que no volveré a ver su azul desgastado. Ese azul.. ese azul que tantas veces vi con Kevin cuando me encontraba en Whisky... con la unica persona que ha conseguido encandilarme, mi primer amor, mi primer sentimiento verdadero.. yo había vivido la vida, pero el fue la persona que me dio las ganas de vivirla
La oscuridad avanza. Me quedo sin fuerzas para resistir, y en mi mente se dibujan figuras vagamente familiares. Ya no distingo rostros, solo sensaciones: calidez, camaradería, peleas insignificantes que hoy cambiaría por un segundo más con ellos. Me pregunto si recordarán a la pequeña marine de voz sosa. Tal vez no. Tal vez sí. Y entonces, el silencio es total. Ni viento, ni sangre, ni dolor. Es como si un manto helado me cubriese los ojos por dentro. Mi mano deja de temblar, se afloja, y el último aliento se escapa de mis labios sin hacer ruido.
En esa oscuridad final, encuentro una extraña paz. Mientras pensaba en mis compañeros... ¿Me Recordaran?, ¿Lo había hecho mal?, ¿Por que todo había acabado así?, ¿No podía haber dado algo mas?, ¿Por que fui tan inútil en mis últimos momentos?..
Por favor, No os olvidéis de esta Tontatta amable que empezó a soñar demasiado tarde.
Ataud de Rol
