RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (IV) Manglar 40
#9
De nuevo, amagos y reflejos de un idiota pretencioso que prometía un duelo y había ofrecido un sparring inmóvil. Me había servido para calentar el hombro, si es que yo necesitaba 'calentar' dentro de la terminología de la palabra propiamente dicha...
Comenzó pidiéndome disculpas y alegando que podría cubrirse con su instrumento, una especie de guitarra o ukelele o algo así extraño, que colocó frente a él y me hizo arquear una ceja, de nuevo, sin variar más mi posición. Continuó refiriéndose a sí mismo como "el menda" y asumiendo su derrota, añadiendo que quería regalarme una canción. Chasqueé la lengua y desvié la mirada hacia los lados, ajeno a las palabras de aquel tipo. ¿Era esto una especie de trampa? ¿habían mandado a alguien variopinto y llamativo para tenerme ocupado? ¿para desgastarme? ¿para que bajase la guardia?. No veía nada sospechoso - aunque mi vista no fuera la gran cosa - y empezaba a sentir que necesitaba aprender la habilidad que usaba Viktor para sentir presencias y personas... sin duda me ayudarían a no estar tan paranoico en el futuro. Las notas del instrumento de aquel hombre invadían el manglar, haciendo que nuestra posición fuera fácilmente detectable y anulando mi capacidad auditiva más allá de lo que estaba escuchando frente a mi, por el estruendo del punteo y la cuerda rasgada de su instrumento, y sin aun mirarle, empezaba a molestarme haciéndome pensar que se trataba de una broma o una trampa a todas luces. Pero no conseguía saber de donde vendría el siguiente problema, si es que venía.

Entonces dirigí mis ojos de nuevo a él, observándole en la situación deplorable en la que estaba, cubierto de quemaduras y con la señal de varios - tres - impactos en su cabeza. Aquel skypieano se mantenía en pie sólo por su voluntad de tocar, así que, fuera una trampa, una broma, o su determinación, no vi adecuado interrumpirle siempre y cuando no empezase a pasar algo que me hiciera sospechar de sus intenciones. Haciéndome esperar hasta la última nota.
Entonces bajé a Ein Hauch de nuevo al suelo, quien continuaba llameante y produciendo aquel crepitar del fuego que tanto me hipnotizaba, y cuando me dispuse a asestarle el último golpe que lo mandase al suelo, me atacó de la peor forma que se podría atacarme: Verbalmente. Me preguntó, revelando que la conocía, que qué era Sasha para mi. Entonces empecé a conectar. Él me dijo al aparecer que me conocía bien y que quería retarme a un duelo. Sus intenciones fueron honestas y no me atacó por la espalda, pudiendo sacar ventaja del combate y quizá acabar conmigo - o intentarlo - si no que quiso medirse contra mi. Ahora mencionando a Sasha, podría deducir que eran conocidos, o quizá amigos.
Sasha. Había pasado mucho tiempo desde que la había visto por última vez en Skypiea, en los juegos de Marukuchi. Seguro que ahora estaba más grande y parecía más adulta. ¿Qué era Sasha para mi? Era una buena pregunta. Guardaba su Wanted con cariño por ser, la primera persona que me había tratado con amabilidad y en esencia, como una persona. Era demasiado presuntuoso decir que había sido mi primera amiga... eso era un título que había ostentado alguien más antes que ella. Y tampoco podía llamarla mi mejor amiga, pues una conversación de una noche frente a un fuego no une tantos lazos, y quizá la persona más cercana a ese puesto no era otro que Viktor. No... con Sasha había una conexión extraña y profunda, injustificada analizando los hechos con tranquilidad, pero era algo real. Veía parte de mi en ella y sentí una sensación lo más próxima a la ternura cuando estuve a su lado, pero bien podría ser fruto de la suma de las circunstancias de su buen trato, de ser una niña, y de tener cosas en común. No. Sasha era especial pero no sabría decir cómo ni por qué. Pero era una pirata, y como todos los piratas su vida y su destino estaban fuera del alcance de mis manos siempre que no se interpusiera en mi camino, pues no habría amigo o enemigo que pudiera frenarme para siquiera ralentizarme en mi empresa de conseguir el poder.
— Sigue dedicándote a tocar — espeté con sequedad, apretando la mano entorno a la empuñadura de Ein Hauch y apagando las llamas de este con un último chisporroteo. Realmente, aunque hubiera querido contestarle, no podía hacerlo: No sabía que significaba esa persona para mi. No después de tanto tiempo. No sin volverla a ver. Chasqueé la lengua y apoyé el kanabo contra su pecho derecho — Se te da mejor que batirte en duelo — sentencié, y presioné levemente con el kanabo hacia delante para empujar su cuerpo y que este, carente de fuerzas, cayese dejándole boca arriba. El impacto fue seco y sordo, moviéndose su instrumento y volviendo a dejar al aire - y danzando - su cetro real. Realmente eso me estaba dando una idea para el futuro... un garrote que tuviera flexibilidad. Pero no era el momento de pensar en esas cosas.

Lo miré de pies a cabeza tirado en el suelo, en aquel manglar, y entonces miré mis pies: No me había movido en absoluto. Sólo había subido y bajado mi brazo dos veces y pulsado un botón, y él había sido lo suficientemente rápido como para desaparecer a mi vista en un instante... ¿de verdad mi miedo a encontrarme con mis hermanos era algo justificado? ¿De verdad seguía estando tan lejos de Verus, y los demás? Chasqueé la lengua y apoyé el kanabo en el suelo, llevando las manos a mi cuello para crujirlo de lado a lado. Me sentía... 'engarrotado'. Había estado más tenso por lo que podía pasar que por lo que estaba pasando, pero algo era cierto: Ahora estaba tranquilo. Había desahogado mi ira con ese pobre don nadie y me había quedado tranquilo, y ahora podía pensar con más claridad.
Volviendo a llevar mi vista hacia abajo y observando a aquel tipo tirado en el suelo con los brazos y las piernas extendidas, suspiré pesadamente y me agaché para registrarlo, encontrando una suerte de caracolas de colores similares a la mía que almacenaba calor. Pese a que podría quedarme todas ellas y marcharme de allí con más conchas que una playa, me daba bastante pereza tener que trabajar en averiguar qué hacía cada uno y cómo funcionaba, así que opté por quedarme sólo con uno de ellos. Y siguiendo mi lógica infantil para según qué decisiones, opté por quedarme el más azul de todos, al recordarme este el color del hielo de Viktor y pensando que podría almacenar sus poderes en ese como yo almacenaba los míos en el mío, guardando la caracola en el mismo bolsillo en el que tenía la otra. Entonces me erguí y sintiendo pena por aquel hombre desnudo, un músico ilusionado, me quité la capa de plumas dejándola sobre su cuerpo cubriendo sus vergüenzas y rascándome el cuello por la zona de la nuez mientras lo miraba arropado en el suelo.

Cargué de nuevo a mi espalda mi arma y saqué de mi bolsillo el Den Den Mushi blanco, para llamar a Viktor y tratar de ubicarnos. Si este tío era amigo de Sasha los Alas Negras estaban en la isla. Y eso sólo significaba una cosa, y no era Sasha. Era Triana.





Agradecimiento

Resumen

Bélico
—
[Imagen: mz3XEoL.png]
—
#D86700
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 10262 + 0 = 10262
Energia: 3786 + 33 = 3819
Espiritu: 1518 + 42 = 1560


Mensajes en este tema
RE: RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (IV) Manglar 40 - por Sohem - 18-03-2025, 03:20 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)