[Pasado] - Descansar es entrenar
#8
En su momento, que Kumatetsu había sido un pirata no me tomó completamente por sorpresa, pero sí hizo que mi mente se agitara con preguntas que no podía responder. Sabía que no era un hombre común. Desde el momento en que me encontró, supe que no era como los demás. Demasiado fuerte, demasiado astuto, demasiado conocedor de un mundo del que yo apenas entendía las sombras. Si alguien me hubiera dicho que fue un guerrero legendario o el líder de una banda de forajidos, también lo habría creído. Los marines que intentaron arrestarlo habían mencionado un tesoro. Un tesoro. No sabía qué pensar de eso. ¿Era una fortuna inmensa escondida en algún rincón del mundo? ¿Un objeto de poder? ¿O simplemente un rumor inflado por la imaginación de los que le temían? Lo que sí sabía era que, si Kumatetsu tenía algo de valor, lo había conseguido con sus propias manos, con su propia fuerza. No podía imaginarlo robando por placer o acaparando riquezas sin razón. Sin embargo, lo que más importaba era encontrarlo. Él era la única persona que podía darme respuestas. ¿Por qué me recogió? ¿Qué vio en mí? ¿Por qué se fue sin despedirse? Y sobre todo, ¿qué pensaría de lo que me he convertido en su ausencia? Apretando los puños con determinación, me prometí que no importaba cuánto tardara, lo encontraría. Le exigiría respuestas.

La historia de Garnet me tenía completamente atrapado. Finn Slingerland. El nombre resonaba en mi cabeza como un eco lejano, algo que había escuchado en susurros entre los marineros o en las tabernas, pero sin muchos detalles concretos. Sin embargo, la manera en que Garnet hablaba de él, con esa gravedad en su voz, me hizo comprender al instante que no se trataba de un pirata cualquiera. Había sido lo suficientemente fuerte como para hacerle frente a toda la tripulación de los Shogun Gari él solo. Eso no era algo que cualquiera pudiera lograr. No pude evitar imaginarme la escena. Los gritos de la batalla, el choque de espadas, los puños impactando con fuerza, el olor a pólvora y sangre impregnando el aire. Un combate donde solo los más fuertes podían mantenerse en pie. La idea de que un solo hombre hubiera masacrado a tantos me hacía estremecer, pero también despertaba en mí un extraño sentimiento de admiración. Ese era el tipo de historias que debía registrar.

-¡Guau!- Exclamé sin poder contener mi emoción. -Tuvo que ser un combate bastante difícil. ¿Y cómo conseguiste derrotarlo? ¿Era usuario de una akuma no mi? ¿Peleaba con espadas? ¿O peleaba como yo, a puño limpio? ¡Tuvo que ser una batalla épica!- Pero en cuanto las palabras salieron de mi boca, mi entusiasmo se transformó en un frío nudo en el estómago. ¿Qué demonios estaba haciendo? La expresión de Garnet no cambió drásticamente, pero hubo algo en su mirada que me hizo darme cuenta de mi error. Ese pirata había acabado con sus amigos, con su familia. Sin pensarlo, me llevé ambas manos a la boca y bajé la cabeza lentamente. Había hablado demasiado. -Perdón, Garnet… No sé si quieres hablar de ello. Ese pirata asesinó a todos tus amigos. No volveré a sacar el tema si no quieres.- Mi voz sonó más baja de lo habitual, cargada de culpa. No quería hacerle revivir recuerdos dolorosos, no después de todo lo que había pasado. Él era mi maestro ahora, pero también mi nakama. Y aunque quería saber más sobre esa historia, lo último que deseaba era abrir heridas que tal vez nunca habían sanado del todo.

La risa de Garnet resonó con fuerza, un eco que parecía retumbar incluso en mis propios pensamientos. Era una risa auténtica, de esas que salen del alma, como si hubiera encontrado divertida mi inquietud sobre Sasha. Por un momento, la tensión que había sentido antes, al mencionar su pasado con Finn Slingerland, se disipó. Lo observé con atención, tratando de descifrar qué era lo que le hacía tanta gracia. Me quedé pensativo ante sus palabras. Era cierto que yo no sentía odio por ella, pero tampoco entendía del todo su actitud. Siempre que hablábamos, había un tono de rivalidad en su voz, una chispa de tensión que no sabía si era hostilidad o simplemente una forma de desafiarme. Pero si Garnet decía que no era algo serio, entonces tal vez lo estaba viendo de la manera equivocada. -Hablaré con ella.- Dije con firmeza, sintiendo que esa era la mejor decisión. -Realmente quiero ser su amigo y quiero que me enseñe a pelear. Creo que es muy fuerte y puede enseñarme muchas cosas. No me gusta pelear con mis hermanos.- Mi voz sonó sincera, casi como una confesión. No había crecido con hermanos de sangre, pero sí con personas que consideraba familia, y pelear con ellos no era algo que disfrutara. Claro, me gustaban los desafíos, me gustaba medir fuerzas, pero no cuando se sentía como algo personal. Con Sasha, quería encontrar una conexión real. Si la única forma de hacerlo era a través de la lucha, entonces tendría que aprender a disfrutar el combate de una manera diferente.

No pude evitar sentir el calor subiendo a mis mejillas en cuanto Garnet soltó aquella pregunta sobre el amor. Mi primer impulso fue negarlo con firmeza, casi con desesperación, indicando que un buen guerrero que se preciara no tenía tiempo para esas cosas como el amor. No quería hablar de eso. Sentí la urgencia de desviar la mirada, buscar cualquier distracción, pero su mirada perspicaz me atrapó en el acto. Sabía que si intentaba mentir, lo notaría de inmediato. No era bueno ocultando mis sentimientos, nunca lo había sido. Así que, con un suspiro resignado, asentí lentamente. -Se llama Hinata.- Admití en voz baja, sintiendo mi corazón latir un poco más rápido solo con pronunciar su nombre. -Tiene el pelo negro y unos ojos verdes muy bonitos. Siempre huele a dulce, porque es pastelera.-

Al decirlo, mi mente se llenó con la imagen de ella, con sus mejillas sonrosadas por el calor del horno, con harina en la punta de la nariz y esa sonrisa suya que parecía iluminar cualquier lugar. -Es muy buena.- Continué, con una sonrisa tonta formándose en mis labios. -Siempre me ayudaba cuando me metía en líos. Antes de conocer a Kumatetsu, ella era la única que me daba de comer cosas recién hechas.- La nostalgia golpeó mi pecho con fuerza al recordar aquellos días en los que apenas tenía qué llevarme a la boca, pero Hinata siempre encontraba la forma de darme algo, aunque fuera una galleta rota o un bollo pequeño. -Una vez se peleó por mí.- Solté una risa breve, casi con incredulidad. -Es muy débil físicamente, pero es valiente como un león.- Luego bajé un poco la voz, sintiendo cómo la ternura se mezclaba con la ironía. -Yo creo que le gustaba porque me miraba muy bonito, y por eso le pedí salir, pero me dijo que su padre no le deja tener novio hasta los 57 años.- Hice una pausa dramática, dejando que Garnet procesara la locura de aquella declaración. Luego, encogiéndome de hombros, añadí con naturalidad. -Así que me toca esperar. Es cierto que es mucho tiempo, pero creo que vale la pena esperar por ella. ¡Shajajajajajajajajaja!- No pude evitar reírme al final, sintiendo el calor persistente en mis mejillas. Era una promesa absurda, pero en mi corazón, sonaba completamente razonable.
[Imagen: oSgdXs8.png]
Alas Negras
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RE: [Pasado] - Descansar es entrenar - por Kenzo D. Fujiwara - 19-03-2025, 12:36 AM

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