[Pasado] - Descansar es entrenar
#12
Observé a Garnet con una mezcla de curiosidad y admiración mientras relataba los detalles de la batalla contra Finn. Sus palabras pintaban una escena vibrante en mi mente: la melodía que tocó, el ímpetu renovado en sus compañeros, los golpes feroces que acabaron por inclinar la balanza a su favor. No era solo una victoria física, sino un triunfo del espíritu, de la unidad. La forma en la que hablaba, con ese brillo de convicción en los ojos, dejaba claro que la música no era solo sonido para él, sino un arma tan afilada como cualquier filo de espada. Cuando terminó su relato, su respuesta a mi inquietud llegó con una seguridad absoluta. Me miró y, sin dudar, afirmó que yo no habría podido vencer a Finn. Lo dijo con la certeza de alguien que había probado su propia fuerza contra la de su enemigo y conocía la diferencia abismal que existía entre ellos. Por un instante, una punzada de frustración recorrió mi pecho, pero en lugar de dejar que se convirtiera en desánimo, la transformé en fuego.

-Bueno, quizás ahora no, pero seguro que tras tu entrenamiento lo podría reventar. ¡Shajajajajajaja!- Admití, para acto seguido, soltar una carcajada resonante, la risa de alguien que no teme al reto, sino que lo abraza. Al fin y al cabo, si Garnet había logrado vencer a Finn, si había encontrado la manera de sobreponerse, entonces yo también lo haría. Porque él sería mi maestro, y si él pudo, yo también lo conseguiría al final del entrenamiento. Concluí mi declaración con un gesto decidido, levantando el pulgar de mi diestra en un símbolo de pura determinación.

-Por supuesto que Yojimbo podría haber vencido. ¡Es el mejor!- Afirmé con absoluta convicción, hinchando el pecho de orgullo. -Es el siguiente rey de los piratas, y yo voy a ir después de él. ¡Shajajajajaja!- Mi risa resonó con fuerza, llena de energía y certeza. No había duda en mi mente: Yojimbo era un titán en el mar, alguien destinado a marcar su nombre en la historia. Seguirlo no era solo una elección, era un destino que yo mismo había trazado. Y si él estaba en la cima, yo sería la siguiente gran tormenta que azotaría los océanos.

Después, me explicó que la victoria contra Finn no había sido el final de su lucha, porque antes de que pudieran celebrarlo, la Marina ya les pisaba los talones. Aprendió, a base de golpes y huidas, a tener ojos en la nuca, a esperar lo inesperado. Fruncí el ceño. Los marines siempre estaban en medio, como un enjambre de moscas molestas. ¿Cómo lo hacían? ¿Cómo podían moverse con tanta rapidez, con tanta precisión? Tenían que entrenarse de alguna forma para ser tan persistentes... Y entonces, una idea ridícula, completamente absurda, me golpeó la cabeza como un cañonazo de genialidad. -Malditos marines... ¿Qué les enseñarán en sus adiestramientos? ¡Oye! ¿No estaría guay ir a una clase para enterarnos? Podemos disfrazarnos con bigotes gigantescos y entrar como reclutas nuevos! ¡Shajajajajajajajajaja!- Mi risa se desbordó sin freno. Era una locura, un disparate, pero la sola imagen me hacía estallar de diversión.

Siguiendo con el tema de Hinata, alcé las cejas, sorprendido por la reacción de mi maestro cuando le dije que las cartas se perdieron y nunca las envié. Garnet realmente parecía tomarse en serio lo de las cartas. Apenas sentí cuando me zarandeó un poco los hombros, pero su entusiasmo era contagioso. Me hizo sonreír sin darme cuenta. Era raro que alguien insistiera tanto en algo así. La mayoría de las personas con las que me cruzaba en el mar desaparecían tan rápido como llegaban, pero él quería que le contara mis aventuras. Que le hiciera partícipe de mi viaje, aunque fuera a través de palabras en un papel. Me dio dos opciones: escribirle cartas contándole todo lo que vivía o esperar a verla en persona para hablarle de todo. Me llevé la mano al mentón, pensativo. La primera opción tenía su encanto. Podría escribir todo lo que pasaba por mi cabeza sin interrupciones, sin que nadie me dijera que hablaba demasiado o que me desviaba del tema. Además, si algo me pasaba, siempre quedaría constancia de mis hazañas.

Finalmente, tras un par de segundos de reflexión, asentí con decisión. -Creo que le voy a escribir cartas. De hecho, creo que voy a empezar ahora mismo.- Dicho aquello, me puse de pie de un salto. La idea me había entusiasmado tanto que no veía razón para esperar. -Bueno, Garnet, cuando tenga ganas de entrenar te buscaré. Seguramente sea mañana por la mañana… o por la tarde. No sé, estate disponible.- Y sin más preámbulos, caminé hasta el escritorio, cogí un papel y un lápiz y me senté. No me importaba si Garnet se iba o se quedaba, porque mi mente ya estaba en otra parte. Las palabras empezaban a fluir en mi cabeza, listas para convertirse en la primera de muchas cartas.
[Imagen: oSgdXs8.png]
Alas Negras
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RE: [Pasado] - Descansar es entrenar - por Kenzo D. Fujiwara - 24-03-2025, 12:29 PM

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