28-03-2025, 08:07 PM
(Última modificación: 28-03-2025, 08:17 PM por Casca Belles.)
OST !NO VEAIS EL VIDEO¡
Observo.
La sala me recibe con un silencio que no me invita, me absorbe. Las tablas crujen bajo mis botas con la resignación de un barco que ya ha dicho todo lo que tenía que decir. Luz tenue, polvo suspendido, ecos de vidas rotas — demasiadas cosas me hablan al mismo tiempo, y yo, como siempre, solo escucho lo necesario.
Recorro las paredes con la mirada. Las runas, las lámparas consumidas, las armas oxidadas y los huesos desparramados me gritan un mensaje que no necesita traducción: aquí no se juega a la suerte, aquí se paga con vidas.
No hay válvulas esta vez. No hay mecanismos que pidan un orden lógico ni trampas tan evidentes como para ganarle con astucia. Solo un cofre intacto, perfecto en su arrogancia, posado como una promesa venenosa sobre un pedestal de piedra negra. Iluminado como si el mismísimo oro del mar quisiera tentarnos. Pero yo ya aprendí que el brillo no significa nada si uno termina sin manos para tocarlo.
Miro a Bigotes. Miro a Rosita. Están ahí, cerca. Demasiado cerca. No estoy tan ansioso por morir, nadie seguirá los pasos de los que vinieron antes en mi historia.
No pienso arriesgarlos por un mito más. El Corazón del Mar... qué nombre tan bonito para algo que ha dejado más esqueletos que leyendas. No valen mis amigos el precio de una historia.
Llevo mi mano al Long-Range Choice. El frío del metal me ancla. Abro el compartimento de munición con un giro seco del pulgar y deslizo la bala marcada con el carmesí de mis ojos —explosiva, precisa, hecha para cerrar capítulos con fuego y esquirlas.
No hay ceremonia, no hay discurso. Sólo lo justo. Y entonces apunto.
— No se puede hacer nada, si vas a esconder algo tras un espectáculo de muerte, asegúrate de que valga la pena — Primero pienso, luego disparo.
El sonido retumba como un rugido final. El cofre recibe el impacto con una violencia limpia, y el estallido lo envuelve en llamas y astillas que mueren antes de alcanzar nada más. Al tiempo que apoyo el rifle sobre el hombro izquierdo y comienzo a encenderme un cigarro.
Sea lo que sea que contenía, ya no importa. Mis amigos están a salvo y yo también. Eso, aunque no lo parezca, aunque no lo entiendan, ya es un tesoro suficiente.
BELICO
