01-04-2025, 06:49 PM
OST
Kisuke estaba concluyendo de darse los primeros auxilios a sus heridas, a su manera, torpe y tosca, cuando vio que Triana se acercaba a él y sacaba un botiquín enorme para tratarlo también. Debía de parecer peor de lo que se sentía, o tal vez fuese la situación en la que se encontraban, enfrentando a un Almirante de la Marina, dado que no es habitual que te molestes en curar a un completo desconocido. Ella al menos parecía saber bien lo que hacía puesto que estaba tratándolo mucho más eficientemente de lo que lo había hecho el antiguo pescador consigo mismo, por lo que sonrío agradecido.
-Gracias, Triana...
No había nada más que añadir, y tampoco es que pudiesen hacerlo porque cuando apenas acababa de pronunciar el nombre de la pirata, que aún no había terminado de tratarle, el Almirante se materializó en la mano de Ashura y le asestó dos cortes terribles en los ojos, tras lo cual se encaró con ellos, dispuesto, al parecer a terminar con el combate de una vez por todas. Sin pensárselo dos veces, se llevó la mano derecha a la empuñadura de Onikiba, atento a los movimientos del marine.
"Espero poder aguantar...."
La herida del costado seguía sangrando, no se cortaba la hemorragia, pero al menos ya no le dolía ni se sentía tan mal después de tratarse él y de que le atendiese Triana. Realmente solo había conseguido un poco más de tiempo para resistir, puesto que tenía que cortar el flujo de esa herida cuanto antes, pero justo cuando estaba pensando en atacar de nuevo al marine, un fogonazo de luz y un atronador ruido resonaron por todo el Archipiélago.
"¿Qué cojones pasa ahora?"
Tras esos segundos iniciales de desconcierto, ocurrió algo todavía más desconcertante. El joven marine, tras decirles que no sabía si eran afortunados o no y que volverían a verse, en una suerte de promesa o amenaza, convirtió sus piernas en viento y se alejó a toda velocidad, tanta, que ni siquiera fue capaz de verle marcharse. Kisuke no disponía del Haki de Visión, al menos no lo dominaba como para usarlo aún, por lo que, tras unos segundos de incertidumbre, mirando a los lados sin soltar la empuñadura de su katana, se dejó caer de culo quedando sentado y respirando pesadamente. No las tenía todas consigo por lo que siguió manteniendo activo el haki de armamento, pero se atrevió a lanzar un comentario a sus compañeros.
-Os apuesto 20000 berries a que se ha ido a por una presa mejor que nosotros tres... kuhahaha.
La adrenalina todavía recorría su cuerpo tras el combate, por lo que soltó esa risa con cierto tono histérico; había enfrentado a un Almirante de la Marina, con más gente, desde luego, pero había sobrevivido y libre para contarlo, no era algo menor, ni mucho menos. No obstante, aquella fuerte detonación que se había escuchado podía significar muchas cosas y no necesariamente buenas, por lo que sería mejor que se reagrupase con sus compañeros y decidiesen que era lo que habían de hacer. Miró a sus compañeros de batalla una última vez mientras se ponía en pie.
-Una vez más gracias por curarme, Triana. Te invitaré a una buena jarra de cerveza cuando volvamos a vernos, por las molestias... kuhahaha.
No tenía muchas ganas de hablar con Ashura, pero le dijo desde lejos:
-Tú estás que te desangras por los ojos y a mi se me puede salir una tripa en cualquier momento; no es el duelo que queremos ni tú ni yo, Ashura. Nos veremos de nuevo, no tengo dudas.
Y dicho esto echó a correr buscando una salida de aquel manglar, mientras sacaba su den den mushi blanco y llamaba a su compañero Max D. Panda. Esperaba que tanto él como el mega-marrano estuviesen bien y a salvo, porque no había tenido mucho tiempo de preocuparse por ellos mientras combatía, pero ahora de nuevo la preocupación le asaltaba, más teniendo en cuenta, el estado en el que él mismo se encontraba.
-Gracias, Triana...
No había nada más que añadir, y tampoco es que pudiesen hacerlo porque cuando apenas acababa de pronunciar el nombre de la pirata, que aún no había terminado de tratarle, el Almirante se materializó en la mano de Ashura y le asestó dos cortes terribles en los ojos, tras lo cual se encaró con ellos, dispuesto, al parecer a terminar con el combate de una vez por todas. Sin pensárselo dos veces, se llevó la mano derecha a la empuñadura de Onikiba, atento a los movimientos del marine.
"Espero poder aguantar...."
La herida del costado seguía sangrando, no se cortaba la hemorragia, pero al menos ya no le dolía ni se sentía tan mal después de tratarse él y de que le atendiese Triana. Realmente solo había conseguido un poco más de tiempo para resistir, puesto que tenía que cortar el flujo de esa herida cuanto antes, pero justo cuando estaba pensando en atacar de nuevo al marine, un fogonazo de luz y un atronador ruido resonaron por todo el Archipiélago.
"¿Qué cojones pasa ahora?"
Tras esos segundos iniciales de desconcierto, ocurrió algo todavía más desconcertante. El joven marine, tras decirles que no sabía si eran afortunados o no y que volverían a verse, en una suerte de promesa o amenaza, convirtió sus piernas en viento y se alejó a toda velocidad, tanta, que ni siquiera fue capaz de verle marcharse. Kisuke no disponía del Haki de Visión, al menos no lo dominaba como para usarlo aún, por lo que, tras unos segundos de incertidumbre, mirando a los lados sin soltar la empuñadura de su katana, se dejó caer de culo quedando sentado y respirando pesadamente. No las tenía todas consigo por lo que siguió manteniendo activo el haki de armamento, pero se atrevió a lanzar un comentario a sus compañeros.
-Os apuesto 20000 berries a que se ha ido a por una presa mejor que nosotros tres... kuhahaha.
La adrenalina todavía recorría su cuerpo tras el combate, por lo que soltó esa risa con cierto tono histérico; había enfrentado a un Almirante de la Marina, con más gente, desde luego, pero había sobrevivido y libre para contarlo, no era algo menor, ni mucho menos. No obstante, aquella fuerte detonación que se había escuchado podía significar muchas cosas y no necesariamente buenas, por lo que sería mejor que se reagrupase con sus compañeros y decidiesen que era lo que habían de hacer. Miró a sus compañeros de batalla una última vez mientras se ponía en pie.
-Una vez más gracias por curarme, Triana. Te invitaré a una buena jarra de cerveza cuando volvamos a vernos, por las molestias... kuhahaha.
No tenía muchas ganas de hablar con Ashura, pero le dijo desde lejos:
-Tú estás que te desangras por los ojos y a mi se me puede salir una tripa en cualquier momento; no es el duelo que queremos ni tú ni yo, Ashura. Nos veremos de nuevo, no tengo dudas.
Y dicho esto echó a correr buscando una salida de aquel manglar, mientras sacaba su den den mushi blanco y llamaba a su compañero Max D. Panda. Esperaba que tanto él como el mega-marrano estuviesen bien y a salvo, porque no había tenido mucho tiempo de preocuparse por ellos mientras combatía, pero ahora de nuevo la preocupación le asaltaba, más teniendo en cuenta, el estado en el que él mismo se encontraba.
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