02-04-2025, 08:19 PM
Gideon, con una tímida sonrisa en su rostro, aceptó de buen grado la propuesta de Kevin, afirmando que a ella también le inspiraba confianza y preguntando al pequeñín si les acompañaba. Viendo que aquella mansión estaba plagada de guardias sin escrúpulos que no dudarían en dañar a cualquier intruso, no era mala idea que la criatura siguiera junto a ellos, además que la compañía de Gideon - debido a su gran simpatía y tacto con los animales - seguro que le resultaba reconfortante.- Pe-perfecto, Gideon, yo iré delante y a-así tú puedes cuidar de la cría p-por si nos atacan. - Titubeó, colocándose bien su corbata con su derecha mientras se aproximaba a la puerta solar.- A-atenta, voy a abrir la puerta. - Agarró el pomo con su zurda, a la par que ahora llevaba su diestra al mango de su martillo enfundado en su flanco derecho, comenzando a abrirla lentamente hasta que, por fortuna, tan sólo encontraron una suerte de pasillo estrecho por lo que, por suerte, podrían caber los cazarrecompensas si se situaban uno junto al otro.- P-parece que está todo despejado. - Señalizó, empezando a adentrarse con cautela hacia el pasillo, tomando la delantera y mirando continuamente hacia las paredes y el frente por si encontraba algo reseñable.- Es-esta casa no deja de ser enorme... La de m-mano de obra, tiempo y berries que habrá costado hacerla... - Comentó, admirando, cada vez más, lo enorme que era aquella mansión.
Tras caminar cierto tiempo, encontraron unas escaleras - similares por las que habían subido anteriormente - que llevaba al piso superior siendo esta - si no le fallaban las cuentas a Kevin - el segundo piso de la mansión.- H-habrá que subir... - Pensó, cuando un cambio de actitud en el animalito le llamó la atención, pasando a fijarse en como empezó a subir las escaleras rápidamente.- ¡D-diantres! - Exclamó, mirando hacia Gideon.- H-hay que subir rápido o p-podría perderse el pequeñín, ¡q-qué tragedia! - Se llevó las manos a la cabeza y echó a correr hacia la planta de arriba. Una vez en el piso superior, otras tres puertas se levantaban delante del dúo de cazarrecompensas.- ¿O-otras tres puertas? - Se alarmó, empezando a pensar de nuevo en tener que volver a escoger una puerta por la que seguir, hasta que un choque, proveniente de una de las puertas le puso en un estado de alarma aún mayor.- ¡UAAGH! ¡¿Q-QUÉ HA SIDO ESO?! - Se sobresaltó, mirando una a una cada puerta hasta que se fijó que en la central - la cual tenía un castillo de hielo - presentaba algunas abolladuras, además que vibraba cada cierto tiempo, como si tras aquella puerta hubiera alguien o algo violento que estaba intentando escapar de allí.- Y-ya sabemos que puerta no hay que escoger... - Habló demasiado pronto pues, cuando se quiso dar cuenta, el amiguito que había hecho Gideon estaba parado frente a la puerta central, acariciándola con su cuerpo y sollozando.- ¡C-cuidado chiquitín! ¡Es peligro...! - Pero antes de acabar la frase, su mente se iluminó.- N-no me digas que... - Se llevó su diestra a su barbilla, acariciando su prominente mentón y empezando a teorizar. ¿Qué hacía allí un animal tan pequeño e indefenso en su sitio como ese? ¿Por qué iba a querer adentrarse en una casa ajena e infestada de guardias crueles? ¿Por qué estaba como si nada delante de una puerta que mostraba guardar algo aterrador? - E-es solo una suposición... - Se aproximó hacia la puerta central, lentamente y con cuidado de no alterar a la cría.- P-pero, ¿y-y si detrás de esa puerta está la padre o madre de e-este chiquitín? - Miró con tristeza al animalito que seguía llorando para enfocar su mirada entonces en Gideon.- E-estoy cagado por lo que pueda haber dentro... P-pero voy a abrir la puerta. - Dijo tembloroso, aunque con una sonrisa en su rostro.- A-además, si de v-verdad es un animal lo que hay d-dentro, parece estar su-sufriendo, y no p-podría dejar que pasaras por alto a-algo así... He he... - Añadió, pasando a volver a mirar hacia la puerta, agarrándola con la siniestra, preparándose para abrirla, al mismo tiempo que llevaba - otra vez - su diestra hacia el mango de su martillo.- P-por si acaso, ll-llama a la criatura para que se a-aparte... - Aconsejó a Gideon, dado que se le daba mejor los animales y a que seguro que a ella le hacía caso.
Una vez que se hubo apartado, empezó a abrir la puerta lenta y temblorosamente hacia afuera.- C-cuento contigo, amiga. - Reunió todo su valor bajo ese pensamiento, pasando a abrirla con una mayor determinación y rapidez, echándose a un lado de la puerta para que, en caso de que lo que fuera siguiera embistiendo contra la puerta, no se chocara contra ella. Si su hipótesis era correcta y se trataba del padre o madre del animal, puede que se pudiera calmar al ver a su hijo y gracias al trato de Gideon. Si no, y en el peor de los casos, deberían estar preparados para luchar.
Tras caminar cierto tiempo, encontraron unas escaleras - similares por las que habían subido anteriormente - que llevaba al piso superior siendo esta - si no le fallaban las cuentas a Kevin - el segundo piso de la mansión.- H-habrá que subir... - Pensó, cuando un cambio de actitud en el animalito le llamó la atención, pasando a fijarse en como empezó a subir las escaleras rápidamente.- ¡D-diantres! - Exclamó, mirando hacia Gideon.- H-hay que subir rápido o p-podría perderse el pequeñín, ¡q-qué tragedia! - Se llevó las manos a la cabeza y echó a correr hacia la planta de arriba. Una vez en el piso superior, otras tres puertas se levantaban delante del dúo de cazarrecompensas.- ¿O-otras tres puertas? - Se alarmó, empezando a pensar de nuevo en tener que volver a escoger una puerta por la que seguir, hasta que un choque, proveniente de una de las puertas le puso en un estado de alarma aún mayor.- ¡UAAGH! ¡¿Q-QUÉ HA SIDO ESO?! - Se sobresaltó, mirando una a una cada puerta hasta que se fijó que en la central - la cual tenía un castillo de hielo - presentaba algunas abolladuras, además que vibraba cada cierto tiempo, como si tras aquella puerta hubiera alguien o algo violento que estaba intentando escapar de allí.- Y-ya sabemos que puerta no hay que escoger... - Habló demasiado pronto pues, cuando se quiso dar cuenta, el amiguito que había hecho Gideon estaba parado frente a la puerta central, acariciándola con su cuerpo y sollozando.- ¡C-cuidado chiquitín! ¡Es peligro...! - Pero antes de acabar la frase, su mente se iluminó.- N-no me digas que... - Se llevó su diestra a su barbilla, acariciando su prominente mentón y empezando a teorizar. ¿Qué hacía allí un animal tan pequeño e indefenso en su sitio como ese? ¿Por qué iba a querer adentrarse en una casa ajena e infestada de guardias crueles? ¿Por qué estaba como si nada delante de una puerta que mostraba guardar algo aterrador? - E-es solo una suposición... - Se aproximó hacia la puerta central, lentamente y con cuidado de no alterar a la cría.- P-pero, ¿y-y si detrás de esa puerta está la padre o madre de e-este chiquitín? - Miró con tristeza al animalito que seguía llorando para enfocar su mirada entonces en Gideon.- E-estoy cagado por lo que pueda haber dentro... P-pero voy a abrir la puerta. - Dijo tembloroso, aunque con una sonrisa en su rostro.- A-además, si de v-verdad es un animal lo que hay d-dentro, parece estar su-sufriendo, y no p-podría dejar que pasaras por alto a-algo así... He he... - Añadió, pasando a volver a mirar hacia la puerta, agarrándola con la siniestra, preparándose para abrirla, al mismo tiempo que llevaba - otra vez - su diestra hacia el mango de su martillo.- P-por si acaso, ll-llama a la criatura para que se a-aparte... - Aconsejó a Gideon, dado que se le daba mejor los animales y a que seguro que a ella le hacía caso.
Una vez que se hubo apartado, empezó a abrir la puerta lenta y temblorosamente hacia afuera.- C-cuento contigo, amiga. - Reunió todo su valor bajo ese pensamiento, pasando a abrirla con una mayor determinación y rapidez, echándose a un lado de la puerta para que, en caso de que lo que fuera siguiera embistiendo contra la puerta, no se chocara contra ella. Si su hipótesis era correcta y se trataba del padre o madre del animal, puede que se pudiera calmar al ver a su hijo y gracias al trato de Gideon. Si no, y en el peor de los casos, deberían estar preparados para luchar.
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