RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (IV) Manglar 48
#21
Ciertamente, era bastante descabellado pensar que pudiera dispararme, y aunque sus tecnicas no eran las mejores, me relajé al saber que estaba poniendome a prueba de alguna manera. Un suspiro quedó atrapado en mi garganta. No podía moverme, pero dentro de mí, sentí cómo el miedo se disipaba lentamente. No por completo, claro, pero al menos lo suficiente como para que mi mente volviera a enfocarse en lo importante: mi propio cuerpo. La parálisis me asfixiaba, me desesperaba. Era como estar atrapado dentro de una prisión invisible, sin barrotes ni grilletes, pero igualmente sofocante. Sin embargo, en medio de ese abismo de impotencia, una pequeña chispa de alivio se encendió en mi pecho. Algo había cambiado. Casi imperceptible al principio, una leve corriente recorrió mis extremidades. Los dedos de mis pies se estremecieron, apenas un parpadeo de movimiento, pero suficiente para que mi corazón latiera con fuerza. Luego vinieron los de mis manos, un leve cosquilleo primero, una respuesta casi torpe a la orden de moverme. Era una victoria minúscula, pero en mi estado, cada centímetro recuperado era una batalla ganada. Aún así, el resto de mi cuerpo permanecía inerte, rebelde ante mi voluntad.

Jolyne seguía parloteando con su tono despreocupado, como si la situación no tuviera ninguna gravedad. Su voz era un murmullo constante, una especie de corriente de palabras que, en circunstancias normales, quizá me habría parecido absurda, pero en ese momento tenía un efecto tranquilizador. Mencionó algo sobre su gallina, Jimba, y cómo planeaba competir contra ella en un concurso de pintura. Por un instante, me imaginé a una gallina con un pincel en el pico, trazando garabatos en un lienzo, y no pude evitar pensar en lo surrealista que era todo. Sin embargo, justo cuando mi mente comenzaba a divagar en aquella imagen ridícula, el mundo explotó. El sonido fue ensordecedor, una onda expansiva de puro estruendo que sacudió todo a nuestro alrededor. No sé si fue la sorpresa, el miedo o una combinación de ambos, pero mi cuerpo reaccionó antes de que mi mente pudiera procesarlo. Como un resorte, me encogí instintivamente, cada músculo despertando de golpe, cada nervio disparando órdenes que hasta hace un segundo habían sido ignoradas. Era como si la explosión hubiera hecho estallar también mi parálisis.

Abrí y cerré las manos. Flexioné las rodillas. Gire la cabeza de un lado a otro, sintiendo cómo la rigidez abandonaba mis músculos. Cada movimiento era una confirmación de que estaba libre, de que mi cuerpo volvía a ser mío. Finalmente, dirigí la mirada a Jolyne. Mi expresión reflejaba alivio, emoción y un destello de incredulidad. Con una sonrisa que no pude evitar, solté una risa entrecortada. Había recuperado el control, y a pesar  de la tensión que flotaba en el aire, yo no podía evitar sentirme eufórico. Cada pequeño movimiento, cada flexión de mis dedos, cada giro de mis muñecas me confirmaba lo que ya sabía, y no era otra cosa que había recuperado el control de mi cuerpo. Me puse de pie lentamente, tanteando mis extremidades con las manos, recorriendo cada músculo con cautela. No había dolor, ni rastro de aquella parálisis que me había dejado indefenso. Salté flexionando las rodillas hasta el pecho varias veces, y luego estiré los musculos de mi espalda y brazos. -Parece que todo ha salido bien. Sufría algún tipo de parálisis. Creo que fue la marine, Jolyne.- Mi voz sonó más tranquila de lo que esperaba, como si con decirlo en voz alta pudiera darle un cierre definitivo a lo que había sucedido.

Jolyne, sin embargo, no parecía compartir mi entusiasmo. Se mantenía alerta, su mirada afilada explorando el entorno en busca de cualquier amenaza. Yo, en cambio, me tomé un segundo para absorber lo que había sucedido. Entonces, giré la cabeza y vi el desastre que la explosión había dejado tras de sí. Los manglares ardían, las llamas crepitaban con voracidad mientras el humo negro se elevaba al cielo, convirtiendo el paisaje en un cuadro caótico de fuego y sombras. La imagen me golpeó como un puñetazo en el estómago. Lo que fuera que había provocado aquella explosión no era algo menor. Volví la mirada hacia la marine que me había paralizado antes, sintiendo una punzada de desconfianza mezclada con frustración. ¿Cómo lo había hecho? ¿Y por qué? Pero antes de que pudiera decir algo, un sonido agudo me sacó de mis pensamientos. Era un Den Den Mushi. El pequeño caracol transmitía un sonido mecánico y entrecortado. Jolyne, con su rapidez habitual, lo agarró y descolgó. Nos preparamos para escuchar lo que fuera que viniera del otro lado de la línea. Algo me decía que no sería una buena noticia.

Jolyne repitió el mensaje con total seguridad, pero en cuanto sus palabras salieron de su boca, me di cuenta de que había malentendido absolutamente todo el mensaje. Me llevé la mano a la cara, y sonreí sutilmente. Su interpretación de la transmisión no solo era incorrecta, sino que cambiaba completamente el sentido de la situación. Fruncí el ceño, sintiendo una mezcla de frustración y urgencia. -No, Jolyne, te equivocaste.- Mi tono fue firme, pero no agresivo. Sabía que no lo hacía a propósito, pero en una situación como esta, los errores podían costarnos muy caro. Tomé aire y, con la mayor calma posible, comencé a corregirla. -El que habla es el tal Almirante Gukuro, que no se quien es.- Pausé un segundo, asegurándome de que entendiera la importancia de ese nombre. Un almirante no se comunicaba a la ligera, y menos en una transmisión general. -Viene un Emperador a atacar Sabaody.- Mis palabras parecieron retumbar en mi propia cabeza. Un Emperador... No estábamos hablando de cualquier pirata ordinario, sino de alguien capaz de desatar una masacre con solo poner un pie en este lugar. Sentí el peso de la realidad caer sobre mis hombros, pero no había tiempo para procesarlo. - Y el tal Gukuro está llamando a los marines para que vayan al manglar 33 para defender la isla. Y nosotros no podemos perder el tiempo. Tenemos que llamar a Triana o a cualquiera de nuestros chicos.- Mi mirada se fijó en la de Jolyne, asegurándome de que comprendiera la urgencia. Pero antes de que pudiera responder, tenía un asunto pendiente. Sin más aviso, giré sobre mis talones y lancé una patada con todas mis fuerzas contra la marine que me había dejado paralizado. El impacto resonó con fuerza, lanzandola varios metros hacia adelante. -Eso es por dejarme indefenso.- Mi voz estaba cargada de enfado, pero también de satisfacción. No podía simplemente dejarlo pasar. Respiré hondo y volví la vista a Jolyne, con la determinación ardiendo en mis ojos. -Ya estoy preparado. Llama a Triana.- Y con eso, me quedé mirándola, esperando a que actuara de inmediato.

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Alas Negras
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RE: RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (IV) Manglar 48 - por Kenzo D. Fujiwara - 03-04-2025, 01:42 AM

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