03-04-2025, 02:31 PM
Un fuerte estruendo hizo que Sasha abriera los ojos de golpe y apoyara las manos para incorporarse parcialmente mientras su cuerpo seguía boca abajo en el suelo ¿Qué había sido eso? La semioni miró a los lados confusa hasta que sintió un punzante dolor por todo su cuerpo, girando sobre sí como si fuera una croqueta volvió a estar completamente en el suelo pero boca arriba, con ambas manos en su abdomen y una mueca de dolor en la cara, mirando el cielo que se empezaba a teñir por la oscura nube de la explosión en el manglar 30. Intentaba hacer memoria de cómo había terminado así, de nuevo, parecía que había una fuerza que la obligaba siempre a terminar por los suelos. La rubia llegó a pensar alguna que otra vez que era una chica con suerte, pero a veces le costaba verla como en aquellos casos, empezaba a estar harta de tener que lidiar con esos encuentros con monstruos que la dejaban inconsciente, ella solo quería ser más fuerte pero parecía que seguía faltándole experiencia. De repente un flash pasó por su mente haciendo que la joven se llevara la mano a la cabeza y se volviera a quejar por el dolor, esta vez en su cara. Empezó a repasar con cuidado aquella línea que había notado y que tenía bajo sus ojos ámbar, notó con el tacto de las yemas de sus dedos la herida profunda y como le escocía ¿Cómo había pasado? Otro flash pasó por la mente de Sasha y en este pudo recordar un perro y que hacía frío. Las piezas empezaban a encajar poco a poco, así que se esforzó un poco más y por fin recordó todo. Viktor. El cazarrecompensas la había atacado, al principio le había parecido que era una broma porque al ser del mismo grupo de Sohem y siendo él su amigo pues era lógico para su inocente cabeza que quisiera gastarle una broma. Por suerte se había preparado para aguantar el primer golpe, lo demás había ido a peor, ella sabía lo lenta que era y siempre había esperado que el otro atacara, pero su cuerpo en aquella ocasión había decidido moverse solo y atacar, un impulso que la había obligado a improvisar y adaptarse a ese estilo de combate.
La semioni se fue incorporando poco a poco hasta quedar sentada y poder ver mejor sus heridas, con cuidado usó su mano izquierda para inspeccionar los cortes con la katana, tenían mala pinta pero por lo menos habían dejado de sangrar y eso consiguió sacar un suspiro de alivio en la rubia. Dentro de lo mal que estaba no era muy grave. Subió su mano derecha para guardar el kanabo en su sitio cuando lo notó más ligero, estaba agotada y dolorida así que no le debería resultar tan ligero. Lo miró con el ceño fruncido encontrándose con su querido Stardust completamente destrozado, Sasha entró en shock durante unos minutos que le parecieron horas. El kanabo de su madre, su tesoro más preciado y querido, aquel que la había acompañado desde que salió de su isla y había vivido muchas batallas juntos. Una lágrima se asomó por el ojo izquierdo de la rubia y fue descendiendo hasta que cayó sobre el arma, tras esta la siguió otra – en esta ocasión del ojo derecho – y así empezó un río de lágrimas para la chica que había perdido un objeto muy preciado y querido para ella, aquel vinculo que la mantenía conectada con su madre estaba completamente roto. No pudo evitar abrazarlo, estaba inservible pero estaba en negación. Tenía que ser un sueño, no podía estar pasando eso. Sasha intentó transformarse en forma híbrida de triceratops, pero no podía, se negó a pensar que la habían humillado tanto y siguió intentando transformarse sin dejar de hacer el esfuerzo. Los gritos de dolor y el llanto no paraban ¿Cómo le habían hecho eso? ¿Por qué siempre tenía que acabar humillada? No podía estar pasando todo aquello, quería sus garras, necesitaba sentir que el dolor era real y que no estaba soñando. Con otro grito desgarrador que ya le hacía notar que su garganta le quemaba y le dolía decidió parar de intentar transformarse. Se detuvo unos segundos consiguiendo un silencio absoluto. Volvió a un estado de shock momentáneo en el que su mente se negaba a procesar todo, su mirada, escasa de vida miraba al suelo, estaba totalmente inmóvil como una muñeca que estaba expuesta en una tienda. Con los ojos rojos por la irritación y todavía con lagrimas descendiendo por ellos. Gritó con todas sus fuerzas, notando como le quemaba la garganta hasta el punto de notar sangre en ella, dejó ir el kanabo y con ambas manos golpeó su abdomen y lo arañó. Solo le quedaba usar la fuerza que tenía para comprobar que aquello estaba siendo real, que de verdad Viktor la había dejado en aquel estado. La sangre empezó a salir de nuevo de su abdomen y llenó sus dedos junto a las uñas de la chica, donde notaba como había desgarrado la carne y como había arrancado sus dos piercings ante tal arrebato mientras los gritos y el llanto de la chica no cesaban en ningún momento. Sus cuerdas vocales suplicaban por un poco de tregua mientras ella seguía hundiendo las uñas en su carne ¡No podía ser real! Había perdido completamente el control de sí misma, solo quería despertar de nuevo en el hotel con la gallina de Jolyne cacareando, con Garnet cantando como acompañamiento, que Kenzo fuera a buscarla a su habitación para molestarla consiguiendo que Tobías sonriera mientras pedía calma a todos y que aquel espectáculo terminase de golpe por los gritos de Triana. Cualquier cosa, cualquier otra maldita cosa antes de estar allí, tirada en el suelo mientras se arañaba la piel en busca de no estar viviendo aquella situación con sus gritos como único acompañamiento.
Pero para Sasha el dolor había sido suficiente como para saber que estaba despierta y que todo había sido real, nada se comparaba con la rabia que sentía de levantarse cada vez peor de cada enemigo. Sohem la había quemado, el mono le hizo dos agujeros en el abdomen y ahora Viktor la había cortado sin parar hasta que había quedado ko. La semioni se llevó las manos a la cara y se inclinó hacia adelante – hasta que el reverso de la mano tocó el suelo – intentando controlar el llanto, estaba harta de perder, ella era fuerte y no entendía como existía gente tan monstruosamente fuerte en el mundo y se dedicaban a ponerse delante de ella una y otra vez. Con Ginny se sintió impotente porque no pudo hacer nada, ni siquiera la pudo tocar, pero con los demás solo había podido defenderse como había podido, necesitaba pensar más sobre todo lo que le estaba pasando: de su aventura, de su fuerza, de sus ataques y de lo que estaba siendo ella para sus compañeros.
Cuando la rubia se comenzó a calmar y a controlar su respiración – muy a duras penas – empezó a buscar en sus bolsillos para ver si Viktor se había ido solo rompiendo su kanabo, pero de nuevo no tenía la suerte de su parte pues no encontró el dial que le regaló el mono de fuego en Skypiea. En su lugar notó una especie de papel que no prestó importancia, ahora mismo estaba muy enfadada y le daba igual que tuviera algo extra. Solo pudo maldecir internamente mientras que daba un fuerte puñetazo al suelo del archipiélago. Pensaba que después de la isla del veneno no podría odiar más una isla, pero siempre había una excepción, si el universo quería que las cosas fueran a peor así iba a ser. La joven se mordió el labio con fuerza mientras apoyaba ambas manos en el suelo y se ponía de pie de forma lenta – procurando no perder el equilibrio – asegurándose que sus piernas no le iban a fallar. El cabello rubio de Sasha se mecía suelto y bastante desordenado, por lo que se pasó los dedos entre los mechones intentando domarlo ni que fuera un poco, pero hasta ella sabía que aquello era una perdida de tiempo y de esfuerzo. Suspiró antes de agacharse para recuperar lo que le quedaba de kanabo. Los dos estaban hechos polvo ahora mismo y los habían humillado demasiado. La semioni apretó con fuerza el kanabo entre sus manos y se mordió el labio. No quería llorar más. Cuando lo puso a su espalda notó las dos katanas que seguía llevando, ya había olvidado que se las había quitado a la marine. Agarró una y la quitó de su vaina viendo su reflejo en la hoja, el pelo tapaba gran parte de su cara pero podía llegar a ver en su reflejo que tenía los ojos rojos y tanto las pupilas como los iris apagados, además de manchas de sangre por toda la cara. No le gustaba verse así. La gran herida viajaba por todo su rostro de forma horizontal – si ya sabía con solo tocarla que tenía mala pinta – ahora veía sin ningún tipo de dudas, y solo estaba mirando una pequeña parte del corte. Se mordió más fuerte el labio inferior hasta que notó el sabor metálico de la sangre en su boca. No quería seguir mirándose. Así que soltó el labio y decidió coger su den den mushi con la mano izquierda, tras volver a dejar la katana en su sitio. Una vez lo sacó de la chaqueta se lo quedó mirando. Necesitaba ayuda, pero sobre todo necesitaba un médico. Sasha bajó la mirada apenada ¿Cómo podría seguir mirando a sus compañeros de tripulación? Suspiró mientras guardaba el Den Den Mushi en su bolsillo y empezó a caminar hacia la casa de subastas, tenía que verlos tarde o temprano y habían dicho que se iban a dirigir a aquel sitio por lo que llamar no tenía sentido. De todas formas no sabía lo que estaba pasando y aquella explosión no parecía traer nada bueno. Lo mejor era encontrarse con los demás y elegir lo que debían hacer, porque aunque no supieran llegar a la isla gyojin estaba claro que tenían que marcharse del archipiélago de Sabaody.
información
off de cierre
